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Muere a los 90 años Jaime Ostos

El maestro ha sufrido un infarto en Bogotá, dónde pasaba unos días de descanso

El matador de toros retirado, Jaime Ostos, ha fallecido este sábado 8 de enero a los 90 años de edad en Bogotá al sufrir un infarto. Lleva en Colombia unos días, dónde se desplazó para celebrar el fin de año y presenciar las ferias de Cali y Manizales. Viajó con su mujer, la doctora María Ángeles Grajal.

Ha estado al borde de la muerte en otras ocasiones a lo largo de su vida, pero su raza incomparable le permitió superar todas las dificultades. A causa del COVID estuvo muy grave en la primavera del 2020 y la otra vez que de forma evidente estuvo a las puertas de la muerte fue tras sufrir una cornada gravísima en Tarazona de Aragón en 1963. Las manos prodigiosas de Ángel Peralta y del doctor Val Carreres fueron providenciales entonces. Llegó a recibir la extremaunción.

«Jaime Corazón de León», como fue conocido debido a su coraje, nació el 8 de abril de 1933. Tras estudiar el bachillerato se formó como piloto de avión. Pero su auténtica vocación le llevó a intentar ser torero a los 19 años de edad. En 1952 debutó sin picadores en su tierra, en Écija, y dos años después impactó en su presentación en La Maestranza logrando cortar tres orejas. Fue cogiendo ambiente, también en Madrid dónde resultó herido y destacó por su arrojo. El 13 de octubre de 1956 tomó la alternativa en Zaragoza de manos de Miguel Baez ‘Litri’ y en presencia de Antonio Ordóñez.

Tras el doctorado, se puso en excelentes condiciones para dar el salto: triunfó en Sevilla y en las ferias del norte, sus feudos para siempre. No confirmó en Madrid hasta el año 58, tarde en la que Antonio Bienvenida sufrió una gravísima cornada en el cuello, con Gregorio Sánchez como testigo. Aquel año firmaría dos buenas faenas en Las Ventas sin redondear con la espada. Precisamente, años más tardes, se convirtió en toda una referencia con el estoque por su contundencia. Como muletero destacaba por lo ceñido que se los pasaba.

Logró cosechar un gran cartel en Sevilla, fue triunfador absoluto de la Feria de Abril de 1962, y en Madrid donde se proclamó triunfador de San Isidro el mismo año logrando la única Puerta Grande de su carrera. La citada cornada aragonesa fue la más grave de cuantas recibiera a lo largo de su trayectoria, marcada por los percances: sufrió 14 cornadas, de las cuales ocho fueron graves como la de Bilbao en 1957, la de Sevilla y Salamanca en el 58, la de Pamplona en 1960 o la de Zaragoza en el 62 -su mejor año ya que cayó herido al final de la temporada con 79 paseíllos realizados-, entre otras.

Los últimos años se tuvo que enfrentar a los hierros más temidos como Miura o Pablo-Romero. Su última temporada triunfal fue la de 1968, después continuó con afición, coraje y su luchador espíritu hasta 1980. Fue un torero con mucho valor y capacidad de superación.

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