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La Sevilla de Joselito «El Gallo» (II)

Segundo capítulo dedicado a la Sevilla de Joselito. Tras pasear y conocer las distintas moradas que habitó el torero y su relación con determinadas zonas de la ciudad, en este artículo vamos a recorrer otros lugares que tuvieron importancia en la vida de José. La Hermandad de la Macarena, de la que fue benefactor; las dos Plazas que tuvo Sevilla en la época, la Maestranza y la Monumental; y, por último, el lugar en el que se encuentran sus restos y que se ha convertido en lugar de peregrinación y homenaje de los aficionados.

José Gómez Ortega, Gallito

DEVOTO Y BENEFACTOR: LA HERMANDAD DE LA MACARENA

La ciudad de Sevilla, no se entendería sin la que, a buen seguro, es su devoción más universal, la Virgen de la Esperanza Macarena, titular de la hermandad homónima y que cobró un especial cariz en la vida de Joselito, por lo que torero, imagen mariana y hermandad están estrechamente unidas.

A escasa distancia de la Alameda de Hércules, lugar gallista que ya tratamos en el primer capítulo, encontramos la Basílica de la Macarena, lugar en el que se rinde culto a la Virgen de Sevilla. Hay que señalar, que, en tiempos de Joselito, la imagen mariana se encontraba en la cercana Iglesia de San Gil, que aún se puede visitar, si bien prácticamente toda su valía histórica y artística se perdió en la Guerra Civil, cuando milicianos republicanos quemaron el tempo.

Justo en la plaza que se abre entre el famoso arco macarena y la basílica, podemos encontrar el monumento que erigió la hermandad al torero con motivo del centenario de su muerte. Realizado por el escultor moronense Manuel Martín Nieto e inspirado en la famosa fotografía en la que vemos a José realizar un paseíllo en la Plaza de Toros de Valencia, fue llevado a cabo gracias numerosas donaciones de aficionados y algunos toreros. La estatua, de 1’75 metros, está hecha de bronce y presenta al torero de Gelves con capote de paseo y montera en la mano derecha. En la montera, está escrito el nombre de otros toreros, tanto actuales como del pasado y son numerosos los detalles que hacen alusión a la Hermandad de la Macarena.

Detalle de la escultura en honor a Joselito frente a la Basílica de la Macarena (Vía Hermandad de la Macarena)

Ya en el interior del templo, podremos contemplar la imponente imagen de la Esperanza Macarena que, como he dicho anteriormente, fue la gran devoción de la familia Gómez Ortega. Uno de los símbolos de la Esperanza, por lo llamativo del conjunto, son las cinco flores de color verde que prenden de su pecho y que popularmente se conocen como mariquillas, que fueron un regalo de Joselito. En 1913, tras un viaje a París, trajo el torero consigo cinco pétalos de roca francés de color verde, y que otro macareno famoso, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, colocó a la Virgen creando un conjunto inalterable desde entonces.

La segunda joya más característica que porta la Virgen en la Madrugá del Viernes Santo es una pluma de oro, que, aunque no perteneció a Gallito, sí que está relacionada íntimamente con él, pues fue un regalo de los aficionados gallistas al canónigo de la Catedral de Sevilla, Muñoz y Pabón, por su defensa en un periódico de las honras fúnebres, cual príncipe se tratara, que se realizaron en homenaje al torero caído den Talavera. Durante estas honras fúnebres, la Virgen de la Esperanza vistió de luto, cuya imagen de negro ha trascendido a los años y se ideó un gran túmulo funerario en San Gil.

Túmulo funerario en honor a Gallito con la Macarena vestida de luto al fondo (Vía Hermandad de la Macarena)

Además, el torero fue miembro de la Junta de Gobierno en diferentes mandatos, realizó otros múltiples regalos a la hermandad y toreó un buen puñado de festivales a beneficio de la misma y de los habitantes del barrio. Colindante a la basílica, encontramos el museo de la Hermandad, en el que podemos ver una sección dedicada a la tauromaquia y en la que diferentes objetos pertenecientes a Gallito (como su hábito de nazareno), piezas realizadas por donaciones del torero y su familia, además de la pluma de oro citada anteriormente, se encuentran perfectamente expuestas y detalladas, para disfrute de aficionados y curiosos.

Saya blanca, abierta como un manto, para la Virgen de la Esperanza, realizada con los bordados de un vestido de Joselito y que se encuentra expuesta en el Museo de la Hermandad (Fotografía del autor)

PLAZAS DE TOROS: REAL MAESTRANZA Y MONUMENTAL DE SAN BERNARDO

Real Maestranza de Caballería y Plaza de Toros Monumental de Sevilla, dos realidades muy diferentes pero que tuvieron muchísima importancia en la vida de José. Dos barrios, el Arenal y San Bernardo, de extensa tradición taurina en la que se respira tauromaquia por todos lados.

Nos acercamos en primer lugar al barrio del Arenal, lugar en el que se encuentra, desde hace siglos, la plaza de toros de Sevilla, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Una plaza, que tuvo muchísima importancia en la carrera de Gallito, pues fue allí (tras frustrarse la opción de Madrid) el lugar dónde recibió la alternativa de manos de su hermano Rafael en el año 1912, allí se contaron algunos de sus mayores triunfos y en el que grabó su nombre con letras de oro el 30 de septiembre de 1915, pues en una de las muchas encerronas en solitario que protagonizó,​ se le concedió, por vez primera en la Real Maestranza de Sevilla, un apéndice del astado, la oreja del toro Cantinero, de la ganadería de Santa Coloma.

 

Alternativa de Joselito en la Maestranza (Fototeca Municipal de Sevilla, fondo Serrano)

La plaza, se conserva de forma muy parecida a la época de la edad de oro (con algunas reformas que se han realizado posteriormente), por lo que disfrutar de una corrida en el tendido es como trasladarte en el tiempo. La Maestranza, cuenta con un museo que está abierto al público, en el que también podemos ver algunos objetos relacionados con José.

Además de una extensa colección de carteles, cabe destacar que el museo atesora un vestido de torear de un jovencísimo Gallito (el traje con el que debutó en Jerez con solo doce años), un busto en bronce y el magnífico cuadro de Genaro Palau que además hace de cartel del propio museo.

Busto en bronce y vestido de torear de Joselito que se exponen en el museo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (Fotografías del autor)

Del Arenal a San Bernardo, para conocer el lugar en el que se encontraba el que fue gran proyecto de José en vida: la Plaza de Toros Monumental de Sevilla. Preocupado por el escaso aforo de la Maestranza, el elevado coste de las entradas y el cada vez mayor número de aficionados y amantes de los toros, Gallito emprende una auténtica cruzada que cambiaría el negocio de los toros, que fue la construcción de una Plaza que tuviera la suficiente capacidad para poder abaratar todos los gastos y poder ofrecer un abanico de precios para todos los bolsillos.

La de Sevilla, que fue primeriza, se encontraba a la mitad de lo que hoy en día es la Avenida de Eduardo Dato en su confluencia con la Avenida de la Buhaira. Esta calle entonces recibía el nombre de Monte Rey, y se encontraba frente a la Huerta del Rey. Construida en estilo neoclásico por los arquitectos José Espiau y Francisco Urcola entre 1915 y 1918, tenía una capacidad para 23055 espectadores, lo cual permitía ofrecer unos precios cercanos a la mitad de los que costaba ver un festejo en la Real Maestranza. Tenía cuatro corrales, una corraleta de apartado y 12 chiqueros, midiendo el ruedo unos 60 metros de diámetro. Su primer empresario fue José Julio Lissén, amigo de Joselito.

La corrida inaugural fue el 6 de junio de 1918, y permaneció en activo hasta 1921, momento en el que debido a presiones de ciertos sectores de la sociedad y a supuestos problemas técnicos y estructurales, fue clausurada (para conocer de primera mano todo lo ocurrido, recomiendo los libros escritos por Fidel y Julio Carrasco y Carmen del Castillo).

En la actualidad, como vestigio de aquella colosal edificación, únicamente resta una puerta que servía de entrada al recinto y que conserva una placa honrando la memoria de la Plaza.

Imagen aérea de la Monumental de San Bernardo cuando ya habían empezado los trabajos de demolición (Fototeca Municipal de Sevilla, fondo Serrano)
Único resto que se conserva de la Monumental, en el que se llevó a cabo la iniciativa “Flores para José” el 16 de mayo de 2020 (Fotografía Círculo Taurino Puerta Carmona)

LUGAR DE PEREGRINACIÓN GALLISTA: EL MAUSOLEO EN EL CEMENTERIO DE SAN FERNARDO

Llegados a este punto, alcanzamos el último punto de la ciudad que es imprescindible conocer y visitar para todo buen aficionado y admirador de la figura de Joselito, pues no en vano, se trata del lugar donde reposan sus restos y se trata de uno de los monumentos funerarios más impactantes de España: el mausoleo en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

Tras la trágica muerte de Joselito, su cuñado y testigo de lo ocurrido, Ignacio Sánchez Mejías, junto a la familia del diestro, decidieron honrar su memoria con la construcción de un panteón que mantuviera vivo su recuerdo. Para ello se contactó con Mariano Benlliure, que lo comenzó en 1921 y lo concluiría en 1924. Un año más tarde, una vez en Sevilla, sería expuesto en el antiguo Palacio de las Bellas Artes, hoy Museo Arqueológico y no sería emplazado en su lugar definitivo hasta 1926.

La magnífica escultura funeraria que ideó Benlliure para el Panteón de Joselito (Fotografía Turismo de Sevilla)

Benlliure plasmó en esta obra realizada en bronce y mármol de Carrara, las escenas vividas durante el entierro del diestro, que le sirvieron de fuente de inspiración, al ver como la multitud arropaba al finado. Se representa el momento en el que el cadáver de Joselito es trasladado a hombros hasta su última morada. La dualidad en el material se debe a la intención de enfatizar la figura del torero que habría de destacar sobre el resto, reservando así el mármol solo para la representación de Joselito.

Benlliure aprovecha el trágico suceso y lo que ocurrió en torno al mismo, para reunir en este cortejo a todas las clases sociales del momento, demostrando así que no existe división social ante la muerte. De esta forma representa a ganaderos (don Eduardo Miura), artistas, personajes relacionados con el mundo cultural, personas de condiciones humildes o incluso al propio Ignacio Sánchez Mejías. Igualmente, el escultor distingue las diferentes edades del hombre, mostrando en la obra la infancia, la juventud y la madurez. Es destacable la imagen frontal, en la que una gitana (en clara alusión a la familia Ortega) porta la efigie de la Macarena vestida de luto.

En el mausoleo, convertido después en panteón familiar, también reposan los restos del propio Sánchez Mejías y del Divino Calvo, Rafael El Gallo.

Con unas flores en su tumba y un profundo recuerdo concluye este paseo por la Sevilla que conoció y que sigue recordando y teniendo presente al “Rey de los Toreros”.

Vista lateral del magnífico conjunto funerario (Fotografía del autor)
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