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Alberto Perales: «El torero siempre ha gustado de vestir con lujo y galanura y los trajes se han confeccionado siempre en esa línea»

Alberto Perales es una de esas personas que conoces casi por casualidad pero que en poco tiempo se convierten en una fuente importantísima de referencia. Estamos hablando de uno de los mayores coleccionistas de trajes de luces y objetos usados durante la lidia desde principios del siglo XIX hasta el año 1920 y, por ende, uno de los mayores expertos en el tema (un tema, por cierto, que carece de buenas referencias bibliográficas). Después de exponer con notable éxito en la Plaza de Toros de Las Ventas, actualmente algunas de sus piezas comparten exposición en Soria con creaciones del famoso Lorenzo Caprile. Nos adentramos en su colección para que nos cuente sobre ella y sobre los planes de futuro…

 

El coleccionista Alberto Perales posa frente a parte de su colección

 

Empecemos por el principio, ¿cómo llegas al coleccionismo de trajes taurinos de época? ¿Eras aficionado a la tauromaquia o llegas a ella a través de la colección de estos objetos?

Bueno, todo empieza desde muy pequeño no recuerdo edad, pero sí sin duda el lugar, fue en casa de mis abuelos donde pasaba las horas perdidas en lo que llamaban “la cámara” allí se almacenaba el grano y luego fue espacio de enseres y trebejos antiguos. Me pasaba como digo las horas escudriñando todo lo que se guardaba allí, después que dejaron de almacenar trigo claro. En esa misma casa observaba a mi abuelo absorto mirando al televisor en blanco y negro viendo corridas de toros (estaba algo sordo y se doblaba una oreja con una mano). Debían correr los primeros años 70.

Ya posteriormente a principios de los 90 visité el museo taurino de Córdoba ya siendo aficionado (por la gracia de mi abuelo) y quedé prendado de todo lo que allí vi. Me juré a mí mismo que algún día tendría trajes antiguos.

Trajes de luces, goyescos, objetos usados durante la lidia… ¿podrías definir en pocas palabras tu colección? ¿Cuántas piezas la componen?

Digamos que el hilo conductor de la colección es todo aquello que toca el toro o el torero durante la lidia y, claro está, todo ha de tener más de 100 años, o bien ser anterior a los años 20 que es cuando da un cambio el vestido de torero.

En lo relativo a goyescos tengo dos conjuntos del s. XVIII de líneas bien diferenciadas, mostrando uno de ellos elementos que claramente marcan el inicio del traje de torero con rasgos evolutivos que podemos identificar perfectamente.

El inventario puede estar en torno a las 200 piezas, separando chaquetillas, chalequillos, taleguillas, monteras, castoreños, puyas, capotes de paseo, banderillas, estoques, castañetas, divisas…para “matar el gusanillo” también colecciono fotos antiguas, entradas, revistas, cromolitografías, juguetes… todo muy antiguo.

Una selección de chaquetillas antiguas de la colección de Alberto Perales

 

¿Cuál fue el primer objeto que tuviste? ¿Y al que le guardas más cariño?

El primer objeto fue una montera que la compré a una tienda en Sevilla, la compré por teléfono por el siguiente comentario del vendedor “…si es una de esas viejas y feas” y al escucharlo me puse enseguida nervioso. Hice la trasferencia y me lo mandó por correo… corría el año 2006.

A todos les tengo cariño y me acuerdo perfectamente de como los adquirí y los pormenores de la compra (todos son comprados), adquirirlos supone una verdadera emoción desde que los encuentras hasta que llegan a casa.

Pero fue muy emocionante el primer lote de trajes antiguos (hasta ahí solo tenía aquella montera). Fui a buscarlos con un amigo que me solía acompañar, fuimos en su coche hasta un pueblo de Salamanca en pleno mes de agosto, hacía un calor tremendo. Las piezas estaban en varios canastos de madera, había de todo, luego recuerdo extenderlos en el suelo de mi casa y no daba crédito a lo que tenía ante mis ojos. Habría aproximadamente y no completos 10 trajes de finales del siglo XIX, con una inscripción en tinta azul en uno de los chalequillos: “Propiedad de Casa Paquita, prohibido su venta”. Curiosidades.

De entre todos los objetos que tiene, ¿cuál es el que por nada del mundo venderías?

Hay un conjunto goyesco azul turquí y naranja de finales del XVIII que es una joya y encandila a todo el que lo ve independientemente de si es taurino o no. Tengo algún indicio que pudo pertenecer a Pepe-Hillo.

Traje goyesco. Una de las joyas de la colección, por su calidad y conservación.

 

¿Cómo es el proceso de selección de una pieza para entrar en tu selecta colección? ¿Eres más de acumular muchos objetos o de seleccionar únicamente aquellos que merezcan la pena? ¿Cuál ha sido el lugar más extraño en el que has conseguido un objeto?

El proceso es básicamente centrar mi atención en si el objeto es de la antigüedad requerida, una vez me aseguro de ello, generalmente es muy sencillo, sopeso varios factores como la importancia a nivel histórico, como encaja y si cubre cierto período de mi colección y el precio.

Al principio compraba todo lo que veía antiguo ahora dejo pasar algunas piezas si tengo ya varias de la misma época (aunque si están bien de precio me las quedo, puntualiza). Ahora selecciono más y casi solo adquiero piezas de mucho interés o raras como divisas conmemorativas. Como ejemplo de países que pueden resultar extraños pueden ser Estados Unidos y Suiza y dentro de España no hay un sitio digamos extraño siempre ha sido en el rastro, tiendas o a través de amigos.

Estamos hablando de objetos que tienen más de cien años de antigüedad, ¿podrías explicarnos cuáles son las claves para la conservación y almacenamiento de estos objetos?

Pues la clave por desgracia es no mirarlos ni tocarlos. Cada vez que les da luz o la presencia de humedad pierden algo de su belleza a parte que se pierden lentejuelas, moritas… que recojo y guardo.

Los guardo bien tapados e intento exponerlos lo menos posible sobre todo a la luz solar, también con trampas de humedad donde en el espacio donde están.

Actualmente, algunas de tus piezas están expuestas en Soria y, anteriormente, los aficionados han podido disfrutar de ellas en lugares tan emblemáticos como La Plaza de Toros de Las Ventas, ¿cómo es el proceso de selección y montaje de una exposición con estas piezas tan delicadas? ¿Hasta cuándo se pueden ver en Soria?

Sí, en Soria se trata de una exposición temporal que organiza el Museo Provincial de Traje con el título “Manolas y Toreros Patrones de España” y allí estarán varias piezas de la colección hasta finales de este año. Esta exposición consta de unas 120 piezas traídas de toda España la mayoría indumentaria costumbrista popular del siglo XIX, sinceramente es una exposición muy interesante donde auténticos profesionales han hecho un estudio magnífico. En esta misma exposición también se muestran varias creaciones del maestro de la alta costura Lorenzo Caprile y un terno de otro gran maestro, José Luis Palomar.

Para esta exposición ha existido la figura de un comisario que ha elegido las piezas de acuerdo al discurso de la misma pergeñado como digo por un grupo de profesionales.

En la plaza de toros de Las Ventas recopilé las piezas más significativas de cada tipo (vestidos, monteras, capotes de paseo, banderillas y estoques) que estuvieron expuestas durante todo el ciclo isidril de 2091, en las vitrinas frente a la sala Antonio Bienvenida. En este caso hice yo mismo de comisario colaborando con un profesional dedicado a estos menesteres y contratado por El Centro de asuntos taurinos de la CAM.

En cuanto al montaje se han de elegir los soportes de manera que el peso de la pieza se reparta lo más posible sobre la superficie del mismo, cuidando sobre todo la exposición a la luz. Luego la disposición de las mismas es según se haya conceptualizado el discurso de la exposición.

Sn duda agradecer a las todas personas que han colaborado y a las distintas instituciones que han hecho posible la materialización de ambas exposiciones. No quiero mencionar nombres por temor a dejarme a alguien fuera de la lista.

El maestro de alta costura, Lorenzo Caprile, posa frente a uno de los trajes de la colección de Alberto (Instagram de Lorenzo Caprile)

 

En las últimas décadas, hemos visto como los trajes de luces han ido perdiendo en calidad y estética para ganar en comodidad y durabilidad, pero algún torero, principalmente el maestro Morante de la Puebla, está recuperando esa estética pasada a la hora de vestir; como experto, ¿qué opinión tiene al respecto? ¿se encuentra la indumentaria taurina en el momento de menor calidad de la historia?

Bueno, yo creo que el torero siempre ha gustado de vestir con lujo y galanura y los trajes se han confeccionado siempre en esa línea con los materiales disponibles en cada época. Nunca me he vestido de luces, pero cierto es que la comodidad y la ligereza alivian la labor de los toreros, sin duda. Pero no veo pérdida de calidad en términos generales simplemente que se usan materiales y técnicas de acuerdo a lo avances de la tecnología, por ejemplo, antiguamente todo era bordado a mano y ahora no y eso se aprecia, pero no va en detrimento de la calidad, es complicado comparar.

Para mí es un auténtico lujo que tengamos una figura como la del maestro Morante que busque y se inspire en tiempos pasados y de hecho implemente cambios en la indumentaria taurina actual, creo que el maestro está en continua búsqueda de detalles antiguos, desempolvando diseños, pero de alguna forma personalizados y con un toque y gusto propio muy característicos, sencillamente genial. Con todo ello Morante aporta mucho valor y riqueza a la puesta en escena y no solo en el hecho material, sino que además lo acompaña con la magia de lances ya en desuso que nadie como él sabe interpretar.

Decir aquí que solo los grandes maestros son los que han cambiado el modo y la moda en el vestir taurino y no nos equivocaríamos, que los Gallo (Rafael y José) han sido una parte sustancial de ese devenir, por ejemplo, en el diseño de las monteras y hombreras de las chaquetillas.

En cuanto a la durabilidad los trajes actuales efectivamente deben duran más que los antiguos por la distinta naturaleza de las materias primas, pero sin embargo puedo asegurar que los antiguos se usaban durante más tiempo dada la cantidad de remiendos que llevan la mayoría de las piezas. Deduzco de ello que confeccionar un vestido de torear debería llevar una cantidad ingente de tiempo y el negocio del remiendo era la vía para ahorrar en tiempo y dinero.

Por tanto, no creo que haya menor calidad simplemente adaptación a los nuevos materiales y técnicas. Siendo los materiales antiguos digamos más nobles en su origen, como por ejemplo en el uso de sedas.

¿Qué pensamientos tienes de futuro? ¿Hay algún proyecto a la vista? Como amante de la bibliografía taurina, creo que está pendiente aún un gran tratado sobre la indumentaria y enseres taurinos…

Pues a futuro me gustaría no cabe duda que la colección recalara en algún centro expositivo permanente, con un discurso en el que a través de las piezas se proyecte el valor de lo que ha supuesto la tauromaquia a lo largo de la historia, creo que esto realmente es muy necesario en los tiempos que corren. Y también por otro lado transmitir la labor manufacturera de la época, es sencillamente digno de ver.

Hay proyectos puntuales que, permíteme, no desvele en esta entrevista dado que todavía se necesita aunar voluntades para que cristalicen, pero que en cualquier caso estaré encantado de comentar.

Ciertamente no hay tratados de indumentaria o al menos no los he encontrado, y ciertamente hay muy poco escrito sobre el tema y lo poco sin rigor documental. Sinceramente la indumentaria es un apartado olvidado y apasionante de la tauromaquia y donde hay mucho por investigar, pues los primeros sastres taurinos que empiezan a tomar conciencia de su profesión como tal son a principios del s. XX.

 

Colección de banderillas del siglo XIX

 

Algo que seguramente nos preguntemos todos los coleccionistas y que me gustaría cuestionártelo, ¿qué será en un futuro de la colección? ¿Existe relevo generacional en casa o la creación de un espacio expositivo a la vista?

Definitivamente a mí me gustaría montar un museo, pero requiere de apoyo institucional, aunque solo hasta cierto punto pues no necesariamente tiene que ser oneroso para nadie ya que el proyecto puede ser económicamente viable bajo una actuación público-privada y sin cargo a ningún tipo de fondo público.

Por otro lado, permíteme manifestar que la lacra de hoy en el ámbito cultural-taurino es que no ofrece rédito electoral alguno, es más, un apoyo explícito a la Fiesta puede dar lugar a la merma de los mismos y ya se sabe cómo funciona a veces la política. Por lo que el futuro es cuando menos incierto. Por otro lado, sería una pena desaprovechar este legado patrimonial que tanto esfuerzo cuesta reunir.

Estas cosas nunca se saben, pero generalmente no se suele valorar lo que tienes por casa rodando, lo ves cotidiano y normal, hasta que tienes una cierta edad y a veces es alguien de fuera de tu entorno quien te viene a abrir los ojos. Veremos qué pasará en el futuro.

Por último, un deseo para los próximos años.

Seguir compartiendo mi afición y pasión.

Gracias

Mil gracias Pedro.

Redecilla para el pelo de indumentaria torera del siglo XIX. Una de las piezas más raras expuestas, por la dificultad de su conservación
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