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Balas para La Quinta

Imagen: Plaza 1 - ALFREDO ARÉVALO

La tarde emocionó, así lo quiso El Juli, sin ser menos los astados de La Quinta, que piden sitio a voces en carteles como el de hoy. Es muy difícil matar con una sola bala.

No se habla de otra cosa. Madrid y El Juli, El Juli y Madrid. Menuda la tarde. Vivencias como las que nacieron hoy en Las Ventas perduran sin límite de tiempo. Hoy, mañana, y al otro se hablará de toros, todo gracias a ellas. Cuando hay emoción, hay sentimiento, y cuando hay sentimiento muere el reloj.

El Juli anduvo sublime, amo y señor de la tarde, de una plaza que se metió en el bolsillo, más concretamente la primera del mundo. Si llega a matar a su segundo, todavía estarían recogiendo astillas de la Puerta Grande de la de los ladrillos rojos, tras semejante zapatazo para tirarla abajo. Si el acero llega a entrar, estaríamos hablando de oreja y oreja, tan adecuadas como rotundas. Para enmarcar en el recuerdo. Así nace la afición a los toros. La otra cara de la moneda: Morante, sin opciones, y Aguado, algo perdido, hasta por debajo.

Pero no quiere ser uno ser juez al completo, menos desde la cárcel del sofá. Si otras fueran mis circunstancias, allí hubiera estado, pero la única entrada que hoy he podido sacar es la del salón de mi casa. Pero tampoco eso me va a quitar el disfrute. De los toreros ya les han hablado mis compañeros, y no puedo evitar el apunte ante semejante tarde del de San Blas. Es por ello que hoy me quiero fijar en los de los marfiles. Los de La Quinta.

La corrida de toros salió estupendamente presentada, aunque válganme Dios las bolitas, que a pesar de medianamente disimuladas no se escapan del ojo. Los toros, en puntas, por favor. Sin embargo, en cuanto a la morfología de los bureles hoy lidiados, se les vio dentro de los cánones del encaste y la casa, demostrando que se puede estar a la altura de Madrid sin sacar al animal del tipo. Bajos pero serios, fuertes para rato. ¿Bonitos? Pinturas, sin dejar el temor a la deriva.

¿En juego? Les comento. Vi un buen toro, otro con opciones que no se terminó de mostrar, y otro incierto, con virtudes tan ocultas que no consigo diferenciar si son propias o inventadas por su matador. 2º, 6º y 5º, respectivamente. En el segundo pudimos encontrar las más altas cotas de clase y transmisión, yendo el astado de menos a más, ensalzado por El Juli. El sexto fue un toro al que había que poderle, cosa de la cual Aguado no fue hoy suficientemente capaz. Y les digo, el quinto no lo veía nadie, hasta podíamos no comprender el empeño de Juli con él. Pues menuda le formó. Puso a embestir al animal (no sólo en mis palabras), más concretamente dejando en la retina las embestidas más profundas y templadas de la tarde, todas ellas humilladas. La impotencia que a todos nos inundó al ver a un Morante sin opciones quizás nubló de primeras un encierro que terminaría por lucir ciertamente.

Lo que les digo, corrida de toros interesante de La Quinta. No se hablará lo suficiente de ello. No fue una de las tardes rotundas que en otros casos caracterizan a la ganadería, pero eso en Las Ventas era algo casi imposible y más teniendo en cuenta a lo que nos tienen acostumbrados los Martínez Conradi en los últimos años. Como poco, de momento merecen abrirse paso en otras grandes ferias, en carteles de relumbrón. Hoy los de Santa Coloma han propiciado una tarde emocionante, en la que se ha toreado con verdad, sin tapujos.

No es el toro bobalicón. Si bien la corrida de hoy tuvo menor motor y entrega en el caballo del que nos hubiera gustado ver, sobre el ruedo se vieron animales exigentes y hasta peligrosos en algunos casos, que no regalaron absolutamente nada. Quizás sea por esto que no terminan de entrar en los más grandes circuitos con la frecuencia que merecen, o quizás sólo me lo parece a mí.

Miles de veces he escuchado aquello de que “a este torero hay que esperarlo”. Pero en referencia a las reses, nunca ha llegado a mis oídos tal decir. Tanto hablamos de paciencia en la Fiesta, para luego ser rápidos en el olvido. Seamos verdaderamente justos. Con una sola bala es muy complicado matar a nadie, mientras que los hay con cargadores vaciados al aire. Hay que esperar a los de La Quinta, y dudaría que la espera fuera a ser muy larga o tediosa en caso de que no se les echase al rincón tras esta tarde como con otros tantos hierros ha pasado. Ni que estuviera la temporada ya entera hecha, ni que no quedasen plazas por cubrir. Yo les digo, denles tiempo, sitio y municiones para disparar. Si así lo hacen, los verán hacer caer a pares.

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