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Madrid: La ilusión de la terna se “estrella” con la vacía fachada de los “Veraguas” de Aurelio Hernando

Hasta cinco jaboneros de buena lámina y sangre Veragua salieron de chiqueros esta noche en Las Ventas. Sin embargo, su fachada era pura apariencia. Huecos y vacíos por dentro, de medida fuerza y poco recorrido, con el denominador de su escasa entrega, los de Aurelio Hernando nunca descolgaron en las muletas de una terna que puso empeño e ilusión, pero que se ‘topó’ con el muro de la falta de casta de sus oponentes.

Rompió plaza un precioso jabonero de testud ensortijada, bajo y astifino desde la mazorca, que abría la cara y tuvo mucha fijeza. Sangró mucho tras el paso por el caballo, donde echó la cara arriba. Quite por tafalleras de Olivas. Algo tardo, sin embargo, fue un utrero colaborador y que, en ocasiones, descolgó en la franela de Javier Montalvo, que mostró firmeza y aplomo a pesar de sus pocos paseíllos y logró extraer una tanda más maciza con la diestra. Lo mató de estocada que hizo guardia, estocada y descabellos.

El cuarto fue un utrero más despegado del suelo y alto, bastote de hechuras, que abría la cara. Empujó fijo y con bravura en el primer encuentro con Israel de Pedro, que protagonzó dos buenas varas. Volvió a mostrar firmeza y ganas Montalvo, pero el novillo nunca tuvo más de media embestida. Complicado correr la mano y ligar los muletazos, siempre de uno en uno. Imposible así en Madrid. La espada volvió a hacerle guardia, antes de un pinchazo, estocada y descabello.

Avacado y sin llenar, con poco trapío para Madrid, el segundo fue un jabonero amplio de cuna y muy astifino, de pitón negro, al que faltó fijeza y mayor motor en los primeros tercios. Pasó el corte en el caballo, donde fue otro animal que recibió castigo. Excesivo sangrado. Marcó mucho las querencias el de Aurelio Hernando, que tuvo embestidas defensivas. Trató de Jesús Ángel Olivas de correr la mano por ambos pitones y de alargar siempre los pases. Cuando lo logró, sin puntear el engaño, logró muletazos sueltos de buen trazo, si bien al conjunto le faltó rotundidad. Metisaca.

Montado y con volumen, el quinto apretó para dentro y echó las manos por delante -como sus hermanos, no facilitó el lucimiento de salida-. Blandeó lo suyo, a pesar de derribar en el primer paso por el caballo. Muy agarrado al piso y reservón, hubo que llegarle mucho para banderillearlo. Paradisímo, prácticamente sin embroque, las escasas arrancadas que tuvo fueron a arreones. Imposible pese a la voluntad de Olivas. Tenaz, logró robarle algún pase suelto que le costó salir prendido por la taleguilla, sin consecuencias. La media trasera y caída necesitó de un golpe de cruceta.

Más lleno y con volumen, el tercero fue un jabonero sucio, cornidelantero y más agradable por delante, que empujó en el peto en sus dos pasos con los del castoreño. Gran tercio de banderillas de Curro Javier, dejándose llegar mucho al novillo. Se desmonteró. Brindó Villita al público y se le vio convencimiento y ganas, pero enfrente tuvo un animal de poca entrega, que fue menguando en su recorrido. Lo mejor vino al natural. Cada vez más parado, trató de provocar sus embestidas, pero fue una quimera. Se le fue abajo la espada.

Escurrido y lavado de cara, con alzada, el que cerró el envío de Aurelio Hernando se emplazó en los medios y lo tuvo que parar Curro Javier con maestría lidiadora. Pendiente de todo el novillo, que no descolgó, siempre engallado y desafiante, marcando las querencias. La faena murió antes de empezar, porque el animal se atrincheró descaradamente en tablas, muy distraído, haciendo caso omiso a Villita, pendiente de los tendidos. Inédito, no lo vio nada claro con la espada, siempre perfilándose al hilo de las tablas.

RESEÑA

Plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Tercera del Certamen de novilladas nocturnas. Un tercio de entrada. Novillos de Aurelio Hernando, desiguales de presentación. De medida fuerza y escasa entrega, tuvieron poco recorrido en el último tercio. Reservones, 5º y el complicado y aquerenciado, 6º.

Javier Montalvo, (de berenjena y oro viejo), silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Jesús Ángel Olivas (de grana y oro), que se presentó en Madrid, silencio tras aviso y división.

Villita, (de marino y oro), que se presentó en Madrid, silencio y silencio tras aviso.

Incidencias: En banderillas, se desmonteró Curro Javier, en el tercero.

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