spot_img

Christian Parejo y Robert Margé, triunfadores de la novillada concurso en Béziers

Tanto el novillero de Chiclana como Lalo de María salieron a hombros tras cortar cada uno dos orejas a su lote, siendo premiado como el mejor de la terna Parejo. El novillo de Margé, lidiado en tercer lugar, fue proclamado el más bravo de los que salieron por toriles, destacando también el de Durand, segundo de la matinal. Jorge Martínez cortó una oreja.

Con ambiente en los tendidos y en las calles que despertaban, se dio la tercera de abono de la “Féria” de Béziers, matinal, novillada con picadores en concurso de ganaderías, todas ellas francesas. No nos molestó el calor en exceso gracias al diluvio de ayer, y pudimos presenciar un festejo interesante a la par que entretenido tanto por novillos como por novilleros.

Abría la mañana Jorge Martínez, que poco más que estar pudo con un primer utrero de Yonnet que brindó a Sebastián Castella, y que escaseó casta, fuerza y recorrido. El murciano puso todo de su parte en compensación, basado en las buenas y elegantes maneras para luego acortarle terreno y apretarle, sin gran lucimiento por la falta de juego del animal. Algo larga fue o se hizo la faena de Martínez, que puso una estocada baja casi entera que terminó por servir. Pitos al novillo en el arrastre y ovación con saludos para el novel, que donde alcanzó mejor expresión fue en el segundo de su lote, de Pagès-Mailhan. Tras brindarlo al público, tragó y obligó al astado, en una faena de menos a más en la que terminó por sonarle la música. No obstante, y de nuevo, faena algo larga, y da la impresión de que mayor orden hubiera brindado mejor resultado. Aun así, gustó al público, y tras un amago de susto y una estocada caída de rápido efecto, asomó un pañuelo del palco por medio de la petición en los tendidos, que no quisieron que marchase con las manos vacías.

Lalo de María se encontró con uno de los mejores novillos de la mañana, el tercero, del hierro de Margé. Era colorado, bien hecho y bien comido, fuerte y de considerables medidas, seguramente el mejor presentado de todos los que pisaron el albero. Tras tomar un puyazo largo y peleado y sonarle las palmas a Mehdi Savalli en banderillas, comenzó a faenar el francés. El toro tuvo como pega cierta falta de fuerzas, pero al menos repetía y embestía con la cara abajo. Animal de matices, que su lidiador fue buscando hasta encontrar, consiguiendo hacerle faena con mano baja y algunos lances muy despaciosos. Buen gusto y buena mano para el poco rodaje que posee, sin duda. Sonándole la música, supo lucirse y mostrar gran parte del animal, especialmente en finales, cuando más despacio embistió. Finiquitó con una estocada en el famoso “rincón” de Ordóñez, que le precipitó dos orejas del palco, aunque con una bastase. Se le torció la mañana frente al que la cerró, de la divisa gala de San Sebastián. No tuvo fondo de fuerza a pesar de mostrarse alegre en arrancadas de primeras. Le comenzó faena de rodillas y por el sitio que le dio pareció que podía haber faena, pero terminó por irse a la deriva. Utrero muy flojo, que perdió las manos repetidamente y deslució todo hacer, pudo mostrarse en superioridad su lidiador en una faena que se hizo también algo larga. Pinchó y clavó luego atrás y atravesado, por lo que precisó descabellar, acertando a la cuarta tras escuchar un aviso.

No le impidió ello salir a hombros, junto a quien para mí y para el jurado se hizo triunfador del festejo: Christian Parejo. También coincidió en no poder cerrar con muchas luces su comparecencia al encontrarse con un mal novillo, posiblemente el peor de todos, de Camino de Santiago. Tras brindis a Castella, comenzó ceñido y arriesgado, pero en pocas vueltas el toro se orientó y hacía por él, sin otorgar ni medio viaje en la franela. No dejó de intentarlo Parejo, valiente frente a un animal que nada le dio más que fatigas. Mató tras diversas idas y venidas en las que algún derrote se llevó, estoqueando arriba. Novillo pitado en el arrastre, cómo no, y el de luces, ovacionado. Menos mal que traía el trabajo hecho, siendo el primero de sus capítulos el que hizo vibrar en mayor medida a los cimientos de la piedra. Lo hizo frente al novillo de Durand, que para mí fue el más bravo de la mañana más por raza que por maneras, bien es cierto. No fue tan lucido en varas sin hallar tampoco gran competencia, peleando discreto. Tras ello Parejo le sopló un quite por tafalleras a pies juntos, dominando y sometiendo. Se embrusqueció en banderillas el de los marfiles, cabeceando en cada sesgo, en cada capote. Brindis al público y al toro. Partió por estatuarios desde los mismos medios, y en lo que fraguaba serie se llevó un topetazo sin consecuencias. Siguió. Templaban las manos que lidiaban, pero el toro hacía por el cuerpo de cuando en cuando, lo que complicaba labores. No se le podían bajar los brazos ni perderle la cara, pues el riesgo asomaba tras la sombra. Y es que era duro de pelar, pero el de Chiclana dijo “aquí estoy yo” y le hizo sonar la música. Oficio, valor, y sitio. Los tendidos, con él. Todo estaba hecho, y mató en el mismo hoyo de las agujas, dejándoselo llegar hasta acostarse la panza en la misma cuna de las guadañas, y el toro rodó sin tapujo y sin puntilla. El presidente, frente a una petición unánime, decidió sacar los dos pañuelos sin pensárselo más. Palmas en el arrastre al de Durand, y dos orejas para Christian Parejo, que si me preguntan, como ya les dije, fue quien dejó lo mejor del día, al menos de momento. À tout à l´heure, que esta tarde también hay toros.

 

RESEÑA

Plaza de toros de Béziers (Francia)Francia. Tercera de Feria. Novillos de Humbert Yonnet (1º), Roland Durand (2º), Robert Margé (3º), Pages-Mailhan (4º), Camino De Santiago (5º) y San Sebastián (6º).

Jorge Martínez, ovación y oreja.

Christian Parejo, dos orejas y ovación.

Lalo de María, dos orejas y silencio.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

RELACIONADO

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img