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El duro oficio del sobresaliente

Enrique Martínez “Chapurra” y Álvaro de la Calle, viven y sienten el toreo muy dentro. Tanto es así que han hecho de su pasión, una forma de vida; y es que a ambos no parece pesarle los años cuando de necesidad vive el hombre, y aunque sus sueños siempre fueron estar anunciados como toreros, su nombre aparece en muchos rincones de la piel de toro como sobresaliente, una figura poco valorada pero vital en festejos de uno o dos espadas. Esta temporada han sido muchas las tardes en las que han hecho el paseíllo y, muchas de ellas de gran relevancia a la sombra de figuras del toreo. Ambos cuentan con experiencia contrastada a sus espaldas y dialogan con respeto y sin tapujos de la profesión para la que se preparan a diario con la ilusión de dar el golpe en la mesa que les sitúe en la línea de salida. 

Los destinos del toreo parecen estar escritos de ante mano, tal vez por ello ninguno de los dos quiso… pero las circunstancias mandan y ambos acabaron como sobresalientes, una profesión dentro de la liturgia del toreo que no desmerece. Para nada. “Toreo de sobresaliente a la corrida que me llaman, aunque por circunstancias los contratos escasean; máxime en la época que nos encontramos. No obstante, creo que no me puedo quejar ya que he llegado a torear corridas de toros sin ir de sobresaliente. Además, he confirmado la alternativa en Madrid, aunque el hecho de ir como sobresaliente ha sido de forma ocasional”, comienza Álvaro de la Calle“Mi carrera no ha acabado de sobresaliente porque la intención que uno tiene es torear. Aun así, recuerdo que cuando tomé la alternativa empezaron las cosas a aflojar y me contactó un empresario porque Jesulín iba a matar 6 toros en la plaza de toros de Jaén y ese fue mi primera aparición como sobresaliente”, puntualiza Chapurra. 

 

Ambos son dos de los toreros sobresalientes, que más veces se han enfundado el chispeante a lo largo de la temporada. En el caso de Chapurra “esta temporada he toreado 25 corridas y, tardes importantes como el mano a mano de Manzanares y Pablo Aguado en El Puerto”. Para Álvaro,“han sido 15 tardes; dos de ellas en Madrid con Antonio Ferrera al que me une una gran amistad. Además, he tenido la suerte de vivir tardes de mucha expectación como la encerrona de Morante en El Puerto”. 

 

El concepto del toreo 

 

En cuanto al concepto del toreo que interpretan, ninguno de los dos tiene dudas. El madrileño señala: “me gusta el toreo antiguo y puro. Mis espejos han sido Juan Belmonte, Cagancho, Curro Puya, Victoriano de la Serna, Paula y Romero; pero por encima de todos el Maestro Antoñete, torero de Madrid. Para el salmantino, “tengo un concepto clásico, sobrio y castellano. De todas formas, me siento muy gallista. Toreros como “El Viti” nos va a marcar de por vida a los toreros de Salamanca, al igual que Julio Robles, entre otros”; enfatiza. 

 

 

Aunque la situación del mundo del toro no pase por su mejor momento, ambos mantienen la ilusión y la llama viva de su profesión actuando como sobresalientes. ¿De dónde sacáis la fuerza para mantener esa ilusión?, les interrogo. “Cada año tienes que mantener el chip y renovarte interiormente, creo que la base de todo se traduce en ganas, afición e ilusión. Ante todo, intento dar a mi profesión dignidad y categoría”, asegura De la Calle. “Sin el toro no sabría qué hacer, ante todo es una forma de vida; ya que desde niño es lo único que he conocido. Muchos inviernos, por culpa de mi afición me he visto obligado a trabajar en otros sectores, ya que he renunciado a muchas cosas por la locura del toreo”, especifica Chapurra. 

 

Recuerdos de la temporada 

 

Los recuerdos de la temporada se agolpan, los nervios en tardes de responsabilidad con figuras del toreo también, dentro del rito a una forma de vida. El toreo. Entre recuerdos extraigo las sensaciones en la plaza más allá de compartir momentos únicos en tardes de gran expectación como la encerrona de Morante en El puerto o del mano a mano entre Manzanares y Aguado en idéntico escenario. La memoria nos lleva a preguntarles por los quites que recuerden de la temporada que finaliza. De la Calle “(se lo piensa) no me han dejado ningún quite este año. Solo he puesto los toros al caballo con Antonio Ferrera en Madrid, Nimes y Mont de Marsan. No obstante, recuerdo que Morante me dejó poner un toro de Prieto de la Cal en el primer tercio. Todos los toreros se han interesado por mí. Finito en Córdoba y Emilio de Justo y Daniel Luque en el mano a mano de Castellón. Por el contrario, Chapurra ha podido hacer “entre ocho y diez quites en plazas tan dispares como Lora del Río, Albox o en Arnedo donde Emilio de Justo se portó conmigo de categoría”. 

  

 

El madrileño Chapurra se prepara a diario y de sus palabras se desprende una afición desmedida por el toro. Tras 18 temporadas como matador de toros, no ha podido aún vestirse de luces en su plaza de Las Ventas y confirmar la alternativa. Su gran sueño. Álvaro de la Calle por su parte, ha trenzado el paseíllo en el coso de la calle de Alcalá esta temporada hasta en dos ocasiones. ¿Tendrá Chapurra envidia sana del compañero?, le interrogo. “Siempre te gusta que los compañeros toreen y más en Madrid, pero me dolió qué tras haber estado anunciado como sobresaliente en la encerrona de Ferrera de la feria de otoño de 2019, esta temporada no se hayan acordado de mí. En definitiva, no fue un detalle agradable por parte de la empresa”, responde Enrique. 

 

Las sorpresas que depara cada tarde   

 

Por percances de los compañeros actuantes, en alguna que otra ocasión se han visto en la tesitura de tener que estoquear algún toro en solitario. “La tarde de Gijón el 13 de agosto de 2013 con toros de La Quinta donde corté una oreja del cuarto mientras Antonio Ferrera y Javier Castaño estaban en la enfermería tuvo importancia peor luego no se vio reflejado con contratos y, las oportunidades no llegaron. Los triunfos en el ruedo luego no se han traducido en los despachos. Sin ir más lejos, he llegado a ser triunfador de la feria de Salamanca y al año siguiente no me repitieron”, recuerda el salmantino. 

 

“Por desgracia ya me ha pasado alguna vez, recuerdo una encerrona de Carbellido Colomo en Navalcarnero que sufrió un percance y me quedé con varios toros, en Guijuelo (Salamanca) en la encerrona de Eduardo Gallo me quedé con 3 o 4 toros. En Olvera (Cádiz) en una corrida mixta con Francisco Rivera y “El Cordobés” no pudo salir el rejoneador anunciado por el estado del piso ruedo y me dieron la opción de lidiar al toro y triunfé: le corté el rabo”, puntualiza Chapurra. 

 

El día a día. Anécdotas y confidencias 

 

Son toreros, pero carecen de cuadrilla ni de apoderado. Tan sólo un mozo de espada le acompaña cada vez que se visten de luces, mozo que a su vez tiene que hacer las funciones de chófer y ayuda. Todo al mismo tiempo. Y para conocer cómo es su día a día, les pregunto. “Estos últimos años no he tentado mucho en Salamanca. Y, es o que en mi caso siempre me han vinculado a mi tierra. Antes hacía más tentaderos que en la actualidad. Tan solo en casa de mi amigo Pablo Santana he podido cuajar algún que otro toro. Mi día a día se basa en entrenamiento físico y de salón. Además, entreno a los aficionados prácticos de Aldealengua y eso me ayuda a seguir creciendo en la profesión”, asegura el salmantino. Para Chapurra “no hay una semana que deje de entrenar. El entrenamiento es la base de la preparación. Durante el invierno acostumbro a llamar a las empresas con el fin de torea, pero es complicado”. 

 

 

Me imagino que serán muchas las anécdotas que le habrán ocurrido durante estos años “en Cáceres en un mano a mano entre Ferrera y Talavante, en el toro de Ferrera le pegué 4 o 5 lances en un quite y, a la semana siguiente coincidimos en un pueblo de Huelva y en el patio de cuadrillas me dijo el Maestro “le pegaste de más… aunque yo hubiese hecho lo mismo”, rememora Chapurra. 

 

En cuanto a la confianza otorgada por los estamentos taurinos (empresarios y toreros), ambos contestan al unísono que es la empresa la encargada de la confección de los carteles, incluido la incursión del sobresaliente. “Casi siempre me han puesto las empresas, aunque por mis antecedentes taurinos familiares hemos tenido mucha relación con las empresas. También me une una gran amistad con algunos matadores como es el caso del Maestro Ferrera que me pidió este año expresamente que toreara con él en las tardes de Madrid, Nimes y Mont de Marsan. También, he tenido la suerte de acompañar a José Tomás o de estar presente este año en la encerrona de Morante en El Puerto. Es de agradecer”, señala Álvaro. 

 

 

“Suele ser la empresa el que pone el sobresaliente, aunque sí que es cierto que en mi caso tengo amistad con algún que otro compañero. Toreros como El Juli, Ferrrera o El Cordobés han contactado conmigo cuando la ocasión se prestaba. También algún que otro empresario como Víctor López Caparrós que se acordaba siempre de mí y, ahora es El Guejareño, describe Chapurra. 

  

Antes de poner el punto y final, les pido que me digan en que destaca su compañero. El salmantino lo tiene claro: “Chapurra tiene mucha constancia, sacrificio y afición. Es un torero de arte” y, el torero de Carabanchel señala como virtudes de Álvaro “la capacidad por encima de todo, unido al respeto y al aprecio que le tengo”. Ahí queda eso.

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