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Una confirmación convincente, dos milagros de contener el aliento y valor, mucho valor, en Madrid

No fue un milagro, fueron dos. En apenas, cinco minutos. Ángel Sánchez volvió a nacer dos veces este domingo en Madrid en lo que tarda uno en abrir y cerrar los ojos. Y eso que la tarde no fue para el parpadeo. Porque Adrián de Torres convenció a todos en la anhelada confirmación, pese a su tizona sin filo, de que tiene cabeza, muñecas y corazón para labrarse un camino en esto. Porque Román apostó y se la jugó de verdad con un segundo exigente, que tuvo emoción, pues tenía importancia todo delante de él. Poca broma. Y porque Ángel Sánchez dio la cara con un lote imposible y recibió dos cogidas horripilantes del peligroso sexto. Una, volando tres metros por los aires. La otra, prendido por el abdomen, que dejó sobrecogida la plaza. Los bravos, en Madrid, hoy fueron los tres toreros. Valor de verdad con una corrida deslucida y áspera de Adolfo Martín del que sólo se salvó el buen fondo de clase del cuarto.

 

Con peores hechuras y de poco cuello, más bastito y alto, el cuarto fue un animal que abría mucho la cara, con longitud de pitón al que Adrián de Torres dibujó varias verónicas estimables, pese a que apretó para dentro de salida. Cumplió el ‘Adolfo‘ en varas y se desmonteró Iván García con las farias en un tercio en el que dio todas las ventajas al toro. Sin preámbulos, se puso en los medios con la zurda el de Linares. Sin embargo, el trasteo creció en una tanda con la diestra, que encontró continuidad acto seguido con dos más aún mejores por ese mismo pitón toreando al natural. Muy entregado, dando un tiempo entre pase y pase, echó los vuelos, sin tirones, con enorme suavidad y enganchando las embestidas del ‘entrepelado’, que descolgó en la muleta y tuvo buen fondo. Superior. Sin embargo, con la espada, un sainete: siete pinchazos y otros tantos golpes de cruceta sin haber enterrado la espada y con el tercer aviso a punto sonar.

Rompió plaza un animal bajo y largo, vareado, musculado, muy serio y abierto de cuerna, enseñando las palas, que embistió cruzado en el capote del confirmante Adrián de Torres de salida. Blandeó el de Adolfo Martín, al que se protestó, y que empujó sobre un pitón en el caballo. Confirmó Román la alternativa del jiennense, que brindó al público y citó con la muleta plana en la diestra desde la boca de riego. Como una centella se vino el cárdeno, que tendió siempre a acostarse en el viaje. Muy vencido, estuvo a punto de prenderlo en varias ocasiones, pero logró zafarse en todo momento. Buena colocación de Adrián de Torres, muy centrado, que apostó y trató de prolongar las cortas embestidas de un animal que, aunque humilló, le falto de casta y poder. Deslucido. Muy digno, terminó sin ayuda con la diestra. Se le fue la mano con la espada.

El sexto fue un animal amplio y muy abierto, casi playero, con longitud de pitón, largo y vareado, que embistió midiendo, prácticamente andando, y sin entrega a Ángel Sánchez en el recibo de capa. Salió desentendido del peto en ambos puyazos. Brillante de nuevo Curro Javier, esta vez, en la lidia. Se desmonteró Antonio Molina, en banderillas. Mantuvo esas feas intenciones en el trasteo del madrileño, que nunca volvió la cara. Siempre midiendo, mirando, se le venía andando, algo cruzado y reponiendo de verdad en cada muletazo. En uno de ellos, rebañó con saña y lo lanzó tres metros por los aires. Lo prendió al caer, pero sólo le marcó un puntazo. Menos fortuna. Malísima, de hecho, tuvo al hacer la suerte suprema, porque, tras hundir el acero, cayó por la inercia en la cara del toro, que se revolvió y certero, lo prendió de manera horripilante por el abdomen. Cayó bocabajo y fue conducido rápidamente a la enfermería. Lo descabelló Adrián de Torres con la plaza helada por la cogida. El parte posterior fue un inmenso alivio.

Más vareado que los dos anteriores, largo, con desarrollo de pitón y amplio de sienes, el tercero barbeó de salida. Le pudo pegar alguna verónica suelta de buen trazo Ángel Sánchez en el recibo. Luego, rivalizaron en quites Adrián de Torres y el de Alcobendas, que le replicó. Uno por hieráticas gaoneras, el otro por ceñídisimas chicuelinas de mano baja. Hubo que llegarle mucho en banderillas, donde protagonizó un soberbio tercio Curro Javier, que se desmonteró junto a José Antonio Prestel. Fue un cárdeno que llegó con poca vida a la muleta, reservón y con un recorrido cada vez más corto. Tras una buena tanda con la zurda, directamente dejó de pasar en la franela y Ángel Sánchez, que buscó perseverar desde que se puso delante, se vio obligado a coger la espada antes de tiempo. La estocada desprendida resultó suficiente.

Ofensivo, con longitud de pitón, astifino desde la mazorca, enseñando las palas, el segundo fue un cárdeno claro lleno y fuerte, que apretó para dentro en el capote de Román en el recibo. Se quedó crudo en el caballo, pues, tras las banderillas, se vino arriba. Brindó al respetable el valenciano, que echó la moneda con un toro siempre engallado, desafiante, que le radiografió antes de cada arrancada. Fue un ‘Adolfo‘ con interés, exigente, que no regaló ninguna de sus medias embestidas. Román logró ligar los muletazos en la primera mitad de trasteo perdiendo pasos. Luego estuvo valiente, con mucho aplomo y tragando una barbaridad, porque cada muletazo era una moneda al aire. Lo mató de metisaca, estocada caída y descabello y saludó desde el tercio.

Holgazán‘, toro hondo y lleno, fuerte y con cuerpo, amplio de sienes, enseñando las palas, salió en quinto lugar. Román le enjaretó cuatro templadas verónicas que abrochó con un par de buenas medias. Fue un animal que blandeó lo suyo, muy protestado, pues claudicó varias veces más tarde en banderillas. El valenciano se puso entre las dos rayas y, ahí, en el tercio, trató de afianzar al animal, que quiso más que pudo. La espada le hizo guardia y necesitó de un descabello.

RESEÑA

hierro adolfo martín

Plaza de toros de Las Ventas, en MadridEspaña. Segunda de la Feria de Otoño. Dos tercios de entrada. Toros de Adolfo Martín, . El 1º, deslucido, se venció siempre por dentro en el viaje; el 2º, exigente, para apostar, no regaló una sola embestida; el 3º, reservón y de poca vida, cada vez con menos recorrido; el 4º, humillador y con buen fondo; el 5º, endeble, quiso más que pudo; y el 6º, peligroso, orientado y midiendo mucho.

Adrián de Torres (de blanco y oro), que confirmó alternativa, palmas tras aviso y división tras dos avisos.

Román (de espuma de mar y plata), ovación y silencio.

Ángel Sánchez (de blanco y azabache), silencio en ambos.

Incidencias: En banderillas, se desmonteraron en el tercero Curro Javier y José Antonio Prestel. En el cuarto, hizo lo propio Iván García, y en el sexto, Antonio Molina.

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