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Cumbre de toreo eterno en Arenas

Morante, Urdiales y De Justo dan una sensacional tarde de toros en el cierre de una temporada memorable

Tauroemoción reunió en Arenas de San Pedro (Ávila) tres toreros que han dado gran parte del sentido a esta temporada. Un acierto. Respondió en masa la afición casi llenando el precioso coso integrado en pleno pueblo, en la falda de Gredos, en pleno Valle del Tiétar. Morante de la Puebla en su año para la historia, Diego Urdiales en la temporada con más actuaciones –dejando su huella en muchas de ellas– y Emilio de Justo con su racha imbatible: dos Puertas Grandes en Madrd y las dos orejas de Sevilla además de triunfados en numerosas ferias. Casi nada.

La corrida tuvo dos hierros: Torrestrella y San Pelayo. Tres y tres en el orden de lidia. Tuvieron una presentación justita. De la divisa andaluza sobresalió el tercero, por su franca movilidad, y de la salmantina el sexto, por su dulce clase. Ambos en el lote de Emilio de Justo.

Morante de la Puebla tuvo el detalle de vestirse con el mostaza (en terciopelo) y oro con remates negros que estrenó en Vistalegre. Detalle de figura del toreo, lucir en un pueblo semejante traje. No se dejó nada, pese a que el desgaste de cerca de cincuenta tardes de entrega. El primero de Torrestrella no fue para nada un toro de relajarse. Tuvo acometividad de salida, que ahormó el genio de La Puebla rodilla en tierra. Derribó en el primer encuentro y se enceló con el caballo. Morante lo coleó hasta sacarlo del peto. Quitó con las vueltas aladas de su capote en un precioso juego de brazos y piernas. Empezó la obra con ayudados por alto, muy comprometidos algunos de ellos. El toro se vencía, no rompía de verdad pero Morante se asentó para extraer las vibrantes embestidas. La estocada quedó algo atravesada, provocando derrame. No importó, las dos orejas reconocieron su labor.

Al inicio del festejo le entregaron un enorme 1 en reconocimiento a su primer puesto en el escalafón de este 2021. Lo recogió con la sonrisa que le acompañó toda la tarde. La peña Morante de la Puebla de Arenas de San Pedro fue la encargada de realizar el obsequio.

Un buen galimatías se formó con el cuarto. El toro de San Pelayo arrastró los cuartos traseros en los primeros lances. Cuando salieron los del castoreño la plaza era un continuo cúmulo de protestas. El presidente lo devolvió inmediatamente. El sobrero lució también el hierro del maestro Capea. Fue un toro con su puntito manso, que también pareció arrastrar algo los cuartos traseros. En el tercer lance, el presidente decidió devolverlo también. Volvieron las protestas, por su falta de paciencia. Los profesionales se miraban extrañados. No quería entrar el toro en los corrales, iba y venía sin querer acceder. Morante salió a lancearlo de nuevo, como para llevarlo a los chiqueros y se percató de cierta calidad dentro de su rajada condición. Convenció al presidente de que el toro se quedara en el ruedo para retomar la lidia ordinaria. El presidente accedió y salieron los caballos. Morante se dobló con el toro como para quitárselo de en medio pero su inefable actitud de este 2021 le llevó a cambiar el estoque de matar por la ayuda para plantar cara al manso encastado. Muy asentado, con inmenso poder, metió en el canasto al toro que no regaló absolutamente nada. Trató de matar en la suerte de recibir, lo consiguió al segundo intento.

Diego Urdiales quiso recibir por verónicas genuflexas a su primer oponente, el de Torrestrella. Protestó el toro a la exigencia del torero de Arnedo. El paso por el caballo de Manuel Jesús Ruiz ‘Espartaco’ le vino de perlas. Urdiales lo sometió en un torero inicio de faena para después torearlo con toda su verdad. El toro sacó su cara más rebrincada, muy mirón y reservón por momentos. Sin terminar de desplazarse. Urdiales logró momentos de gran reunión, aunque porfió más por el pitón derecho –el peor– que por el izquierdo. Logró un trofeo.

De nuevo quiso torear bien con el capote el quinto, de San Pelayo, con el que logró lances de bella factura. El toro resultó informal en la muleta, muy irregular en muchos momentos. Urdiales ahondó en el toreo al natural, especialmente de uno en uno. Encontró con la izquierda un acople extraordinario. Surgieron naturales de inmensa sencillez, sin afectación, con ritmo impuesto por el matador. Faena de verticalidad, de gusto, de inteligente estructura. Con el único defecto de la excesiva duración. Hubo detalles de muchísimo gusto por parte del riojano. Dos orejas para cerrar una importante temporada.

A Emilio de Justo le tocó un lote muy completo, como decíamos al inicio de estas líneas. Muy motivado se mostró el extremeño en todo momento. En el tendido se encontraba su torero referencial, José Miguel Arroyo ‘Joselito’. De Justo se entendió con el toro más completo, el que hizo tercero de Torrestrella que fue un toro alegre, humillador y obediente. Supo dejarle la muleta siempre en la cara para extraer el buen fondo. Muy encajado, en ocasiones muy espatarrado, citando con la voz. Faena compacta, francamente ligada. La estocada hasta las cintas le entregó las dos orejas.

La preciosa estampa del matador brindando a toda su cuadrilla que cada año se repetía en Zaragoza la recuperó Emilio de Justo en el último toro de la temporada. De luces recogieron el abrazo Ángel Gómez, Morenito de Arles, Pérez Valcarce y los picadores Juan Bernal y Germán González mientras que de civil fueron Guerrita, Alberto García y el mozo de espadas. Entrañable gesto. El toro de San Pelayo que cerró la tarde y la gira española del extremeño resultó noble, con cierta calidad, aunque faltándole vida para darle a la faena relieve mayor. De Justo estuvo acertado excepto con los aceros.

Una tarde de las que hacen afición por tantos y tan buenos detalles en los que la afición disfrutó de tres toreros veteranos y, al mismo tiempo, renovados que han firmado un año cumbre.

RESEÑA

Domingo, 17 de octubre de 2021. Plaza de toros de Arenas de San Pedro (Ávila). Toros de Torrestrella: 1° manejable, 2° rebrincado y humillador el 3° y de San Pelayo: 4°bis mansito, informal el 5° y enclasado aunque a menos el 6°.

Morante de la Puebla, de mostaza y oro con los cabos negros. Dos orejas y oreja con petición de la segunda.

Diego Urdiales, de marrón chocolate y oro. Oreja y dos orejas tras aviso.

Emilio de Justo, de verde botella y oro. Dos orejas y palmas.

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