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La hombría y la sangre de Gómez del Pilar

Tarde muy comprometida del toledano que corta una oreja de peso al tercero de la tarde y resulta prendido tras la portagayola del sexto

Gómez del Pilar impactó toda la tarde por su seguridad. Se fue a la puerta de chiqueros a recibir al primero de su lote. Un cárdeno claro, ancho de sienes, que enseñaba las palas. Imponente. El toledano, que perdió el capote en el encuentro de la portagayola, se libró de los navajazos con los que le buscó el de Escolar. Decidió no picarlo mucho. Se movía con seriedad en todo momento. Del Pilar le hizo humillar en el inicio, dejándole la muleta por delante, exigiéndolo aunque sin pasarlo. Las primeras tandas, de un mérito inabarcable por tragar las duras probaturas. Le fue metiendo en el canasto, alargando las embestidas -que sabía perfectamente lo que se dejaba atrás- y convenciéndolo para que rompiera hacia delante. Todo muy importante y torero, como un recorte genuflexo para rematar la una tanda  o un molinete invertido muy lidiador. Lo cambió de terrenos con inteligencia, dirigió la punta de sus zapatillas a las astas del toro y le echó la izquierda como si fuera bueno. Dos naturales asentados, enganchándolo delante pero sin obligarlo para que pasara. Al tercero un derrote lo elevó y en la caída se llevó otro porrazo con los pitones de la que salió afortunadamente ileso. Concluyó en segura tanda por la derecha y lo mató por arriba. La oreja no tuvo discusión.

Con una oreja en el esportón, cruzó el anillo para postrarse de nuevo ante el toril. No perdonó esta vez el de Escolar que le pasó muy cerca y se volvió sobre las manos con saña. Del Pilar se había vencido hacia delante por lo que esperaba postrado el arreón. El astifino pitón le buscó en la arena y pasó por encima. Podía haber sido mucho peor, pensamos. Pero cuando se tapaba en el burladero, Del Pilar empezaba a empapar su taleguilla de una sangre que emanaba del glúteo. Prueba de la gravedad del percance.

De aquel toro se hizo cargo Octavio Chacón, que había estado muy profesional en los toros de su turno. En aquel sexto, que resultó cambiante y sin pasar, lo más destacado fueron los pares de banderillas de Ángel Otero, obligado a saludar.

Chacón recibió muy pegado a las tablas al primero de la tarde al que le enjaretó una buena media verónica. Brindó al público. Le hizo las cosas bien desde el principio a un toro que se desfondó demasiado pronto, hubo naturales de uno en uno estimables. Por el derecho, sin embargo, se quedaba más cara.

De impresionante alzada y cara fue el cuarto. Un toro al que recibió Chacón recordando la tarde de su lanzamiento ante aquel toro de Saltillo: se volvió con el capote dándole los adentros al toro y lo fue enseñando a embestir suavemente, sin toques, sólo colocando el percal muy abajo. Sensación de lidiador. Se orientó mucho en banderillas un toro que empujó a medias en el caballo -Chacón se preocupó toda la tarde de colocar bien sus toros en suerte y pedirle a los picadores que torearan a caballo, detalle que se agradece-. Al toro le faltó entrega, sin humillar, pegando arreones. Se quedó corto pero no llegó a transmitir al tendido el peligro que tenía.

No fue la tarde más afortunada de Alberto Lamelas. Hizo un esfuerzo (ya sólo hacer el paseíllo en esta plaza con esta ganadería lo es) pero se le vio sin recursos técnicos para resolver los problemas planteados. Aun así buscó la colocación y el poderlo cruzándose con el primero al que le faltó humillación y que castigaron sin contemplaciones en el caballo. Resolvió con el quinto que dio un gran juego en el caballo de Antonio Prieto. Este fue un toro duro de verdad, que no aflojó en ningún momento y que adquirió mucho sentido. Lamelas solventó la papeleta con meritoria actitud.

FICHA DEL FESTEJO

Martes, 31 de mayo de 2022. Monumental de las Ventas. Vigésimo cuarta de la Feria de San Isidro. Dos tercios de entrada. Toros de José Escolar, cinqueños, bien presentados y de encastado juego.

Octavio Chacón, de verde botella y azabache. Tres pinchazos, pinchazo hondo y varios descabellos. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo, estocada corta y varios descabellos (silencio). En el que mató por Gómez del Pilar, varios pinchazos e innumerables descabellos (silencio).
Alberto Lamelas, de verde hoja seca y oro. Estocada. Aviso (saludos). Pinchazo y pinchazo hondo. Dos avisos (silencio).
Gómez del Pilar, de azul celeste y oro. Gran estocada. Aviso (oreja). Resultó herido en el sexto.

Incidencias: Gran puyazo de Antonio Prieto en el 5º. Saludó tras banderillear al 6º Ángel Otero.

PARTE MÉDICO DE GÓMEZ DEL PILAR

Herida por asta de toro en región glútea izquierda con una trayectoria de 20 centímetros hacia delante y hacia abajo, que provoca destrozos en músculos glúteo mayor e isquiotibiales y bordea la cara interna del fémur, contusionando el nervio ciático y la arteria femoral. Herida inciso contusa en región occipital. Es intervenido en la enfermería bajo anestesia general y trasladado al Hospital de la Fraternidad. Pronóstico: Grave.

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