Toreo grande con Galache: Notable Marcos, excelso Morante

Magnífica tarde de toros en La Glorieta donde el matador de la Fuente de San Esteban cortó dos orejas y a Morante le robó la puerta grande la presidencia; El Juli se topó con el peor lote

Me comentaba mi amigo Pablo Méndez-Vigo en el coche camino a Salamanca cómo su abuelo, nacido en Villavieja de Yeltes (Salamanca) veía a menudo pasear por las calles de su pueblo a Manolete. Muy elegante, siempre con gafas de sol. Los niños de la época no se atrevían a dirigirle la palabra. Todos se paralizaban al ver a un ídolo, a un ser casi divino. El monstruo de Córdoba esperaba sentado a Francisco Galache para ir a tentar a Hernandinos. Aquella época de oro de la legendaria divisa charra ya pasó. Los críticos empezaron a llamarles ‘guirlaches’ por su dulce y facilón juego. Poco a poco empezó a quedar en el olvido la magnífica calidad de esta ganadería. 25 años han pasado de la última vez que lidió en La Glorieta. Sin embargo, en diferentes plazas de tercera sonaban los triunfos de los toreros con más fuerza por haber sido con toros de Galache. Las figuras del toreo tuvieron un gesto de afición al torearlos en 2019 en Ciudad Rodrigo y entonces surgiría la idea de torearlos ahora, en esta feria.

Esta tarde ya forma parte de la historia de Salamanca. Primero por el gesto, después por el gran contenido. La plaza se abarrotó dentro del aforo permitido. Ambiente de acontecimiento, muchísima gente joven y una gran expectativa. El berrendo primero de Galache salió corretón y alegre. Morante lo recogió en su capote lidiando más con el viento que con la embestida. Cumplió el toro en el caballo. Morante quitó por chicuelinas con su gracia inigualable. Esperó mucho en banderillas. El inicio por alto ganándole terreno enseñó al toro quién mandaba en la contienda. Cogió la muleta con la mano izquierda y dejó un natural de otra dimensión por su temple, por su forma de enroscárselo. El viento molestó mucho al genio de La Puebla que siguió ahondando en la calidad guardada del Galache, al que le costó romper. Por el pitón derecho se lo pasó por la faja con gran empaque. Echó el freno de mano el toro sin querer más pelea. El final rodilla en tierra también tuvo muchísima torería. La espada no estuvo a la altura de la faena pinchando en repetidas ocasiones.

Una auténtica sorpresa fue ver a Morante echarse de rodillas para recibir al cuarto. Le pegó dos faroles y una tijerilla antes de levantarse y torear por verónicas con las manos altas, de otra época. Lo llevó al caballo en un magnífico galleo con el capote a la espalda. A continuación, firmó un personal quite por delantales con una soberbia media verónica para rematar un fantástico recital de toreo de capa. Le quitó un par de banderillas a El Lili para clavar en todo lo alto, asomándose al balcón, exponiendo muchísimo. Puso a la afición en pie. Brindó al público para dar distancia al toro de Galache y cuajarlo en una de las faenas más importantes de esta temporada tan redonda. Encontró el sitio para que el toro embistiera con comodidad y se lo enroscó muy despacio a la cintura. De nuevo la profundidad llegó con la mano izquierda, con toques muy precisos. La Glorieta enloqueció de nuevo con las tandas sobre la mano derecha. Lo toreó muy despacio y terminó con unos detalles preciosos. La estocada hasta las cintas llegó tras un pinchazo. La afición pidió con fuerza la segunda oreja, que no fue concedida. Morante había entregado su arte en una obra magistral. Fuera de todo catálogo, fuera de cualquier premio.

Se dijo que Morante había trasladado a la empresa gestora de La Glorieta dos peticiones: La de Galache y Alejandro Marcos en el cartel. Señal de que se preocupa por el futuro de la fiesta. Le motivan los toreros que ‘saben torear’, por eso abre los carteles y acoge a toreros de corte tan elegante como el del matador de La Fuente de San Esteban que, a la postre, fue el triunfador del festejo.

El tercero se frenó en los medios, completamente emplazado. Marcos se fue a por él con decisión, el toro hizo algunos extraños pero resolvió la papeleta. Con un recorte muy propio del campo charro colocó al toro en suerte, de largo, al caballo de Alberto Sandoval que lo cogió en toda la yema en un extraordinario puyazo muy aplaudido. Brindó a sus paisanos, con un gesto al cielo, probablemente a Juan José. Su maestro. Seguro presenciaba desde la barrera del cielo la buena tarde de Alejandro Marcos. El toro denotó una evidente falta de fuerza pero aun así le permitió interpretar sublimes naturales. Terminó a pies juntos, de frente, coronando el final con un gran pase de pecho. Se atascó con la espada por lo que perdió el merecido trofeo.

De nuevo sacó su buen corte a relucir con el sexto. Lo toreó muy bien con el capote, también en un bonito quite por tafalleras. Empezó la faena intercalando pases de la firma con trincherazos de mucho gusto. La faena tuvo el don de la medida y de la exactitud en cuanto a la exigencia. Marcos, toreó con los vuelos, citando a media distancia y preocupándose de llevar la embestida con suavidad. Hubo muletazos de un trazo precioso y de indiscutible ajuste. Lo comprendió a la perfección. Se tiró con rotundidad sobre el morrillo a la hora de matar. Dos orejas. Tarde de toreo grande.

El Juli se topó con el lote más flojo, de más deslucida condición, aunque sin peligro llamativo. Los Galaches estuvieron a la altura del acontecimiento. Ojalá vuelva la época dorada que rememorábamos al inicio de estas líneas. Abrir el abanico de encastes es algo que hay que agradecerle este año a Morante.

RESEÑA

Domingo 12 de septiembre de 2021. Plaza de toros de Salamanca. 6 Toros 6, de Francisco Galache, bien presentados y de noble juego, para Morante de la Puebla, ovación y oreja con petición de la segunda; Julián LópezEl Juli“, silencio y silencio y Alejandro Marcos, ovación y 2 orejas.

Incidencias: 4º Corrida de la Feria de la Virgen de la Vega.

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