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Burdiel quiere, y puede, ser torero

Álvaro Burdiel abrió la puerta grande de Valencia con total merecimiento. Demostró que quiere, y puede, ser torero. Porque las dos cosas no siempre van unidas y sencillamente porque hay veces que por mucho que quiera uno, es imposible. No es el caso. Este Burdiel, nacido en Sevilla y afincado en Madrid, tiene hechura de torero y maneras que invitan a soñar. A su primero lo toreó bien de verdad con capote y muleta. Con naturalidad y pulso. Con una estructura de faena muy bien definida y con una manera de entrar y salir de la cara del toro que no se aprende. Y se la jugó como un perro con el cabrón sexto, que le quería quitar la cabeza. Se tiró a matar a carta cabal a los dos y paseó dos trofeos que debieron ser tres. Serio golpe de atención el suyo en una plaza de primera.

Joselito y Martín Arranz lidiaron una novillada, casi una corrida de toros, que fue buena en su primera mitad y deslucida en el segundo acto. Miguelito paseó un trofeo del que abrió plaza tras una labor de mucho querer y Diego García hizo lo propio tras andar a buen nivel con el segundo.

Al salir de la plaza, los aficionados hablaban de ese Burdiel que quiere y puede ser torero. Algo tendrá el agua cuando la bendicen…

Así te hemos contado esta tarde novillo a novillo el festejo con motivo de la festividad de la Comunidad Valenciana:

Primer novillo:

Un helicóptero sobrevolando la plaza nos dio la tarde. Se supone que formaba parte del dispositivo de seguridad del acto que se celebraba en la cercana Plaza del Ayuntamiento. Bajo los acordes de sus hélices recibió Miguelito al castaño primero, despegadito del suelo y que tomó sin celo el percal. El tercio de varas, un trámite. A la muleta llegó embistiendo sin acabar de descolgar pero con buen estilo. Buena gente «Revoltijo», con el que Miguelito dejó lo más destacado toreando al natural, en labor a la que sobraron enganchones y faltó ajuste. Unas manoletinas y una estocada fulminante pusieron en sus manos el primer trofeo del festejo.

Segundo novillo:

El segundo, un torito, era un dije. Con sus reunidas hechuras y su cara colocada, lo recibió Diego García con una larga cambiada en el tercio y un animoso saludo a la verónica. Burdiel enseñó los colmillos en el quite por tafalleras, abrochado con una sabrosa media. Diego tiene porte y sabe torear. Pulseó las embestidas de un novillo noble pero de contado poder. Anotados quedaron los largos pases de pecho y un cambio de mano excelente. El final de su labor, muy metido entre los pitones, unido a las manoletinas y la soberbia estocada, valieron la oreja.

Tercer novillo: 

Álvaro Burdiel le endilgó al destartalado tercero un recibo de categoría. Primero por abajo, con la rodilla flexionada, y acto seguido ya de pie toreando con un gusto exquisito a la verónica. La media tuvo garbo y personalidad. Fácil, resuelto y con buen gusto. El inicio de faena, de nuevo de hinojos toreando a dos manos, fue de torero valiente. El trasteo posterior fue todo naturalidad. Colocación exacta, ausencia total de brusquedad en el toque y una manera de enganchar y vaciar la embestida que ilusiona. El colofón a favor de querencia y de nuevo por abajo, tuvo majestad y empaque. Bien de verdad Burdiel, que mató de un gran volapié. Faena de dos orejas en día de lleno y mayor alegría. Con todo, se la pidieron pero no fue concedida. Paseó el trofeo con una sonrisa dibujada en el rostro y la satisfacción del deber cumplido.

Cuarto novillo:

El jabonero cuarto fue hasta el momento el garbanzo negro del envío y quiso el destino que cayera en suerte del novillero menos placeado de la terna. Arrollando siempre, sin fijeza, no parecía una papeleta fácil de solventar para un Miguelito que brindó a la cuadrilla en trance de cierre de temporada. Tiró de arrestos el valenciano para soplarle un inicio de faena de rodillas que fue todo coraje y querer. El de El Tajo pareció hasta más atemperado ante tal derroche de voluntad y Miguelito le dio fiesta por ambos pitones. Anduvo inteligente acortando el metraje de la faena y perdió a espadas una puerta grande que necesitaba como el comer.

Quinto novillo:

Los primeros tercios de la lidia del quinto, 538 kilos de novillo, se sucedieron sin demasiada historia y las banderillas de El Ruso y la diana floreada de El Soro despertaron al personal. Fue este un ejemplar que pasaba a media altura y dijo muy poco. Tuvo que ponerlo casi todo Diego García en una faena en la que lo mejor fue el inicio toreando a dos manos por alto. Un pinchazo y una estocada casi entera lo dejaron todo en una ovación tras la que se animó a dar la vuelta al ruedo.

Sexto novillo:

Blandeó en varas el acapachado sexto. Lo aguantó el palco en el ruedo y Álvaro Burdiel, tras brindar a José Ortega Cano, echó las rodillas al suelo para principiar faena, siendo cogido de fea manera pero aparentemente sin consecuencias. Fue este novillo duro, gazapón y con peligro. No le importó a Burdiel, que se puso como si fuera bueno y tragó de verdad. Ante la imposibilidad de hacer el toreo bueno, actitud de querer ser gente. Se tiró a matar con fe y la estocada, un tanto desprendida, no le importó a un público que pidió para él la oreja que le abría una merecida puerta grande.

RESEÑA

Plaza de toros de Valencia. España. Novillada con picadores con motivo de la festividad de la Comunidad Valenciana. Un tercio de plaza. Novillos de Martín Arranz y El Tajo (3º y 4º). Bien pero desigualmente presentados. Buenos 1º y 3º, noble a menos el 2º, manso con movilidad pero arrollando sin entrega el 4º, deslucido el 5º y muy malo el 6º.

Miguelito (de blanco y azabache), oreja y ovación con saludos.

Diego García (de blanco y oro), oreja y vuelta al ruedo tras petición minoritaria.

Álvaro Burdiel (de nazareno y oro), oreja con petición de la segunda y oreja.

Incidencias: Antes de romperse el paseíllo sonó el himno de la Comunidad Valenciana. Destacó Sergio Pérez en la lidia del primero. Se desmonteró Juan José Rueda «El Ruso» tras parear al quinto.

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