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Tres días y dos noches en el 2016: López Simón, a hombros en Béziers

El torero de Barajas volvió a asomar cabeza como en sus mejores tiempos. Abrió la puerta grande tras cortar tres orejas a su lote. Antonio Ferrera y Carlos Olsina, a oreja por coleta frente al buen encierro de Margé

Buena tarde vivimos hoy, quiso el cielo vestirse de gris para llovernos al hacerse noche. Toros y toreros sirvieron de disfrute en la Sevilla Francesa.

En Ferrera, la tarde tuvo Sol y sombra. No empezó muy allá, pues le tocó el peor de la tarde para abrir boca nada menos. Hizo por amoldarlo a base de apretarle por ambos pitones sin hallar mayor respuesta. Si no hay materia prima no se puede producir, y decidió con acierto abreviar, lo cual no gustó para nada en los tendidos. No sé qué le vieron al animal. Lo mató bien y rápido, y hasta pitos escuchó. Las palmas las escuchó sorprendentemente el toro en el arrastre. En fin.

Al menos pudo reencontrarse con Béziers en el segundo tiempo. Miren ustedes que la lidia fue un tanto caótica, especialmente en banderillas, puesto que el animal apretaba y se le pusieron “de sobaquillo”. En ese percal, llegábamos a la muleta, tras brindis del extremeño a Sebastián Castella. El toro fue otro en la franela de su diestro. Ahora, tenía rabia de celo al oler engaño, humillando, casi haciendo el avión, repitiendo, con un son que entraba por los ojos. Se mantuvo en esas líneas el burel durante la lidia, y una vez se aproximaron las postrimerías, cuando se acercó a las postrimerías de la misma y se empleó en menor medida, Ferrera supo exprimirle las virtudes, manteniendo ligazón y sitio. Lo mató de media estocada que hizo muerte y cortó una oreja.

Olsina no pecó de no intentarlo, y su voluntad le terminó por otorgar trofeo. Poco más se le puede exigir a alguien con tan corto rodaje como matador de toros. Se la jugó en ambos toros. No encontró trofeo en su primero al no hallar mayor fondo, pero se la jugó en cortas distancias y no le tembló el pulso al verse los hocicos respirándole en los bordados. Lo mató de media estocada y saludó una ovación. Sacó el agua en el último de la tarde. Fue un animal pronto y rebosante en la pañosa, un tanto brusco en cierto tranco de la embestida y venido a peor al choque con la muleta por calentarse. No obstante, ese calentón lo aprovechó para ligar y volver a arrimarse, hasta sonándole la música. Conectó con sus paisanos y cerró tarde matando algo deficiente, de media estocada caída que lo mandó al otro barrio. Sus paisanos le concedieron una oreja, un tanto generosa.

Sin duda, la tarde se la llevó López Simón, que volvió a asomarse a años mejores con la muleta en la mano. Su presencia fue de menos a más. La primera faena la labró frente a un Margé con un buen fondo de casta, al cual le fue encontrando sitio. Los toques pitón-muleta le hicieron estar en medio toro más bien para lo que tenía delante, y en cierta medida el astado se vino un punto a menos. Terminaron por encontrarse ambos finalmente, así como con el público el de luces, cerrando por lo alto en una buena serie por manoletinas que volvió a conectar a la piedra con el albero. Puso una estocada arriba un punto atravesada que sirvió de sobra, y cayó la oreja.

Pero su clímax llegó en el quinto de la tarde, que no hay quinto malo, ya lo saben ustedes. El toro iba y se movía, embistiendo largo y humillado. Al principio le tomó contacto simplemente, pero posteriormente se encontraron ambos y los tendidos se encendieron. Cuando lo vio, lo mandó por bajo, lo llevó largo y se le hizo la luz. Mérito en el tragar, el someter y gusto en las formas. Volvía a ser López Simón, el que conocimos saliendo a hombros de Las Ventas. Mató de una muy buena estocada en la que se lo dejó llegar y se asomó, la cual no tuvo el efecto tan rápidamente esperado por vender el buen toro de Margé cara su muerte. Los tendidos estaban con él, y los dos pañuelos terminaron por asomar bajo amenaza de linchamiento. Ovación al toro, muy merecida, tras cierta petición de vuelta.

La entrada, aunque algo menor que ayer, no dejó de ser buena. El encierro de Margé salió bueno a pesar de empezar con pie izquierdo con un mal primero, con un toro que destacó, el quinto; dos que fueron emocionantes, cuarto y sexto; y otro que sirvió con creces, el segundo.

 

RESEÑA

Plaza de toros de Béziers (Francia) Francia. Segunda de Feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Robert Margé.

Antonio Ferrera (de verde hoja y oro), pitos y oreja.

López Simón (de marino y oro), oreja y dos orejas.

Carlos Olsina (de celeste y oro), ovación con saludos y oreja.

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