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Talavante recupera su cetro, dos orejas y Puerta Grande en Bilbao

Alejandro Talavante ha mostrado su mejor versión, la que muchos, incluso daban por perdida. Se reencontró consigo mismo, solo había que observar su expresión de felicidad y satisfacción. Desorejó al segundo toro de Domingo Hernández, que a la postre resultó el mejor de un encierro al que le faltó fondo y transmisión. La primera Puerta Grande de la Feria se abrió para el extremeño. Julián López «El Juli» pudo pasear una oreja del cuarto, pero la colocación de la espada hizo que Matías no se decidiera a asomar el pañuelo blanco. Tomás Rufo, por su parte, no tuvo suerte en su lote pero ofreció una tarde seria y comprometida.

 

Talavante saludó a «Anzuelo» con lances de probatura, que tomó sin celo. Donde se empleó fue en el quite que Tomás Rufo instrumentó por verónicas cadenciosas y una media a cámara lenta. Esa fue la clave de todo lo que vino después. Pronto se puso el extremeño a torear templado a un animal que se vino arriba en el último tercio. El de Domingo Hernández poseía emoción y repetía con clase en las telas. Al natural brilló, en una serie larga y templada, recordando a su añorado toreo que parecía estar en un letargo. Brotaron tres que fueron de calidad superior. Basó la faena por ese pitón, que era por el que tenía gran profundidad, aunque fue bajando poco a poco el diapasón de la embestida. Enterró los aceros y paseó las dos orejas. «Anzuelo», ovacionado en el arrastre.

«Vicario» fue el de más peso del festejo. No pudo lucirse con él Talavante, al igual que el propio Rufo en el quite. En banderillas, le pegó un fuerte arreón a Miguelín Murillo, que tuvo que tirarse de cabeza al callejón. Tras el susto, colocó un buen par y fue obligado a saludar. El animal llegó apagadito a la muleta. El extremeño le fue bajando la mano y llevándolo cosido. Firmó una buena serie por el pitón derecho, respondiendo bien el animal.  Solo fue esa la que tuvo más brío. El de Domingo Hernández, al igual que sus hermanos, estaba sobrado de nobleza pero le faltaba transmisión. Volvió a clavar la espada al primer intento.

«Mediterráneo», muy serio ejemplar de Domingo Hernández, abrió uno de los esperados «cartelazos» de la Feria. Casi en los medios lo saludó a la verónica El Juli. Rehusó de la vara que le ofreció Barroso, siempre buscando la puerta de chiqueros. Talavante quitó por chicuelinas que remató con una larga. Con la pierna genuflexa y con mimo, lo sacó hacia fuera. El toro mostró estar justo de fondo en una primeria serie con la derecha. En la segunda, lo condujo con suavidad y ligazón. Por el izquierdo, le costó más. Terminó de nuevo con la diestra en una tanda toreando muy vertical. Mató de una estocada algo traserita.

Mas corpulento, «Pecador», que hizo cuarto, al que El Juli dibujó lances de mano baja con despaciosidad. Escaseaba de fuerzas por lo que no fue muy castigado en varas. Quitó en el centro por chicuelinas, también de mano baja y a cámara lenta. Brindó al público y en los mismo medios se quedó para comenzar con doblones que remató con una trincherilla y el de pecho. El de Domingo Hernández demostró en esa tanda inicial más clase que en los primeros tercios. El madrileño fue construyendo una faena de mando, intentando ligar y sin que le enganchara, porque en ocasiones protestaba en los finales. Dibujó naturales con quietud, pero por el pitón derecho se desplazaba más. No obstante, el magisterio de El Juli logró prolongar el recorrido, siendo la mano por la que porfió la faena. Puso la chispa que le faltó a su oponente. El prólogo, toreando en redondo, tuvo más calado. Metió la espada, cayendo un poco baja. Le pidieron la oreja, pero esta vez, Matías no consideró oportuno concederla por la colocación de la misma.

Bajo y de bonitas hechuras, «Arrocero». En el centro del ruedo lo saludó Tomás Rufo con mucho temple. Igual que fue el inicio de faena, con un par de naturales toreando con el vuelo de la muleta. Embebida en ella lo quiso llevar en la primera tanda, lástima que el astado se paró desluciéndola. Las siguientes, al natural, le costó más embestir. El toledano pisó con mucha seguridad el albero de Bilbao. Intentó que rompiera adelante, haciendo las cosas bien. Ya en las cercanías a tablas, Rufo se metió entre los pitones. Por manoletinas abrochó la labor. Alargó la faena, lo que provocó que se pusiera complicado para entrar a matar, pero no fue óbice para que metiera la espada con facilidad.

Sueltecillo saltó «Pisaverde». Rufo se lo llevó galleando al caballo, del que rehuyó la pelea. Metió la cara con clase el cierra plaza en esos lances. Le planteó bien la muleta al natural, cruzándose y con mucha firmeza. El problema es que el toledano se topó con un animal al que le faltaba repetir, con el que no pudo levantar la tarde. Mató de pinchazo y estocada.

 

RESEÑA

Plaza de toros del BIVA Bilbao, en Bilbao España. Quinto festejo de la Feria. Dos tercios entrada. Toros de Domingo Hernández, desiguales de presentación, nobles y de poco fondo en líneas generales, destacó el 2º por su calidad.

Julián López «El Juli» (de gris perla y azabache), ovación y ovación con saludos tras petición.

Alejandro Talavante (de rosa palo y oro), dos orejas y ovación con saludos.

Tomás Rufo (de soraya y oro), ovación con saludos tras aviso y silencio.

Incidencias: Miguelín Murillo saludó tras banderillear al quinto.

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