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Oreja para Fonseca y una gran novillada de Montealto para abrochar la Feria de Julio

Primer novillo:

Abrió plaza un ejemplar que se movió pero que lo hizo sin excesivo celo. Isaac Fonseca, que venía de cuajar un gran triunfo en esta misma plaza en mayo, se entregó como siempre, pero sin lograr la reunión no la templanza deseadas ante la condición del animal. Se arrimó como un león en el final de faena, levantando los ánimos del público con las manoletinas y una estocada de la que salió encunado. Dio una vuelta al ruedo tras la petición que no atendió el palco.

Segundo novillo:

El sobrero que reemplazó al inválido titular que hacía segundo era un tío. Un toro. Y fue extraordinario, por recorrido, fijeza y humillación. El Niño de las Monjas, que se había ido a la puerta de chiqueros a recibirlo, fue todo coraje. Le dio réplica en el toreo en redondo sobre la mano diestra y dejó naturales muy estimables. El final de la faena bajó el nivel y el fallo con los aceros lo dejó todo en una ovación.

Tercer novillo:

El concepto del toreo de Álvaro Alarcón, pedazo de concepto por cierto, se hizo sentir en su primer turno. Pese a la poca colaboración de su oponente , un novillo castaño que se dejó muchas cosas guardadas, Alarcón se colocó como si fuera bueno, tanto con el capote como con la muleta. La manera de enganchar y llevar toreada la embestida, la media embestida en realidad, ahí quedó pese a que la ligazón y el triunfo fuesen una quimera.

Cuarto novillo:

Las ganas de ser y el hambre de Fonseca quedaron patentes de nuevo frente al segundo de su lote, que se desplazó con boyantía. eso sí, carbón y casta tuvo de sobra. El azteca, mejor sobre la mano diestra que al natural, le dio réplica y llegó a la gente con su carisma y conexión habituales. Se tiró a matar muy de verdad, saliendo de nuevo volteado, y paseó el primer trofeo de la tarde.

Quinto novillo:

Niño de las Monjas volvió a malograr con los aceros lo ganado ante el quinto. Fue este un excepcional ejemplar de Agustín Montes, embistiendo colocando la cara con mucha clase. Ya lo cantó en el recibo a la verónica del valenciano y en el quite de Alarcón. Brindó el novillero al público y en los medios inició la faena con varios pases cambiados por la espalda. Sobre la mano diestra llevó bien toreado a un novillo que cada vez embestía con más categoría. El final, toreando de rodillas, fue muy celebrado por la parroquia. La espada se fue muy abajo y Niño de las Monjas paseó el anillo como premio a su entregada tarde.

Sexto novillo:

Álvaro Alarcón toreó al sexto a la verónica con mucha categoría. Acompasado, con el mentón hundido en el pecho y ganando terreno en cada lance, fue sin duda lo mejor de la tarde con el percal. Lo del último tercio fue otra cosa. El de Montealto fue el garbanzo negro del envío y manseó en exceso. La voluntad y el tesón de Alarcón no bastaron para sacar agua de un pozo demasiado seco. Se enredó además con la espada.

RESEÑA

Plaza de toros de ValenciaEspaña. Último festejo de la Feria de Julio. Un cuarto de plaza. Novillos de Montealto, el 2º, lidiado como sobrero, fue extraordinario. De buen y variado juego salvo el 6º. El 5º fue un dechado de clase, el 4º encastado, manejable el 3º.

Isaac Fonseca (de verde hoja y oro): vuelta al ruedo y oreja tras aviso.

Niño de las Monjas (de coral y oro): ovación con saludos tras aviso y vuelta al ruedo tras aviso.

Álvaro Alarcón (de burdeos y oro): silencio.

Incidencias: el público obligó a saludar a la terna tras romperse el paseíllo. Muy bien toda la tarde Iván García. Saludó por su cuenta la cuadrilla de Álvaro Alarcón tras parear al sexto.

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