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Un paseo por Ronda: Romántica y, torera (I)

Siempre se presenta a la ciudad de Ronda como la ciudad romántica, la de los bandoleros y las majas pero, no se puede olvidar, que la ciudad malagueña representa uno de los enclaves más importantes en materia taurómaca. Está considerada como una de las cunas del toreo y, tras unos años relegada a un segundo plano, los Ordóñez la volvieron a poner en el mapa y actualmente, la corrida goyesca, es uno de los puntos clave de la temporada. En una nueva entrega de paseo por ciudades, vamos a recorrer alguno de los enclaves taurinos de esta idílica ciudad del sur. En una primera entrega, visitaremos la ciudad de forma más general y, en una segunda, nos centraremos en los lugares relacionados con la familia que la hizo grande, los Ordóñez. Allá vamos…

Vista de pájaro de la ciudad de Ronda, con su Maestranza como joya de la corona (Fotografía Carlos Castro)

MONUMENTO A PEDRO ROMERO

Nuestra primera parada, por seguir un orden cronológico, debe ser la estatua del padre de toda la escuela rondeña y una de las piezas claves en la evolución de la tauromaquia a inicios del siglo XIX, la de Pedro Romero. Se sitúa en la entrada al parque de la Alameda del Tajo, pero no es la única estatua de este ilustre rondeño que hay en su localidad natal, ya que se puede ver otra estatua en la Plaza de San Francisco.

Pedro Romero Martínez, hijo de otro rondeño ilustre, Francisco Romero (inventor de la muleta), fue quien que marcó el estilo rondeño de torear, o «Escuela Rondeña», que ha trascendido hasta nuestros días. Maestro de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla (puesto que Ronda nunca tuvo lugar de enseñanza), podemos considerar a Romero como un visionario adelantado a su época quien, más de un siglo antes que Belmonte y Manolete, recomendaba la quietud del torero. Añadir, como curiosidad, que las fiestas mayores de Ronda se celebran en su honor conociéndose mundialmente como la feria y fiestas de Pedro Romero.

Antiguamente esta estatua se ubicaba en el centro de unos jardines en la Alameda del Tajo, pero se colocó a la entrada para que se la pudiera apreciar mejor. Data de mediados del siglo XX y fue realizada por el escultor Vicente Bolós.

MONUMENTO AL TORO

¿Qué sería de nuestra fiesta sin su eje vertebrador? Ronda, también hace homenaje al gran protagonista del rito, el toro, con una monumental escultura que es de lo más fotografiado de la ciudad. Este monumento representativo de un toro de lidia se encuentra situado en la Plaza del Teniente Arce, justo detrás de la Plaza de Toros.

Fue realizado por el escultor Nacho Martín e inaugurado en el año 2005 como homenaje de la ciudad de Ronda al Toro de Lidia, «pilar de la fiesta, la cultura y la historia de un pueblo», según reza la placa conmemorativa situada a sus pies.

REAL MAESTRANZA Y MUSEO TAURINO

La joya de la corona, como comentaba al principio es, sin lugar a dudas, la Real Maestranza de Ronda, por su historia y por su arquitectura, por su carácter y belleza está reconocida como una de las más antiguas de España y una de las más monumentales que existen.

Las necesidades de defensa del territorio hicieron que Felipe II fundase en 1573 La Real Maestranza de Caballería de Ronda, para que se mantuviese el necesario manejo de los caballos. Para ello este cuerpo dedicó un espacio de la ciudad para los ejercicios ecuestres, entre los cuales, como es tradicional en España desde la Edad Media se incluyeron los juegos de destreza con toros.

El auge del toreo a pie, personificado en la familia Romero, llevó a la Real Maestranza de Caballería de Ronda a erigir su famosa plaza, obra que se atribuye a Martín de Aldehuela, el mismo arquitecto del grandioso Puente Nuevo sobre el Tajo de Ronda.

La construcción de la plaza duró seis años y fue inaugurada en 1785, con una corrida de toros en la que actuaron Pedro Romero y Pepe Illo. Concebida en piedra arenisca con un esquema monumental, la nobleza de su traza arquitectónica, con su doble galería de arcadas y la ausencia de tendidos al descubierto, le confiere un espíritu más de claustro que de recinto para espectáculos taurinos, recordando al patio circular del famoso Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada. Su ruedo de 66 metros de diámetro está circundado por un callejón formado por dos anillos de piedra. Los tendidos tienen cinco filas de gradas, de dos pisos, con 136 columnas formando 68 arcos de columnas toscanas, salvo las del Palco Real. Cubierta con tejado a dos aguas de teja árabe, la elegancia de su interior no tiene parangón en ninguna otra plaza de toros.

En el siglo XX, y tras una decadencia de la afición taurina en la ciudad, una segunda dinastía de toreros rondeños, los Ordóñez, constituye otra aportación de Ronda a la historia de la Tauromaquia. Cayetano Ordóñez y su hijo Antonio Ordóñez despertaron, por su manera de concebir el toreo, el interés de personajes tan ilustres como Orson Wells y Ernest Hemingway. Fue precisamente Antonio Ordóñez quien en 1954 creó la mundialmente conocida corrida goyesca, donde el exorno y la vestimenta nos trasladan a la época del pintor Goya.

En el interior de la Plaza de Toros de Ronda se pueden visitar la colección de tauromaquia, la Real Guarnicionería de la casa de Orleans, la Galería Ecuestre y la sala de historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

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