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Morante arrebata, Urdiales lo borda en Valdemorillo

El sevillano llena el coso y torea como los ángeles mientras que Urdiales firma una faena extraordinaria y Luque malogra con los aceros otra obra de gran importancia

Valdemorillo no recordaba una expectación como la despertada por Morante desde los primeros años de su construcción. El último no hay billetes se había colgado hace ya 20 años, nada menos. Las ovaciones se sucedieron: al inicio del paseo, al llegar los toreros a las tablas, tras el himno y al anunciar la salida del primer toro. Estos últimos aplausos cogieron tal importancia que la terna tuvo que corresponder destocada desde el tercio.

Calentando sus muñecas y su alma, Morante desplegó su lacio capote de vueltas de raso verde pistacho. Quizá fuera de seda. Quizá fue la seda de sus muñecas la que embarcó con los vuelos la engatillada cara del sardo de Zacarías Moreno. La forma de descolgar anunciaba cante grande pero su debilidad de remos avisaba de lo contrario. Ese enigmático equilibrio que casa en un único punto: el temple. De ese modo, Morante galleó hacia el caballo con monumentales chicuelinas. En el inicio de faena toreó como de salón. Extraordinario tacto para conducir al enclasado toro que pedía su espacio. En redondo y al natural, paró los relojes. Qué forma de vaciar la embestida por bajo, con el vuelvo, sin descomponer la figura, expresando con todo el cuerpo. En el primero ya estuvo amortizada la entrada, hasta para los que pasaron por reventa a razón de 200 leuros la el billete.

No le dejó estirarse de capa el cuarto. Fue cambiante y falto de humillación. Morante combatió la irregularidad por alto, para frenarlo y enseñarle quién mandaba. A dos manos, andando, yéndose al rabo. Pudiendo con él sin aparente esfuerzo. Con la ciencia del saber. Se inventó una faena después, con el toro entregado. Expuso mucho, parando la embestida con el cuerpo pero sin alharacas ni gestos propios del boxeo. No redondeó con el estoque y dio una vuelta al ruedo.

Se reencontraba Diego Urdiales con la ganadería de una de las faenas más rotundas de su vida. Imborrable el recuerdo de aquella faena en Colmenar Viejo con el primero de Zacarías Moreno. Durmió verónicas por el pitón izquierdo antes de una media colosal al segundo. Pareó con soberbia eficacia Víctor HugoPirri‘ que se desmonteró tras una gran brega de El Víctor. Empezó la faena doblándose con el oponente que respondió con codicia. Ya erguido lo comprendió perfectamente por el pitón derecho. Lo toreó despacio, sin violencia. Por el izquierdo no era el mismo, pero se puso con su verdad de siempre. A la vuelta por el derecho el toro había bajado su intensidad pero aún quedaron perlas aisladas para enmarcar, pasándoselo por la faja. El final a dos manos, algunos de ellos genuflexos, recordaron a otros tiempos. Lo mató al primer encuentro aunque de estocada algo defectuosa. Paseó una oreja.

Hizo muchos extraños el bastote quinto. Frenazos, amagos, arreones sin venir a cuenta. Óscar Bernal lo armó con su certera vara hasta en tres ocasiones. Fue duro para banderillear. Urdiales recordó su fragua en la dureza, sacó a relucir su experiencia para lidiar y extraer lo mejor del toro. Insistió en pozo prácticamente seco. La determinación dio lugar a caros detalles. En un arreón del estilo de los de los primeros compases se llevó la espada puesta con inminente efecto.

Daniel Luque demostró el momento de madurez que atraviesa en una intensa actuación. Desplegó su privilegiado capote con la verticalidad de su figura para lancear con la economía de movimientos que caracteriza su concepto. A pies juntos unos, con el compás abierto otros. En todos ellos guiando desde arriba las alborotadas acometidas. El inicio de faena fue sencillamente espectacular. Hilado con una perfecta colocación y la sutilidad de las telas en cada embroque. Con la mano derecha se lo pasó muy cerquita, tanto fue así que hasta en dos ocasiones le arrolló con los cuartos traseros. El sevillano toreó a placer al buen toro de Zacarías Moreno. El final por luqesinas, tan de su estilo, fue como una bajona después de verle torear tan bien. Con al espada emborronó la magna imagen dada.

No tuvo suerte con el que cerró la tarde, el más bruto del encierro. De esa brusquedad se contagio a veces con el ansia de arrimarse para afligirlo. Tampoco sirvió para eso. Una pena.

RESEÑA

Sábado, 5 febrero de 2022. Plaza de toros de La Candelaria de Valdemorillo. Segunda de feria. Toros de Zacarías Moreno para Morante de la Puebla, de oro viejo y oro con los remates negros, estocada desprendida. (saludos). En el cuarto, pinchazo, bajonazo y estocada (vuelta al ruedo); Diego Urdiales, de sangre de toro y oro. Estocada baja (oreja). En el quinto, estocada al encuentro (saludos); Daniel Luque, de azul baratillo y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos). Estocada trasera y desprendida (saludos).

Incidencias: de correcta presentación y buen juego a excepción del 5° y el 6°.

Imagen | Toros Valdemorillo

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