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Un toro en la Gran Vía de Madrid

Una de las curiosidades y anécdotas taurinas más famosas del Madrid taurino es la que protagonizó el torero Diego Mazquiarán, “Fortuna” en los carteles y un toro que, tras escapar del matadero y por una serie de azares, acabó en la vía más famosa de la capital de España: la Gran Vía. Pero, ¿quién era “Fortuna”? ¿Qué pasó realmente ese día? Vamos a conocerlo…

“Fortuna”, en el centro de la imagen, tras convertirse en inesperado héroe tras matar un toro huido en plena Gran Vía (Foto Nuevo Mundo)

DIEGO MAZQUIARÁN “FORTUNA”, TORERO DE SESTAO

Diego Mazquiarán Torrontegui “Fortuna”, natural de Sestao (Vizcaya), fue un torero de segunda línea que le tocó alternar en dos de las mejores etapas de la historia de la tauromaquia: la edad de oro y la de plata. Comenzó sus primeros pasos a la edad de quince años, en la que, en calidad de espontáneo, salta en varias ocasiones al ruedo de Bilbao, para disgusto de su familia, que se oponía a las correrías taurinas del joven Diego.

De sus años en búsqueda de una oportunidad, le vino el sobrenombre con el que después se anunciaría en los carteles, puesto que en la estación de Valladolid, en la que se encontraba junto a su amigo y compañero Tomás Gutiérrez para dirigirse a Sevilla, y con la intención de viajar sin pagar el billete, decidieron tirarse a la vía momentos antes de partir, con la coincidencia de que ninguno de los dos vio venir a otro tren que circulaba en dirección contraria; Tomás cayó bajo las ruedas del convoy mientras Diego era empujado fuera de la vía por la máquina, resultando ileso en el terrible accidente. Alguien, de entre los que presenciaron el suceso, apodó al muchacho “Fortuna” por su buena suerte al salvarse de una muerte casi segura.

Tras una fulgurante carrera como novillero, “Fortuna” toma la alternativa el 17 de septiembre de 1916 de manos de Rafael “El Gallo” en Madrid, con toros de Benjumea y “Celita” completando el cartel. Como comenté anteriormente, fue un torero de segunda fila, pero entre sus logros, destacan la inauguración de dos plazas de toros importantes: el 6 de junio de 1918, participó en la corrida de inauguración de la Plaza de toros monumental de Sevilla junto a José Gómez Ortega «Gallito» y Curro Posada y, el 17 de junio de 1931, tuvo el privilegio de torear en la inauguración de la Plaza de toros de Las Ventas.

Fue un torero dominador, que destacaba por sus alardes de valentía y temeridad ante los astados, por una poderosa mano izquierda y por ejecutar la suerte suprema de una forma concisa y ortodoxa.

Una de las famosas estocadas de “Fortuna” (Archivo Vandel, Biblioteca Regional de Madrid)

En lo personal, decir que, en noviembre del año 1923, se casa con la distinguida señorita Anita Segovia, pero su gusto por las mujeres y la mala vida que llevaba el torero en líneas generales (según parece, no administraba bien el dinero conseguido), le hace distanciarse de ella con el tiempo.  Ya en el año 1927 la carrera de “Fortuna” va decayendo, e incluso es detenido y acusado por escándalo en la vía pública y desobediencia a la autoridad.

Pero, en las fechas en la que su carrera (e incluso su vida personal) atraviesa el peor momento de todos, el destino le depara una oportunidad que lo encumbraría de nuevo y que le hizo conseguir la Cruz de Beneficencia

HÉROE POPULAR: “FORTUNA” MATA UN TORO HUIDO EN MADRID

En el frío invierno de 1928, en concreto el 23 de enero, camino del matadero, una pareja de reses (un toro y una vaca), escapan sin poder evitarlo los encargados del recinto y, como es natural, con la consiguiente alarma y pavor en las calles vecinas.

El toro, descrito en las crónicas como «negro, grande y desarrollado en pitones», marca el paso de la vaca que es controlada minutos después de escapar. No así el astado, que burla a todos los valientes que intentan detenerlo en su transcurrir por las calles de Madrid. por la cuesta de San Vicente y la plaza de España, entre otras, hasta llegar a la Gran Vía, dejando varios heridos a su paso.

A la altura del número 13 de la madrileña vía, se encontraba nuestro protagonista, que caminaba plácidamente con su mujer en dirección a casa de sus suegros y la suerte del bravo animal iba a cambiar cuando el torero gritó: «¡Traedme un estoque!».

“Fortuna” preparado para acabar con la vida del toro que minutos antes había causado el pánico entre la multitud (Imagen Nuevo Mundo)

Desde el Casino Militar, que se encontraba a escasos metros, se le facilita un sable, que el matador rechaza por no parecerle apropiado y, como su casa no quedaba lejos, manda a un amigo a que vaya a recoger una de sus espadas. Mientras tanto, y usando su abrigo largo a modo de muleta, “Fortuna” improvisa una faena en plena calle ante la atenta mirada de aficionados y curiosos, que crean un enorme ruedo ficticio rodeando a toro y torero. Un cuarto de hora aproximadamente después y ya con el estoque de torero en la mano, pone al toro en suerte y acaba con la vida del animal de forma certera y por derecho, muriendo el morlaco en la acera pocos minutos después.

Las modistas agitan pañuelos blancos y contagian a todo el público, que pide las dos orejas mientras vitorea y aclama a «Fortuna», matador de toros y héroe. Varios hombres presentes levantan en hombros al diestro, que saluda eufórico, y le llevan en volandas hasta un café de la calle Alcalá.

Por dicha acción, Diego Mazquiarán recibió al poco tiempo la Cruz de Beneficencia de manos de Nicanor Villalta en una corrida de la Prensa en Madrid en la que llegó a cortar una oreja.

Torero y curiosos posan ante el cadáver del animal (Revista Nuevo Mundo)

MOMENTOS FINALES DE SU VIDA

Desde entonces, su carrera tuvo más idas y venidas, hasta que en el mes de marzo de 1933, el diestro tuvo un acceso nervioso cuando caminaba por la calle de Valverde de Madrid, que le provocó una actitud violenta, ocasionando un formidable escándalo hasta que fue reducido por unos guardias y, pocos días después, a ser ingresado en diversas clínicas especializadas.

Dicho problema nervioso, que según los médicos, acarreó durante toda su vida, le hacen pasar el resto de sus días de unos internamientos a otros hasta que el día 2 de junio de 1940, fallece en la ciudad de Lima (Perú) víctima de una grave enfermedad mental.

“Fortuna” en el campo (Archivo Vandel, Biblioteca Regional de Madrid)

 

 

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