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Triunfal cierre del XXV aniversario del coso de Provincia Juriquilla con Ferrera, Valadez, San Román, Fonseca y José Garfias en hombros

En tarde fresca y de gran triunfo, poco más de media entrada registró la plaza para la corrida con la que se puso fin a la serie de festejos para celebrar el XXV aniversario del coso queretano, resultando triunfadores los cuatro diestros, Antonio Ferrera, con dos orejas; Leo Valadez, con otras dos; Diego San Román, también con dos, lo mismo que Isaac Fonseca, quienes al final, acompañados por el ganadero José Garfias Montero, salieron en hombros.

Se lidiaron seis toros de la dehesa de José Garfias, siendo bueno y bravo el quinto, que mereció la vuelta al ruedo; también el sexto, con arrastre lento e, igual, el primero, el cuarto, el séptimo y el octavo. Deslucidos fueron el segundo y el tercero.

El balear de nacimiento Antonio Ferrera, en el toro que abrió plaza, justo de presencia, pero con calidad y fijeza, ejecutó lances a la verónica y mandiles muy a su estilo, quitando mejor por chicuelinas. En la suerte de varas, puso al toro para que fuera al caballo de Héctor Cobos, con efectividad, de tercio a tercio en dos ocasiones. Con la muleta realizó una faena en la que poco a poco se fue haciéndose del astado dentro de su concepto torero por ambos pitones, sobre todo, por el izquierdo, con profundidad y sentimiento, además de tener variedad, como cuando soltó el ayudado para cuajar artísticos muletazos. Falló al matar y fue ovacionado.

En su segundo, “Trascendente”, bravo y bueno, Ferrera saludó con el lance de la veleta y seguir con sentidas verónicas y hacerse aplaudir en un variado quite. En el tercio de puya volvió a poner al toro de tercio a tercio para que fuera picado por Mauro Prado de manera espectacular. En el capítulo de banderillas invitó a Valadez y cuando colocó el primer par salió perseguido por el toro y al saltar las tablas fue alcanzado y sufrió un fuerte golpe en la cabeza, del lado izquierdo, resultando conmocionado y ser llevado a la enfermería, donde medio se recuperó y regresó al ruedo con vergüenza torera para ser ovacionado entre gritos de ¡torero! Leo colocó su par de garapullos y Ferrera tomó la montera, le brindó al empresario Juan Arturo Torres Landa y, con la muleta, sin la casaquilla, se fue a la zona de tablas y, de hinojos, comenzó su faena emotiva y llena de entrega, con mucha trasmisión por ambos lados y detalles de evidente torería. Se tiró a matar de lejos, vistosamente, dejó la estocada certera, el público se le entregó y se le otorgaron las orejas, en tanto que los restos del toro merecieron el honor de la vuelta al ruedo.

El parte médico sobre el golpe que sufrió Ferrera indica que se trata de “un traumatismo craneoencefálico, con dos heridas paralelas en la parte parietal izquierda, de cuatro centímetros cada una, que necesitaron 15 puntos de sutura y, una contusión, en el empeine del pie derecho”.

A su primero, deslucido, el acalitense Leo Valadez se mostró empeñoso con el capote. Su quehacer muleteril fue de mucho esmero con las dos manos, pero con poca respuesta de su soso antagonista. No acertó al matar y fue silenciada su labor.

Valadez en su segundo, “Eterno”, bravo y emotivo, al que lanceó con clase y buen gusto a la verónica y por chicuelinas, así como quitar con lucimiento por zapopinas y chicuelinas que le fueron jaleadas. Cubrió el segundo tercio con entrega y emoción, sobresaliendo el tercer par al violín que la gente le festejó fuerte. Con la franela, comenzó de rodillas, “echando toda la carne al asador”. Se entregó sin reserva en una faena que fue a más por ambos pitones, destacando su toreo en redondo y algunos detalles de torería. Mató de estoconazo, se le concedieron dos valiosos apéndices y al astado se le dio arrastre lento.

El queretano Diego San Román en su primero, deslucido e incierto, logró lancear de manera empeñosa. Con la sarga, a base de dejarle la muleta en la cara, le logró dar pases meritorios para encontrarle la distancia hasta cuajarle series relevantes, principalmente por el lado derecho, corriendo la mano, aunque en un descuido, el burel hizo por el torero para propinarle una voltereta, sufriendo un golpe en la espalda baja. Se levantó, siguió en la cara del toro para continuar su faena. Acabó con manoletinas ajustadas. No atinó al matar y se le aplaudió el esfuerzo.

A su segundo, “Mi Hermano”, San Román se impuso tras iniciar incierto para instrumentarle verónicas y chicuelinas y, mejor quitar de manera variada por tafalleras, saltilleras y gaoneras, todo muy ceñido. Con la muleta, empezó en los medios con un cambiado por la espalda espantando de valiente por lo cerca que se pasó al toro para seguir en un trasteo pleno de valor y disposición ante su gente que se emocionó. El toro fue a más, el torero lo entendió para sacarle los muletazos hasta cuajarle la faena que culminó con escalofriantes manoletinas de hinojos. Mató de gran estocada para recibir las orejas.

En su primero, llamado “Parrandero”, que tuvo calidad, el michoacano Isaac Fonseca inició con una larga cambiada de rodillas cerrado en tablas y, de pie, veroniqueó con temple y quitó estéticamente por chicuelinas de manos bajas. Con la pañosa, tras brindarle al matador Jorge Gutiérrez, comenzó en los medios con dos cambiados por la espalda que emocionaron al público para seguir en una faena plena de entrega y con buenos pasajes, corriendo la mano por los dos perfiles. Cerró con pases estatuarios. Falló a la hora buena, dejando ir el triunfo. Sin embargo, vino una serie más de manoletinas y terminó de media estocada para que la gente solicitara la oreja que le fue concedida.

Y en el que cerró el festejo, “Para Siempre” de nombre, Fonseca salió a darlo todo. Se fue a los medios para recibir de rodillas frente a la puerta de toriles con dos faroles emocionando a la concurrencia y, de pie, veroniquear con exposición y de igual manera realizar un vistoso quite. En su faena de muleta no se dejó nada al realizar un trasteo entregado por completo, comenzando de hinojos y, ya incorporado, largas pases por ambos lados, algunos de ellos con clase y profundidad y, otros, con más deseos de gustar. Ayudados por alto y manoletinas para cerrar, matando al segundo viaje y serle otorgada una oreja.

Al final, los cuatro diestros, Ferrera, Valadez, San Román y Fonseca, acompañados por el ganadero José Garfias Montero, salieron en hombros.

RESEÑA

Plaza de toros de Provincia Juriquilla, Querétaro, en MéxicoMéxico. Corrida del Cierre de festejos por el XXXV aniversario del coso. Poco más de media entrada. Toros de José Garfias, bueno y bravo el quinto, que mereció la vuelta al ruedo; también el sexto, con arrastre lento e, igual, el primero, el cuarto, el séptimo y el octavo. Deslucidos fueron el segundo y el tercero.

Antonio Ferrera (de verde esperanza y oro), ovación y dos orejas.

Leo Valadez (de nazareno y oro), silencio y dos orejas.

Diego San Román (de blanco y oro), palmas y dos orejas.

Isaac Fonseca ( de verde hoja y oro), oreja en ambos.

Incidencias: Después del golpe que sufrió en la cabeza Antonio Ferrera cuando cubría el segundo tercio en el segundo toro de su lote, se emitió el siguiente parte facultativo: Traumatismo craneoencefálico, con dos heridas paralelas en la parte parietal izquierda, de cuatro centímetros cada una, que ameritaron 15 puntos de sutura y, una contusión, en el empeine del pie derecho”. 

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