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Raúl Moreta: “Sabía que me podía coger, pero por encima de eso estaba mi sueño de ganar en Valencia”

El recortador de El Puig, ya en planta del Hospital La Fe, se recupera favorablemente de las tres cornadas que un toro de Peñajara le infirió el domingo

“Solo quiero agradecer el cariño y la preocupación que me está mostrando la gente. Me es literalmente imposible contestar a todo el mundo, tengo el móvil colapsado. Di eso, por favor, para mí es muy importante. La familia del toro es muy grande, nunca me había sentido tan querido”. Son las palabras de Raúl Flores “Moreta”, valenciano de 32 años y uno de los recortadores en mejor momento del panorama nacional, herido de gravedad el domingo en el Concurso Nacional de Recortadores de Fallas. Tres cornadas de un toro de Peñajara en un percance escalofriante que conmocionó la plaza y en el que en los primeros momentos se temió lo peor.

Su voz suena fuerte al otro lado del teléfono, sin ningún signo de agotamiento o debilidad.  Cae la noche en Valencia, el viento y la lluvia arrecian fuera amenazando las fiestas y Moreta atiende la llamada de Toreteate entero y hasta con licencia para bromear: “Me tienen a régimen. Voy a ponerme fino fino…”. La herida de la zona perianal es la que más preocupa a los médicos y el motivo de su “dieta”. Hay que ir con calma y ver la evolución de los últimos órganos del tracto digestivo. No ha tenido fiebre en las primeras 36 horas y eso es ya una buena noticia. Dos cornadas más, en la zona maxilar y en el pecho, que por fortuna resultaron superficiales pero que pasaron cerca de zonas vitales. “Me duele todo cuando me muevo, pero sé que no me puedo quejar, en el fondo he tenido mucha suerte y me pudo haber hecho muchísimo daño”, afirma el de El Puig, un pueblo situado quince kilómetros al norte de la ciudad de Valencia y que anda volcado con él estos días.

Raúl Moreta Valencia
Imagen: @fotografiaalbertomoreno

“Cuando me levanto del suelo, yo sé que me había herido, pero no creía que fuera excesivamente grave. Sin embargo, veo las caras desencajadas de la gente que me lleva a la enfermería, la sangre del cuello y es cuando me empiezo a preocupar”, afirma Moreta, que cayó en las manos del gran equipo médico de la plaza de toros de Valencia, con los doctores Zaragoza y Carbonell al frente. Allí limpian y operan las cornadas del cuello (en la zona maxilar el pitón rozó vasos vitales pero por fortuna sin afectarlos) y el pecho. Pero es la del glúteo de unos 10 centímetros de extensión la que más preocupa tras la primera exploración y de ahí el traslado a la Fe para el correspondiente TAC y comprobar el que pitón no ha penetrado en la cavidad abdominal ni existe afectación del recto. Las pruebas confirman el primer diagnóstico y la segunda intervención se centra en la reconstrucción de los músculos cercanos al esfínter. Salvo complicaciones, Moreta será dado de alta en unos días y podrá hacer una vida completamente normal.

Los recuerdos vividos la mañana del domingo se suceden en la conversación. Del orgullo del monumental primer quiebro que le arranca la camiseta y pone la plaza en pie, a la manera de aliviarse en el segundo sabiéndose con un pie en la final y otra vez la necesidad de cruzar la raya en la última suerte, tras un espectacular recorte de César Grasa. “Yo sabía que me podía coger, pero eso es algo que pienso todos los días que me pongo delante de un toro. Paso miedo en la plaza, siempre lo he dicho, creo que el que diga lo contrario miente. Pero la ilusión de ganar en Valencia estaba por encima del miedo, era mi sueño y veía que el toro que tenía delante me estaba ayudando a conseguirlo con su transmisión. Era mi día y estaba dispuesto a darlo todo por alcanzarlo. Lo que pasó después ya lo habéis visto”.

Y lo que sucedió es que el astado de Peñajara no atendió al toque y derrotó directamente a la cabeza de un Moreta que fue derribado y herido en dos ocasiones más en el suelo. Me cuentan los que estuvieron a su lado que solo preguntabas quién había ganado el concurso al despertarte, le cuestionamos: “Eso dicen, yo estaba con la anestesia y me acuerdo de poco, la verdad. Ya me han dicho que se lo llevó Misu y me alegro por él, desde aquí mi enhorabuena”. Cosas de toreros. Porque Moreta se siente torero como el que más. Y como los toreros, ya piensa en volver: “Ahora mismo tengo claro que volveré. Eso seguro. Las sensaciones que tenga en la cara del toro es lo que van a marcar lo que esté por venir, como he hecho siempre, desde que tengo quince años”.

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