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Pontevedra, 130 años del irreductible bastión taurino de Galicia

Como si fuera la irreductible aldea de los Galos en los entrañables cómics de Asterix, Pontevedra resiste. Resiste única en Galicia, como ese islote de roca maciza imperturbable a la batida de las olas. Unas olas que en el caso del coqueto y moderno coso pontevedrés se llaman antitaurinos y se apellida dejadez de las instituciones. También ha resistido una pandemia. Dos años después, La Peregrina vuelve en esplendor. Dos ‘cartelazos’ henchidos en figuras para continuar como el bastión taurino de Galicia. Inamovible.

Buena culpa de ello, si no toda, la tiene la familia Lozano. Propietarios de un coso de San Roque que este 2022 celebra 130 años desde su inauguración, apostaron estoicamente por la feria y decidieron echar la ‘pata palante’, a pesar de que otros fueron cayendo en tierras gallegas hasta quedarse prácticamente solos. Nunca faltaron las figuras en La Peregrina de la mano de la Casa Lozano y, con ellas de reclamo, la feria goza de una salud magnífica, incrustada en pleno estío taurino.

‘Tras la pandemia, en la que entendimos que la cordura invitaba a que la salud fuera lo primordial, este año por empeño familiar y por todo lo que representa para la Tauromaquia en Galicia, había que dar a toda costa La Peregrina, como fuera, pero Pontevedra tenía que dar toros y recuperar su feria, con las primeras figuras como siempre fue en las distintas épocas’, afirma Pablo Lozano.

Para el empresario, apoderado y ganadero, ‘el deseo de la afición era por fin disfrutar de las corridas de toros en Pontevedra‘. ‘Es una feria bonita y consolidada del calendario, se han rematado dos carteles con las principales figuras del momento, en una plaza entrañable, de piedra, con ese encanto, con esa vida que le dan las peñas y una afición afianzada’, describe.

Y es que hablar de Pontevedra obliga a hacerlo irremediablemente de sus peñas. Esa Torre de Babel multicolor que se funde en el tendido cada tarde, convirtiendo el coso cubierto -pues se cerró en 1996 con una tela especial a semejanza de las telas de las velas de los barcos- en uno de los cosos más bulliciosos de España.

‘Las peñas le dan mucho sabor a esta feria, pero también son buenos aficionados, son respetuosos mientras el toro está en el albero y valoran lo que sucede, la verdad de la Tauromaquia, saben los valores de este rito y, luego, entre toro y toro, llega el momento de la diversión y lo hacen como nadie’, narra Lozano, sin olvidar ‘a toda la gente que también está disfrutando de sus vacaciones por Galicia y aprovecha el verano para ver año tras año las corridas’. 

El paso de los años y el acoso de los antitaurinos ha convertido a Pontevedra -ciudad y feria en la que llegó a trenzar el paseíllo el genial poeta Rafael Alberti, en una becerrada de homenaje a su amigo Ignacio Sánchez Mejías, que desveló su retirada en esta plaza- en ejemplo del trabajo bien hecho frente a lo que sucedió en La Coruña y su añorada Feria de María Pita. 

‘Es lo bueno de que la plaza tenga titularidad propia, La Coruña estaba supeditada a otras voluntades, pertenecía a otras corporaciones y no se quiso presentar nadie a hacerse cargo de su gestión, aquí hay 130 años de historia y seguimos adelante, este año se optó por dar sólo un fin de semana, porque la situación posterior a la pandemia obligaba a ser cautos, pero todo se verá, lo importante es que Pontevedra vuelve a tener al toro a punto de salir’, comenta comparando ambas ciudades y la duración anterior del ciclo, que solía extenderse durante los dos primeros fines de semana de agosto.

En cuanto a los carteles de este año, el empresario afirma que ‘son dos corridas de toros muy rematadas’. ‘Está lo mejor de lo mejor, todos los que vienen tienen un porqué y la afición está encantada, han recibido muy bien las combinaciones, así que esperamos dos buenas entradas, que es el mejor aval para seguir trabajando en esta tierra’, sostiene.

No en vano, cinco figuras y la gran novedad de la temporada vertebran ambas combinaciones. Así, el sábado 13, El Juli, José María Manzanares y Tomás Rufo se las verásn con un encierro de Garcigrande, mientras que, 24 horas más tarde, serán Morante, El Fandi y Roca Rey, los que den cuenta de un encierro de Alcurrucén. Mimbres, sin duda, para vivir una gran feria, la primera, sin el añoradísimo Don Pablo Lozano. A buen seguro que, el éxito de este ciclo un verano más, será el mejor homenaje posible para uno de los pilares que sustentaron el toreo en Galicia. In memoriam.

 

 

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