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Talavante y Luque vibran con ‘santacolomas’ en Aranjuez

Foto: Emilio Méndez / Circuitos Taurinos

El extremeño y el sevillano salen a hombros al cortar dos orejas en dos soberbias faenas; Morante resulta duramente prendido tras una entonada actuación en el cuarto.

Cuando Morante saludó con el capote al cuarto de la tarde, las letras grabadas en la arena que homenajeaban a Pedro Trapote Mateo seguían intactas. Como si los toros y las cuadrillas se hubiesen propuesto preservar el homenaje al inolvidado ganadero hasta el final del festejo. El engatillado santacoloma salió con pies. Morante lo meció en su capote para bordarlo especialmente por el pitón derecho. Se arrancó el caballo de largo al peto de Aurelio Cruz. El genio de la Puebla lo puso una segunda vez dejándolo largo, en los medios. Sacó el mismo al toro del caballo con unos preciosos delantales. La afición en pie. Brindó la faena a Trapote padre que presenciaba la tarde en barrera. Empezó por ayudados por alto rodilla en tierra, con gran actitud y preciosa estampa. Se fajó con el toro desde el principio, al natural y por derechazos. El toro tenía un tempo exquisito con el defecto salir con la cara por las nubes. No se contagió Morante de ese aburrimiento del toro. Buscó el ajuste y el temple en muletazos de mucho compromiso. La faena estuvo amenizada por ‘Viva el Pasodoble’ que cantaba la más grande: Rocío Jurado. En este caso interpretado por la banda de Añover de Tajo. Ya sin música se entretuvo en pegar unos derechazos de perfil a pies juntos rematados con un personal molinete invertido. Cuando entró a matar perdió la muleta resultando prendido, del trastabilleo cayó al suelo haciendo hilo el toro por él. Fuerte paliza mientras iban las cuadrillas a socorrerle, el toro se enceló con él en el suelo. Afortunadamente no tuvo que pasar a la enfermería.

El cariblanco que hizo primero, bajo y cortito, de engatillada cara resultó flojo de salida. No pudo lucirse Morante de la Puebla en los primeros compases. Muy sangrado en el caballo. En banderillas cambió el ritmo sin continuidad en su galope. Tras tantearlo por ambos pitones, Morante decidió abreviar. La falta de humillación y los derrotes a mitad de viaje le convencieron. Se formó bronca cuando dobló el toro.

El cárdeno oscuro que abrió el lote de Alejandro Talavante salió definido desde el principio. Con tranco, algo abanto, pero espectacular humillación y recorrido. Lo aprovechó el pacense para gustarse por verónicas y en un magnífico quite por gaoneras. Buena y templada lidia de El Fini. Alejandro Talavante brindó a Pedro Trapote que recibió emocionado el brindis. El nexo de unión de Talavante y Trapote hijo fue Corbacho -su descubridor y gran amigo del ganadero tristemente desaparecido-. El inicio de la faena tuvo temple: ganándole pasos hacia delante, a dos manos con trincherillas y pases de la firma. El mismo ritmo tuvieron las dos series a continuación. Profundidad al natural, más encajado por el derecho. A partir de ahí el toro perdió algo de celo, pero el extremeño siguió tratándole con suavidad para extraer la nobleza infinita del recortado santacoloma. Terminó con manoletinas antes de cuadrarlo para pincharlo en repetidas ocasiones. Una pena.

Completó el lote de Talavante otro anovillado toro que abría más la cara que sus hermanos. Un cárdeno claro que embistió sin demasiado celo de salida pero que se fue calentando. La asaltillada expresión de salida se fue traspasando a su mexicano comportamiento. Pastueño, humillador en las dos primeras partes del muletazo, aburridito al final. Talavante comprendió su distancia y su son, no lo atosigó pero tampoco le dejó que saliera con la cara por las nubes atacándolo después de cada muletazo. Con la mano izquierda se lo pasó por la faja en naturales largos y ceñidos. Buen toreo al natural de la mejor versión de Talavante. ¿Y si aparece esta versión el jueves con los Adolfos? Ojalá. Terminó mirando al tendido en fantásticos pases del desprecio.

Daniel Luque recibió al tercero en el tercio, sin probaturas. El toro se tragó los tres primeros caparazos pero arrolló después sin abrirse. Ese defecto se incrementó en el caballo y en las banderillas, en cada capotazo soltaba un derrote tras un inicio humillando. La faena de Luque fue de sobarlo, de ir convenciéndolo. Consiguió vestir todo con elegancia pese a esa deslucida condición. Paciente labor, muy dispuesto, sin venirse abajo. Aprovechó la humillación del embroque y trató de limpiar la embestida. No sacó el fondo esperado, no se terminó de soltar.

De principio a fin cuajó al sexto, probablemente el toro más completo de la corrida. Porque aunque tuvo en momentos menos emoción, sí tuvo una humillación continuada hasta el final. Luque lo recogió en su sedoso capote en fantásticas verónicas. El toro se pegó un volantín lo que pudo suponer su fin. Pero la cuadrilla y el propio matador se preocuparon de cuidarlo para potenciar su buena intención y no mermar sus fuerzas. El toro respondió con franqueza y buenas embestidas. Luque lo fue administrando, también en los tiempos. Las tandas eran cada vez más largas, cada vez más enroscadas. Por luquesinas la traca final y la contundente estocada.

Salieron a hombros Talavante y Daniel Luque entre la feliz muchedubre.

 

RESEÑA

Plaza de toros de Aranjuez. Corrida de San Fernando. Homenaje a Pedro Trapote Mateo. Casi lleno. Toros de La Quinta, de correcta presentación, 1º y 5º más anovillados. Manejables en líneas generales, con buen son 2º y 5º, extraordinario el 6º.

Morante de la Puebla, de tabaco e hilo blanco. Pinchado y estocada (pitos). En el cuarto, dos pinchazos y media estocada. Dos avisos (saludos).
Alejandro Talavante, de nazareno y oro. Cinco pinchazos y estocada desprendida. Aviso (silencio). En el quinto, estocada (dos orejas).
Daniel Luque, de grana y oro. Pinchazo y estocada (silencio). En el sexto, estocada suelta y un descabello. Aviso (dos orejas).

 

 

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