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“A las figuras se las convence con confianza y mucho trabajo”

Afronta su sexta temporada al frente de la plaza de toros de Arles. Un ciclo, el de Pascua, que alza el telón en un par de días y que vuelve a reunir los más granados ingredientes, en cuanto a toreros y variedad de encastes, con el objetivo de satisfacer todos los gustos de la afición de su ciudad. Por ella se desvive una empresa familiar en la que también son pilares fundamentales su hermana Lola y su tío Alain Lartigue. Del cartelazo con Ferrera, Manzanares y Roca Rey ante los toros de La Quinta; pasando por el duelo ante tres divisas distintas que dirimirán El Juli y Daniel Luque, un cartel con un tirón indudable en Francia y del que desafortunadamente se ha caído Emilio de Justo; sin olvidarnos que el Coliseo albergará también el primer cara a cara entre Diego Ventura y Guillermo Hermoso de Mendoza. Con él conversamos también de futuro, de ilusiones… y de metas por conquistar. Advierte Juan Bautista que con “Marco Pérez habrá que decir muchas veces que no” y confiesa que no descarta dar el salto como empresario a alguna plaza española en el futuro.

 

¿Es la Feria de Pascua que querías hacer?

Sinceramente, no salieron todos los planes exactos que tenía en mente, pero he conseguido varios de los más importantes, muchas de las ilusiones que tenía antes de cerrarlos. Estoy contento con la feria que hemos conseguido, los carteles han gustado, pero en los años que llevamos al frente de Arles, sigo poder cerrar la feria que deseaba dos meses antes de confeccionarla, seguiremos intentándolo en el futuro.

¿Cómo se convence a Manzanares y Roca Rey, pongo por caso, para matar la corrida de La Quinta?

Creo que tengo un margen de confianza de mis excompañeros, que me escuchan a la hora de trasladarles mis ideas, mis convencimientos y mis apuestas. Siempre intento mirar por los máximos atractivos para la afición, del público de mi plaza y de todos los que vienen de fuera a visitarnos. Sé que la afición de mi región le gusta la variedad de encastes y como es lógico cada año se lo ofrezco a los matadores más exigentes. Es el caso de José Mari y de Andrés, pero también el de Juli al día siguiente en el mano a mano, con tres encastes distintos en la misma corrida de toros. Quiero por cierto enviar desde aquí todo mi reconocimiento y ánimo a Emilio de Justo. Estuvo hecho un tío en Madrid y volverá a Arles como su categoría humana y de torero merecen.

No han sido los únicos los últimos años.

Mirando atrás, en la Goyesca de mi despedida, Roca Rey ya aceptó anunciarse con un toro de Adolfo Martín. El año pasado Talavante en su reaparición también llevó dos toros de Adolfo. Y otra de las grandes apuestas fue la de Morante y Aguado con La Quinta en el mes de julio pasado.

No me has dado la respuesta del todo. ¿Cómo lo logras?

Por la confianza que puedo tener con ellos, aunque se negocia con sus apoderados, y con la que intento trasladarles el sentimiento de compañero que hemos sido hasta hace bien poco, también con el seguimiento que llevo de esas ganaderías. La Quinta está demostrando que es un hierro en un momento extraordinario y que merece la pena apostar por ella. Los ganaderos me dicen que soy uno de los grandes culpables de los grandes carteles que tienen este año por delante para su camada. Al final a las figuras se las convence con confianza y mucho trabajo. No hay mucho más secreto.

No les falta razón a Álvaro y Pepe. También has convencido a unos pocos toreros para que reaparezcan en el Coliseo…

Así es. He conseguido que vuelvan aquí figuras como Luis Francisco Esplá o Chamaco. Arles fue la plaza elegida por Talavante para su reaparición. Y fue un gesto de enorme confianza y de palabra de Alejandro, porque estaba anunciado en 2020, llegó la pandemia y volvió casi dos años después en el mismo sitio, tal y como me había prometido.

Todo lo que hacéis entiendo que perseguirá el objetivo de preservar el legado de tu padre, Luc Jalabert, tantos y tantos años al frente de la plaza con buenos resultados.

Cuando empecé esta aventura junto a mi hermana y con la nueva empresa, teníamos claro que era primordial mantener ese nivel. Por eso ponemos todo el cuidado, toda la ilusión, aportando nuestra personalidad, pero cuidando al máximo la plaza de nuestra ciudad con mucha dedicación e ilusión.

Lo de la Goyesca de septiembre es un acontecimiento. Visto desde España, un gustazo. Se puede decir que es ya el festejo de referencia de la temporada francesa.

Sin lugar a duda es la corrida de referencia de la temporada francesa, la más prestigiosa. Un invento de mi padre el año 2005, con Christian Lacroix, nacido en Arles, al frente de la decoración. A partir de ahí, cada año un artista es el elegido para la decoración y cada temporada ha cogido más fuerza. El año pasado, en plena pandemia, se metieron más de 9.000 personas en el Coliseo. Después de Madrid, nadie logró eso en un año tan difícil por el COVID. Es un evento único, a pesar de que ha servido de ejemplo a muchas ciudades y empresarios que intentan repetir el modelo, Arles sigue siendo único por su Coliseo, que es un marco incomparable para ese evento.

Todos querrán torearla. Un problema añadido como empresario, pero una ayuda a la vez.

No es fácil. Solo hay una Goyesca y solo pueden torearla tres toreros, aunque el año pasado hicimos una segunda por compensar la suspensión de la del año anterior. Es complicado cerrar el cartel porque todas las grandes figuras quieren torear esa corrida.

¿Hasta qué punto influye tu sensibilidad como matador de toros a la hora de confeccionar unos carteles? ¿Tratas de ofrecer las condiciones y la categoría que perseguías en tu etapa en activo?

Creo que sí.  Y es algo que se nota en el respeto mutuo entre ambas partes. Ellos entienden la importancia que tiene para mí Arles, se lo transmito y lo priorizan. Alguna injusticia habré cometido y cometeré, pero la memoria intento preservarla siempre. Si creo que he hecho algo mal con alguien, intento solucionarlo al año siguiente. Lo que sí trato siempre es de que los intereses del sistema, los inconvenientes del taurineo que todos conocemos, aquí no existan.

Dime un cartel pendiente, algo que hasta la fecha no hayas podido hacer.

El sueño de todos los empresarios, supongo, tener en su plaza a José Tomás. Pasan los años y cada vez parece más complicado tener al maestro en Arles. Mi padre tampoco consiguió contratarlo, me gustaría poder ganarle en esa partida por lo menos (ríe).

Llegados a este punto, da la sensación de que es José Tomás el que tendría que elegirte a ti y a Arles.

Entendemos todos que José Tomás elige la plaza en la que se puede sentir a gusto, también elige la fecha que le parece adecuada. Y las fechas de Arles son las que son. Una es muy temprano, en Pascua, luego nos queda septiembre. Pero lo volveré a intentar. De eso estoy seguro.

Trabajar a tantos meses vista, con muchas ventajas, quizá tiene la pega de no poder contar con las novedades y los triunfadores recientes. Me viene a la cabeza Tomás Rufo después de verle en Castellón.

Yo tenía mucho interés de que Tomás Rufo, ya que lo nombras, estuviera en Arles. De hecho, le hice una propuesta para que estuviera en abril, pero no pudo ser. Para septiembre, el cartel de la Goyesca coincide con una fecha de muchos toros en España y optamos por cerrar ese cartel tan rematado con mucha antelación, este año Morante, Talavante y Aguado con una corrida de Garcigrande. Eso es algo que cerramos diez meses antes. Junto a ella, tenemos en cuenta lo que también demanda la afición, una segunda corrida de corte muy torista que no es la más apetecible para los toreros triunfadores. Ahí hemos dejado un puesto libre y, aunque las revelaciones de San Isidro o Sevilla pongo por caso, no la querrán matar, se mantiene una plaza para toreros de ese tipo de corridas y se le ofrecerá al que en mejor momento se encuentre. Y que no se me olvide, Rufo estaba anunciado en Mont de Marsan para tomar la alternativa con Talavante y Roca Rey en julio de 2020, pero llegó la pandemia. 2021 fue un año muy difícil y por supuesto en 2023 contaremos con él para su presentación en Arles.

Te he visto reseñar en el campo, embarcar, viajar… La dedicación parece otra de las bases del éxito.

Lo de Arles es un trabajo de todo el año, una implicación total mía pero también de todo mi equipo. Cada uno en su parcela, pero todos ellos grandes profesionales. Integramos un equipo fuerte tanto en Francia como en España. En lo que a mí respecta no me cuesta trabajo, lo hago a gusto por el cariño que le tengo a la plaza, a la ciudad, a la afición francesa en general. Y porque creo que es necesario hacerlo así para que las cosas salgan bien.

Ahí jugará un papel importante la afición de cada uno.

Correcto. Sin afición es imposible.

¿Trasladar el modelo francés a España sigue siendo una utopía?

En Francia no todo es perfecto. Donde más se acerca al escenario ideal es en las ciudades o ayuntamientos que tienen su comisión taurina, integrada por aficionados con gustos y sensibilidades diversas pero que a lo largo del año se reúnen en varias ocasiones con la empresa, comparten, aportan y también presionan para cumplir los objetivos todos juntos. Cuantas más cabezas piensan, más buenas ideas surgen. Yo me apoyo mucho en ellos. Por ejemplo, en Arles no tienen el poder de decisión que sí tienen en Mont de Marsan. Pero en ambas plazas escucharles te ayuda a sacar lo mejor de ti y son la voz de tu afición y de tu plaza. Ese grupo de aficionados, bien elegido, es muy favorable para el trabajo de la empresa.

Lejos de importar el modelo, me da la sensación de que el sector ha tirado otro invierno a la basura. En este caso casi dos años, por la dichosa pandemia. No hay apenas rastro de la unión, tan mentada, pero de nuevo inalcanzada.

Se avanza muy poco. Al menos no se nota. La gente sigue muy diversa y separada. Se nota un buen trabajo de la Fundación del Toro de Lidia, pero no se acaban de ver los frutos. Aquí en Francia el Observatorio, la Unión de Ciudades Taurinas se mueven… pero la unión del toreo sigue sin conseguirse y ponerse en marcha. Y eso es algo que juega en nuestra contra.

¿Te planteas dar el salto a España como empresario?

En el futuro inmediato, no. Pero es algo que no descarto del todo a largo plazo. Hay que ver cómo vienen las cosas y, porqué no, poder formar otro equipo en España o incluso en América, donde pueden surgir proyectos bonitos también. No es mi obsesión ni mi objetivo actual, estoy centrado totalmente en Arles, en Mont de Marsan, en otras plazas pequeñas como Mejanes, Saint Martin de Crau… pero no lo descarto.

Marco Pérez nos tiene a todos locos. Eres el responsable de su carrera. ¿Cómo ves lo que está por venir?

Es una gran responsabilidad. Aquí también me acompaña todo un equipo de mucha confianza y muy bueno: los profesores de su Escuela taurina de Salamanca, su padre que ha sido novillero y banderillero… estamos todos unidos para acompañar a Marco en ese sueño que se ha creado en torno a él. Que un niño que viaja con su osito de peluche se ponga a las pocas horas el traje corto y sea capaz de torear como torea, la última el otro día en Granada, es alucinante. Lo dicen todos, los más grandes. Es una enorme responsabilidad, diría. Habrá que decir muchas veces que no. Mi rol va a ser el de cuidar, el de elegir… van a ser muy pocas las apariciones de Marco hasta que pueda hacerlo con más frecuencia. Con catorce años y medio que tiene vamos a intentar que sean cosas muy especiales, porque las cualidades de Marco son excepcionales.

El otro día participó en un coloquio en Sevilla junto a Juli. Las comparaciones fueron inevitables.

En cuanto a precocidad, esperanzas y lo deslumbrante de su aparición, está a ese nivel. Luego no hay nada escrito, no hay nada seguro en el toreo. Las cosas se verán poco a poco, Marco tiene que crecer, el animal que tenga delante también va a crecer cada vez. Yo he vivido la expectación que despertó El Juli y es algo comparable. Habrá que ver, pero El Juli es mucho Juli y mira lo que ha conseguido durante más de 25 años. Cada carrera es distinta, pero qué duda cabe de que hay muchas ilusiones puestas en un proyecto tan bonito.

Al toreo le hacen mucha falta personajes como Marco.

Sería un balón de oxígeno. Deberían salir varios toreros así. Si por lo menos sacamos uno con fuerza, tendríamos mucho futuro ganado.

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