Otro aldabonazo de Álvaro Lorenzo: dos orejas de un bravo ejemplar de Ana Romero, de vuelta al ruedo, en Azpeitia

Fotos: Rosa Alonso

Álvaro Lorenzo abrio la Puerta Grande, esta tarde, en el inicio de la Feria de San Ignacio, en Azpeitia (Guipúzcoa), después de cuajar a un bravo ejemplar de Ana Romero, premiado con la vuelta al ruedo, al que logró desorejar. Suya fue la miel, mientras que la hiel recayó en Sergio Serrano, que fue herido por el cuarto y sufre dos cornadas en el gemelo de la pierna izquierda, de 20 y 8 centímetros respectivamente. Alejandro Marcos pudo pasear algún trofeo en su lote, pero la espada volvió a ser su talón de Aquiles esta temporada.

Cerró plaza un precioso cárdeno claro, serio y astifino, con expresión, de perfectas hechuras como toda la corrida. Con ritmo de salida, le pudo pegar buenas verónicas Álvaro Lorenzo de salida y empujó fijo y con franqueza en el peto del caballo en las dos varas que recibió. Se puso sin preámbulos el toledano con la diestra y respondió el toro, mostrando ritmo y buen son, pero, sobre todo, una gran profundidad en sus embestidas. A su altura, sin terminar de humillar, Lorenzo lo supo entender y otorgar cierto sitio al inicio de cada tanda para después ligarle las tandas con buen trazo y limpieza. Hubo hondura y emotividad en la faena, que cerró por manoletinas. La estocada, sin puntilla, puso el doble trofeo en su mano. Vuelta al ruedo para el toro.

Abierto de cuerna y acapachado, el cuarto fue otro cárdeno oscuro que hirió a Sergio Serrano al hacerle hilo en la larga cambiada del recibo. Se quedó muy corto, debajo del torero, y lo persiguió para encunarlo primero y, certero, después herirlo en el gemelo izquierdo contra las tablas. Fue llevado a la enfermería y Lorenzo se hizo cargo del toro, un animal que empujó en varas y, luego, en la muleta, midió, siempre viniendo andando. El toledano apostó por él y a base de perderle pasos logró ligarle las series, imponiéndose a un animal exigente. Toreo reunido y con empaque que no encontró rúbrica con los aceros.

Alto y largo, zancudo, el segundo fue otro ejemplar acapachado que abría más la cara. No dio opciones en el capote de Álvaro Lorenzo. Cumplió en varas y se desmonteró Andrés Revuelta, en banderillas. Comenzó el toledano por doblones. Fue un ‘Santa Coloma’ que repuso una barbaridad y soltó la cara muchísimo. Complicado y con genio. Tuvo escaso recorrido por el derecho y no pasaba por el izquierdo. Muy firme, Lorenzo, que logró robarle incluso una tanda estimable con la diestra. Se volcó en el morrillo en la suerte suprema y lo volteó de manera espectacular al quedar en la cara, por tocar el acero en una banderilla. Por fortuna, sin ser herido. Dicha estocada cayó trasera y se le resistió el descabello.

Se corrió turno y en quinto lugar salió el sexto -bajo, lleno y de acucharada cuerna- para Alejandro Marcos, que pudo dibujar buenas verónicas, cadenciosas, en el recibo. Fue el de Santa Coloma que mejor embistió de salida. Sin embargo, luego, en la muleta, fue toro deslucido, porque tendió a vencerse en el viaje y salió algo desentendido de cada muletazo. Pese a ello, el salmantino logró trazar algún muletazo de buen corte, que llegó al tendido, por el derecho. Sin embargo, nuevamente, el acero romo hizo que se esfumara las opciones de una oreja que estaba en su mano.

Lleno y fuerte, serio y astifino, con expresión, el cardeno salpicado y lucero que hizo tercero era una lámina. Salió con pies y repitiendo en el capote de Alejandro Marcos, pero comenzó a medir a mitad del recibo de capa. Cobró dos varas y recibió buena lidia de El Víctor. Se movió con menos violencia que sus hermanos previos en la muleta, obedeciendo a los toques secos del charro, que pudo correr la mano con cierto gusto, aunque sin poder relajarse un segundo. Tenía transmisión e importancia el toro. Series ligadas con la diestra, destacando una maciza y de buen trazo. Marró con la espada y perdió premio.

Rompió plaza un cárdeno claro lucero, largo y suelto de carnes, acapachado, que recibió dos puyazos y tuvo fijeza y repetición en las telas, si bien, le faltó entrega. Sergio Serrano, que brindó a Fernando Casanova, pudo correr la mano con la mano diestra en series cortas y mandonas para imponerse a una embestida exigente. Más complicado y corto, reponiendo mucho por el izquierdo. Final por manoletinas. Mal con la espada. Ovación para el toro, silencio para el manchego.

RESEÑA

Plaza de toros de Azpeitia, en GuipúzcoaEspaña. Primera de la Feria de San Ignacio. Tres cuartos de entrada. Toros de Ana Romero, bien presentados y entipados. Exigentes, en general, reponiendo y de medido recorrido. La excepción, el 6º, buen toro, bravo en varas y con fijeza, prontitud y mucha profundidad en su embestida, aunque le faltaron finales.

Sergio Serrano (de corinto y oro), silencio tras aviso y herido.

Álvaro Lorenzo (de tabaco y oro), silencio tras aviso, silencio tras dos avisos en el que mató por Serrano y .

Alejandro Marcos (de malva y oro), silencio y ovación.

Incidencias: En el segundo, se desmonteró Andrés Revuelta, en banderillas. En el sexto, hizo lo propio Curro Javier.

 

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