20 años sin Julio Robles

Avelino Julio Robles Hernández nace en Fontiveros, Ávila el 4 de diciembre de 1951. Con pocos años el diestro y su familia se trasladan a La Fuente de San Esteban, Salamanca, lugar del que siempre se consideró. Fue en esta tierra en la que conoció la profesión y se forjó como matador de toros.

El 28 de agosto de 1968 se enfundó por primera vez el traje de luces en Villavieja de Yetles. El 10 de mayo de 1970 debutó con picadores en la plaza de Lérida, Barcelona. Toma la alternativa el 9 de julio de 1972 en la Monumental de Barcelona siendo el padrino Diego Puerta y el testigo Paco Camino. El 22 de mayo de 1973 tuvo lugar la confirmación, de la mano de Antonio Bienvenida y Palomo Linares. La primera vez que el diestro aparece en Madrid, lo hace acartelado junto a “Angelete” y su paisano “El Niño de la Capea” con reses de Juan Pedro Domecq. A lo largo de su carrera como matador de toros ha logrado salir por la puerta grande de Las Ventas 3 veces (1983, 1985 y 1989). La afición de Madrid siempre supo reconocer y apreciar su toreo.

julio robles capote

El 13 de agosto de 1990, después de haber toreado en Pamplona y en Santander, resultó gravemente herido al ser volteado por un toro de la ganadería Cayetano Muñoz, de nombre “Timador” en la plaza francesa de Béziers. Sufrió un traumatismo del raquis cervical, que le provocó tetraplejia. Desde la silla de ruedas a la que le encadenó dicha gravísima cogida, el coleta cumplió uno de sus sueños: lidiar y criar ganado bravo en “La Glorieta”, su propia ganadería, la cual pastaba en en la localidad salmantina de Vecinos. El debut como ganadero, fue en la plaza de Potones. La ganadería de Robles tuvo su origen en las 30 vacas que le regaló su amigo José María Manzanares tras el accidente, a las que siguieron otras 10 de Enrique Ponce, Alipio Pérez-Tabernero, Loreto Charro, Dámaso González o “El Niño de la Capea”.

Finalmente, el matador fallece a los 49 años de edad, el domingo 14 de enero de 2001 en la clínica de la Santísima Trinidad de Salamanca, tras haber sido operado de urgencia a causa de una peritonitis.

Julio Robles sigue manteniendo unida a la afición en torno a su memoria todos los años en su estatua a la sombra de la plaza de toros salmantina La Glorieta. Fue un hombre que supo dar un soplo artístico y de clasicismo a sus faenas como torero. Dejó una huella imborrable en la historia del toreo, regaló tardes de gloria repletas de arte, temple, verdad y torería que se quedarán para siempre en el recuerdo de los aficionados.

Rocío Serrano

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