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Calerito y El Niño de las Monjas a la final, Plaza hace el toreo

El novillero madrileño se topa con el peor lote pero deja patente su extraordinaria calidad aunque Calerito y El Niño de las Monjas pasan a la final al aprovechar los mejores novillos de la notable novillada de Brazuelas

La cuarta nocturna definió la terna de triunfadores para la final que se celebrará el próximo jueves 4 de agosto con novillos de Fuente Ymbro. El jurado decidió que el cartel sea: Calerito, José Fernando Molina y El Niño de las Monjas. Personalmente creo que hubiera sido más justo repetir la terna de esta cuarta novillada, pues Plaza destacó pese a encontrarse con el peor lote y aunque Molina merece premio a su Puerta Grande previa a este certamen no aportó contenido suficiente para entrar en la novillada de la próxima semana. Aun así queda un cartel de máximo interés.

El hierro de Brazuelas tomó antigüedad con una novillada cuajada que dio opciones de triunfo. En especial a ‘Calerito’ que se presentó en Madrid después de alzarse como triunfador del Circuito de Andalucía y con el horizonte de la alternativa en Sevilla: El 24 de septiembre con Manzanares y Roca Rey. También destacó el sexto de la noche.

Dio una vuelta al ruedo en su primer turno, ante un novillo burraco al que meció en su capote con lances de buena factura. Empezó la faena de rodillas en los medios, con un cambiado por la espalda. Se sucedieron las tandas con más ligazón que gusto, pero ya con el novillo parado logró dibujar bonitos naturales. El novillo tenía mejores inicios que finales, embistiendo por abajo en los dos primeros muletazos de cada serie y más informal en los embestidas últimas de cada serie. Abrochó con ceñidas bernadinas y un soberbio pase de pecho.

El cuajado cuarto embistió con emotividad desde su salida. Amplio, con 520 kilos, un toro de cualquier plaza. Abusó un poco de su condición en las primeras embestidas pero se templó en dos extraordinarios puyazos recetados por Manuel Jesús Ruiz ‘Espartaco’. El toro acudió al caballo de largo con prontitud y rectitud. Espartaco le echó la vara cogiéndolo en lo alto. Antonio Manuel Punta lo enseñó en una buena brega. El novillo empezó con un punto bronco que se fue corriendo con mando de Calerito que fue comprendiéndolo. De nuevo al natural llegaron los mejores momentos con el novillo ya más asentado. Lo llevó largo, muy cosido a la muleta. Hubo dos tandas de importante trazo, muy jaleadas. La faena bajó porque el toro echó la persiana algo pronto pero el final rodilla en tierra remontó.

Fernando Plaza regresó a Madrid una pandemia después. El ambiente adquirido entonces se ha ido diluyendo con el paso del tiempo. En el recuerdo una novillada el 1 de mayo aquel en el que casi abre la Puerta Grande, una actuación en San Isidro extraordinaria y por encima de todo un concepto de pureza muy personal. La tarjeta de su reencuentro con Madrid fue un quite por tafalleras, en la siguiente oportunidad de quite fue por gaoneras (en el cuarto). El novillo capirote que hizo segundo no tuvo la entrega suficiente para aguantar toda la faena. El inicio tuvo un magnífico pase del desdén. La faena tuvo perlas sueltas debido a la condición del novillo: El primer muletazo lo tomaba con buen son pero en el segundo se acordaba lo que dejaba atrás. Se quedó corto. No se cansó Plaza de buscar el toreo bueno.

El quinto, otro novillo fuerte, resultó muy manso de salida. También malandado. Se protestó mucho y se pegó en el caballo para fijar su alocada embestida. Cuando de verdad se centró fue en la franela de Fernando Plaza que inició el trasteo de rodillas en los terrenos del 10. Se quedó muy quieto y le corrió la mano. El novillo seguía teniendo ese punto manso pero Plaza lo tapó a base de dejarle la muleta en la cara. Muy vertical. Se terminó aburriendo el novillo que tuvo mejor condición que la esperada. El madrileño remató por estatuarios. Saludó una ovación de gala. Grata imagen con el peor lote.

Jordi Pérez ‘El Niño de las Monjas’ también se presentó en Madrid. Cuando veía que sus compañeros habían dejado buena sensación de cara a la decisión del jurado se fue a la puerta de chiqueros a recibir al sexto. Arrojo y decisión que marcaron toda su actuación. Fue un novillo franco, muy claro, humillador, exigente, bravo. Un novillo para entregarse de verdad. El valenciano lo hizo, tanto con el capote como con la muleta. Fue variado en quites: chicuelinas primero y tafalleras con tijerillas después rivalizando con Calerito. La faena resultó vibrante por la emoción del novillo y la buena disposición del valenciano que dejó la muleta siempre por delante en una faena de gran calado. Todo muy por abajo, muy asentado. El novillo tenía una embestida seria, de toro fiero. No volvió la cara Jordi Pérez que se tiró derecho tras el estoque resultando tropezado en el embroque. La oreja no tuvo discusión.

No pudo lucirse en el tercero aunque dejó muestras de su voluntad. El novillo muy afligido desde el inicio, que se aculó en tablas a las primeras de cambio, no permitió al novillero mostrar la voluntad que sí demostró en los primeros tercios.

La novillada resultó la más interesante del ciclo. Aunque Fernando Plaza no haya entrado en la final, se ha ganado volver a Madrid. Las Ventas debe tener memoria con los toreros que saben torear aunque no siempre llegue el triunfo necesitado.

Monumental de las Ventas. Jueves, 28 de julio de 2022. Cuarta novillada nocturna. 7.000 espectadores. Novillos de Brazuelas, bien presentados y de interesante juego en general.

Juan Pedro García ‘Calerito’, de obispo y oro. Estocada trasera y tendida (vuelta al ruedo tras petición). En el cuarto, estocada tendida (saludos tras petición).
Fernando Plaza, de malva y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio). En el quinto, pinchazo y estocada (saludos).
Jordi Pérez ‘El Niño de las Monjas’, de mandarina y oro. Pinchazo y estocada (saludos). En el sexto, perpendicular y trasera (oreja).

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