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Un palco en contra del toreo en Pontevedra

El presidente destroza una emotiva tarde en la que la afición vivió con entusiasmo la vuelta a Galicia de las corridas de toros tras dos años. Importante Rufo; Magistral Juli

Las peñas cuajaron los antiguos tendidos de sol de Pontevedra. El colorido con la juventud y el entusiasmo de la fiesta. Todo cortado por un protagonismo absurdo de Diego González Vicente. Un ridículo de mal aficionado. Ninguneó la puerta grande de Tomás Rufo y de El Juli concediéndoles una sola oreja pese a la euforia popular. Una cosa es rigor y otra muy distinta es ir en contra de la fiesta en una tarde como esta.

El Juli cuajó de principio a fin al cuarto, un buen toro de Garcigrande -al que le faltó presencia como al conjunto de la corrida- con el que El Juli estuvo redondo por su extraordinaria ciencia. Fue convenciendo al toro, obligándole pero con pulso para no tirarlo. Importante faena del madrileño que terminó ligando en redondo buenos naturales. Demostró haber recuperado el sitio con la espada, que tantos disgustos le ha dado este año. El presidente se cerró en concederle sólo un trofeo. El Juli se negó a recoger la oreja, la bronca al palco fue monumental. Finalmente salió a corresponder la fuerte ovación.

Al primero lo lanceó con buen gusto y se ciñó en unas preciosas chicuelinas con el compás abierto. Fue una faena de poco contenido debido a la condición desfondada del Garcigrande.

José María Manzanares llegó de Beziers visiblemente magullado por la fuerte voltereta padecida el día anterior. No lo vio claro en el conjunto de la tarde. El primero de su lote resultó ser el mejor de la corrida. Derribó a Paco María. Fue un toro humillador, con buena clase por el pitón derecho, con buena movilidad. El alicantino, que lo paró con suma suavidad, se puso más brusco con la muleta después de un inicio sobre las piernas. Por el pitón derecho hubo dos tandas de bella estética aunque sin el temple ni compromiso esperado. Por el izquierdo no tomó dimensión la faena. El toro seguía embistiendo cuando se fue a por la espada. Entró a matar sin realizar un final de faena. La oreja fue el premio justo a la obra pero el toro fue de dos.

El alicantino cuidó al quinto que no tuvo poder suficiente, lo manejó con su elegancia aunque sin precisión en algunos momentos. No se tapó, como en otras tardes, con la espada pinchando en reiteradas ocasiones.

Cayó de pie Tomás Rufo que conquistó a las peñas y a los aficionados más exigentes desde los primeros compases. El talaverano se fajó a la verónica con el tercero en un magnífico saludo. Siguió con idéntico palo clásico en el quite, meciendo esta vez más despacio si cabe. Empezó la faena rodilla en tierra, obligando mucho al obediente toro de Justo Hernández. Exigente inicio que después acusaría el oponente, pero francamente bello. Hubo una extraordinaria tanda sobre el derecho, muy ceñido, sintiendo mucho el toreo. Rufo supo conquistar a la afición con buen toreo primero y exponiendo mucho después. La pañolada continuó insistente después de la concesión de la primera oreja, el presidente se enrocó de forma absurda demostrando entonces su falta de sensibilidad y conocimientos. Lamentable actuación del palco presidencial, en contra de la voluntad popular y del propio toreo. Pontevedra es una plaza que merece atención por ser la última plaza de Galicia. Atención y cuidado a los aficionados. Un atraco siempre es vergonzoso pero en este caso, más sangrante si cabe. Tuvo que dar dos vueltas al ruedo.

Al sexto lo recibió con una larga cambiada de rodillas. De nuevo la euforia del público que coreaba ¡Rufo, Rufo! El joven talaverano se fajó con este toro en una faena que empezó a pies juntos. El noble toro de Garcigrande se fue apagando, aun así dejó momentos brillantes como un pase de las flores engarzado con una magnífica tanda de derechazos. Un pinchazo previo a la estocada enfrió el ambiente.

Los toreros fueron despedidos con grandes ovaciones mientras que le presidente escuchó una fortísima bronca con el consecuente lanzamiento de almohadillas en señal de protesta. Diego González Vicente fue en contra del toreo con sus decisiones y su afán de protagonismo.

RESEÑA

Plaza de toros de Pontevedra. Sábado, 13 de agosto de 2022. Primera de la Feria de La Peregrina. Tres cuartos de entrada. Toros de Garcigrande, de manejable juego. Destacó el 2º.

El Juli, de azul marino y oro. Estocada (palmas). En el cuarto, estocada trasera (oreja que no recogió).
José María Manzanares, de azul noche y oro. Estocada (oreja). En el quinto, tres pinchazos y estocada (silencio).
Tomás Rufo, de blanco y oro. Estocada desprendida (oreja con dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de la segunda). En el sexto, pinchazo y estocada (saludos).

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