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Roca Rey y Héctor Gutiérrez, dos gallos que no se dejaron ganar la pelea en el Nuevo Progreso de Guadalajara

Poco más de media entrada registró el coso Monumental “Nuevo Progreso” en tarde nublada, pero de agradable clima, para la segunda corrida de la parte final de la Temporada 2022, resultando triunfadores Andrés Roca Rey y Héctor Gutiérrez, al cortar tres orejas el primero de ellos y, el segundo, por indultar a “Pontífice” y obtener un apéndice, para, al final, ser ambos paseados en hombros. Su alternante, Octavio García “El Payo” pechó con el lote menos propicio.

Se lidiaron siete ejemplares de la dehesa de Jaral de Peñas, siendo indultado el tercero, “Pontífice”, número 174 y con 495 kilos. Bueno también fue el segundo, lo mismo que el sexto y la primera reserva. El quinto se devolvió por falta de presencia. Los menos potables fueron el primero y el cuarto.

En el toro que abrió plaza, de salida indefinida, el queretano Octavio García “El Payo” dio algunos lances con empeño. Su faena de muleta la inició dando pases caminándole de las tablas a los medios. El astado no era fácil. Lo intentó el torero, aunque sin exponer mucho por ambos lados, siendo sólo por el derecho por donde logró algún pasaje aislado para matar de estocada tendida y ser aplaudido.

A su segundo, con menos clase, “El Payo” se vio empeñoso con el capote y su quehacer muleteril tuvo esmero, lo intentó en todo momento, logrando con actitud aislados pasajes, pero, inclusive, la falta de fuerza del toro hizo que el esfuerzo del torero no tuviera recompensa. Al final, gracias a su pundonor tuvo buenos detalles. Terminó de media estocada desprendida y descabello para tener silencio.

El limeño Andrés Roca Rey a su primero, de nombre “Litúrgico”, lo veroniqueó con suavidad. Buena vara de David Vázquez. Con la muleta, Andrés empezó con pases estatuarios y luego realizar un trasteo inteligente a un ejemplar que tuvo fijeza, pero que le costaba humillar por falta de clase. Así lo entendió el torero para irlo llevando de manera templada hasta meterlo en el engaño y cuajarle series de calidad, sobre todo, por el lado derecho. Hizo el toreo en redondo. Acortó distancias de forma meritoria y acabó de estocada hasta las cintas para obtener las orejas.

En su segundo, Roca Rey vio como era devuelto a los corrales ante la protesta de la gente por la falta de presencia del astado. En su lugar salió la primera reserva, “Diocesano”, de la misma dehesa titular de Jaral de Peñas, que tuvo clase y que aprovechó al máximo el torero limeño, comenzando voluntarioso con el capote, sobre todo, en un quite combinado por saltilleras y tafalleras e, ir así, adentrándose en el ritmo y la distancia del toro. Tras el segundo tercio, se desmonteró el subalterno Christian Sánchez. Con la franela, Andrés de rodillas en los medios dio un cambiados por la espalda y los de pecho. Ya de pie, hizo el toreo derechista de buena manufactura, por naturales en redondo, elaborando una faena bien conjuntada. Mató de soberbia estocada y se le otorgó una oreja.

En su primero, “Pontífice”, número 174 y con 495 kilos, un gran toro, al que el acalitense Héctor Gutiérrez, con evidente actitud, ejecutó lances a la verónica con sentimiento, además de realizar un quitazo por saltilleras, con mucha quietud y emocionando a la concurrencia. Con la sarga empezó ejecutando pases por alto quedándose muy quieto para seguir entonces en una faena que fue a más a un ejemplar de estupenda calidad y clase, atributos que entendió Héctor, para hacer el toreo de mano baja, con profundidad y entrega, principalmente, por el pitón derecho. Tuvo detalles variados de evidente arte. Por naturales igualmente se prodigó para terminar por cuajar un trasteo lucido y completo. Al final, la gente solicitó el indulto, la autoridad lo concedió y el torero siguió recreándose en su toreo en medio de la aclamación del respetable. El astado regresó a los corrales y Gutiérrez dio vuelta al ruedo acompañado del ganadero, Juan Pedro Barroso Díaz Torre.

Y en el que cerró el festejo, de nombre “Místico”, Héctor salió a darlo todo a pesar de tener el triunfo amarrado por el indulto de su primer astado, dando una larga cambiada de hinojos y, de pie, estar variado al instrumentar saltilleras y tafalleras. Su faena de muleta la brindó a los hijos del ganadero y empresario Juan Pablo Corona para después irse al centro del redondel y, de rodillas, dar un cambiado por la espalda y otros más emocionantes. Ya de pie, cuajó una faena que fue creciendo en intensidad, poniendo el torero todo de su parte. Logró lucidos y profundos muletazos por ambos lados, intercalando artísticos adornos. Terminó pegándose un arrimón de verdad y en un descaro soltó la muleta en la cara del toro poniendo sus muslos como “carnada” entre gritos de ¡torero! El toro terminó refugiado en tablas y, ahí, lo pasaportó de estocada algo caída por lo que le fue concedida una valiosa oreja.

 

RESEÑA

Plaza Monumental “Nuevo Progreso” de  Guadalajara, (Jalisco) México. Segunda corrida de la parte final de la Temporada 2022. Más de media en tarde nublada, pero de agradable clima. Siete toros de Jaral de Peñas, siendo indultado el tercero, “Pontífice”, número 174 y con 495 kilos. Bueno también fue el segundo, lo mismo que el sexto y la primera reserva. El quinto se devolvió por falta de presencia. Los menos potables fueron el primero y el cuarto.

Octavio García “El Payo”, palmas y silencio.

Andrés Roca Rey, dos orejas y una oreja.

Héctor Gutiérrez, vuelta al ruedo tras indulto y una oreja.

 

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