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Mariano Pascal (Casa de Misericordia): «En la Meca se vive cada tarde de toros más que la final de la Champions»

Foto: Alberto Arelizalde

Uno de enero. Comienza una nueva cuenta atrás al pañuelico y fajín rojo, que si bien la augura aquella letrilla con este día como fecha inicial, cualquier pamplonica lleva ya unos cuantos días tachados en el calendario con el 7 del 7 en la cabeza. Aun con el olor a castañas en el aire aún y Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente de camino, en la Casa de Misericordia de Pamplona no se para. Y no les hablo de carteles o elencos ganaderos ya cerrados (que también), sino de la labor de quienes en cuerpo y alma, dedican sus horas a los ancianos de la residencia que regentan como Institución. La Meca, como se conoce al centro popularmente en la ciudad, es Pamplona en sí. Sin importar el día del año que sea.

– ¿Cómo va esa Navidad por la Meca?

– Estupendamente, pero con muchísimo trabajo. Aunque desde fuera pueda parecer que el periodo navideño es triste en las residencias de ancianos, en la nuestra es época de mucha alegría, pero también de estrés. Tenemos un mar de actividades organizadas para los residentes, con un programa muy concentrado desde el primer domingo de Adviento, que incluye desde actuaciones musicales específicamente organizadas para ellos, hasta otras actividades más improvisadas, todo por supuesto en un ambiente muy cuidado. Tenemos el edificio entero decorado.

– La música hace maravillas, estoy seguro.

– Por ejemplo, en la cena de Nochevieja vino un grupo de joteros a animarla cantando, o hace poco vino la soprano pamplonesa Raquel Andueza a cantarnos, puesto que además tiene muy buena relación con muchos de nosotros porque es muy activa con la Institución. Este tipo de actividades suponen un impacto muy positivo para las visitas de las familias, puesto que las atraen y alejan a todos de la monotonía. Además, entre personas de distintas generaciones es un nexo fundamental, al menos aquí. Como anécdota, cuando vienen alumnos de colegios de la zona en visitas organizadas a los ancianos, les pedimos normalmente que canten la de “Clavelitos”, ya que todos se la saben, unos por la época y los otros por haberla escuchado en la Plaza a la hora del encierro.

La música acompaña a los residentes en muchas de sus actividades

– Como introducción. Para alguien que no haya oído hablar de la Casa de Misericordia o desconozca su labor, ¿cómo le explicarías lo que es y lo que supone?

– La Institución fue fundada en 1706 por el Ayuntamiento de Pamplona, pero este no le dio dotación económica. Su principal propósito en sus orígenes fue la asistencia a los menos favorecidos que necesitaban un hogar, tanto ancianos como niños. Al poco tiempo se convirtió en una institución muy querida por los habitantes de nuestra ciudad. Sin embargo, taurinamente hablando, no es hasta 1922 que la Casa de Misericordia decide construir una Plaza de Toros, la actual, todo ello a raíz de la escasa capacidad y elevado deterioro de la anterior Plaza, pero sobre todo en busca de una estabilidad financiera en medio del estado de necesidad que provocaba una economía que era de guerra. Desde ese mismo año, la Casa organizó allí todos los espectáculos taurinos de la ciudad, y así hasta el día de hoy. Desde la década de los 80 funcionamos como residencia de ancianos únicamente, al ser lo que precisaba mayor cuidado.

– Desde luego, el binomio funciona. Es de las pocas plazas de primera categoría con un porcentaje tan elevado de abonados sobre la capacidad disponible, que es de nada menos que de unas 19.500 localidades.

– Toda la ciudad se vuelca, ya que los Sanfermines se viven muchísimo, y sin duda supone un claro incentivo para abonarse el saber que los beneficios van destinados a nuestra labor asistencial, que es, por su céntrica ubicación y su magnitud, conocida por todos aquí.

– Desde luego, la Meca es icono de Pamplona. Es muy bonito, pero más que eso es esperanzador ver cómo se mantiene un vínculo tan fuerte en lo local entre una sociedad y la Fiesta de los Toros, y más aún si se tiene como punto de unión una labor tan valiosa. Entrando a ello, viviéndose como se vive San Fermín en la ciudad, ¿cómo se vive la semana en la Residencia?

– Es curioso. La misma administración que trabaja gestionando todo el año una residencia de ancianos se convierte por una semana en la administración de una Plaza de Toros de primera categoría, con todo lo que conlleva, compaginándolo por supuesto con nuestra labor principal. El 7 de julio en la Meca es un día muy emocionante. Suele haber una misa cantada por la mañana, y luego, por la tarde, los mayores de nuestra residencia tienen un espacio reservado en la andanada de la Plaza de Toros para poder ir a ver las corridas por la tarde. Muchos no pueden ir, sólo los más autónomos, no obstante, en la Residencia tenemos habilitados nada menos que el salón de actos y una sala de televisión en las que televisamos todos y cada uno de los festejos de San Fermín, y créeme, se viven más que la final de la Champions.

Residentes en San Fermín cortando las pulseras que se les colocan a los mozos en el tendido de sol

– Entre los residentes tiene que haber grandes aficionados.

– Todos los días del año retransmitimos una corrida de toros en el Centro. Y no por voluntad propia, sino por petición expresa de los residentes. Lo sienten muchísimo, sobre todo cuando recuerdan tiempos pasados en la Plaza de Toros de nuestra ciudad. Son recuerdos de su vida, imborrables. Hay quienes incluso trabajaron en el mundillo, y cuentan historias dignas de ser escritas.

Una tarde cualquiera en una de las salas de televisión de La Meca

– ¿Se acuerda de alguna en concreto?

– No puedo evitar acordarme de nuestro residente Vicente Suescun, que tiene 94 años. Trabajó de portero en la Plaza, y algunos años le tocaba el turno en los tendidos de sol, que era aparentemente lo que menos caché tenía. Pues un año se le presentó en su tendido nada menos que Antonio Ordóñez acompañado del embajador de los Estados Unidos en España por aquel entonces. Pues acabaron todos llenos de vino (ríen).

– Hablemos un poquito de actualidad. Se presentó hace poco el elenco ganadero para la Feria del Toro de este año que comienza. Chapó un año más, por apostar por el toro como pocos lo hacen. Respecto a carteles, ¿se puede hablar de algo? ¿O es pronto aún?

– Bueno, yo ya no formo parte de la comisión taurina. Sin embargo, por experiencia te puedo decir que seguramente no se haya cerrado ningún nombre aún. Basamos bastante nuestras combinaciones en los triunfadores de la misma temporada así como la anterior a la que celebramos el serial, por lo que se irá mimbrando todo algo más adelante.

– Esperaremos noticias, entonces. Para ir cerrando. ¿Qué os transmite este 2023? ¿Qué le pedís?

– Si hablamos pronto y en la mano, nos urge una reforma. Los ancianos llevan tiempo reclamándolo, necesitan baños individuales por la excepcionalidad de sus necesidades en la mayoría de casos, como es normal. Pero por lo general, lo que quiere un residente de un centro como el nuestro es un trato que se ajuste a su persona. Un trato lo más humano posible, el cual pedimos seamos capaces de dar.

Ojalá que la Meca siga dando tanto como lo lleva haciendo ya más de tres siglos, tengan la fuerza y los medios para hacerlo. Al toro, a los mayores, a Pamplona y al mundo. Valores como los que transmiten son los que hacen que la luz siga viéndose en el horizonte. Tenemos mucho que aprender.

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