Señora Alcaldesa, ¿por qué no se dedica a trabajar?

“Rectifique, deje de hacer el ridículo y pida perdón”

 

Doña Ana González ha metido la gamba. En este país es difícil que un político rectifique pero a esta señora no le va a quedar otra opción. Muchos nos reíamos cuando leíamos que cuatro ofendiditos se escandalizaban porque un toro se llamara ‘Feminista’ o ‘Nigeriano’. Paletos que no se han informado que las tradición de las familias de ganado bravo viene de generaciones de atrás, que simbolizan una estirpe, un trabajo de selección y que da muestras del respeto que tenemos los taurinos por el toro, que le ponemos nombre para inmortalizarlo.

Me pregunto, ¿Por qué esta señora no se dedica a trabajar por el bien de los gijoneses? ¿de verdad no se da cuenta de los inmensos beneficios que tiene la Feria taurina para su ciudad? Evidentemente sí lo sabe, pero prefiere acallar esta polémica saliendo al paso con la prohibición como bandera. Una socialista que ha negado el diálogo, la comprensión, el respeto y el agradecimiento a una fiesta que engrandece su ciudad y que enriquece los negocios locales. Una cultura que atrae visitantes de todos los puntos del orbe taurino (más allá de España) y que sitúa su ciudad en el mapa gracias a que aparece en la agenda de las figuras del toreo.

La polémica suscitada por un medio de comunicación contrario a la Fiesta ha desembocado en una cacicada de una alcaldesa con aires dictatoriales. Querer suprimir de un plumazo la Feria de Begoña de Gijón es un acto antidemocrático, autoritario y sectario. El motivo enmascarado con el ruido de los nombres de dos toros, no es otro que el de acabar con algo que no le gusta a esta señora.

El Bibio es una de las plazas más bonitas de España, mimada durante los últimos veinte años por el empresario Carlos Zúñiga. Un coso que tiene 130 años de historia, en el que los toreros más importantes han derrochado su arte y su sangre, en el que los ganaderos se han jugado su prestigio, dónde los aficionados se han emocionado viendo torear.

Recuerdo la primera vez que acudí a Gijón, lógicamente a su Feria, dónde vi a José Tomás -en una tarde cumbre- que alternó con Finito de Córdoba y con César Jiménez que no se quiso quedar atrás en una completa y entregada actuación. Una tarde de toros magnífica propiciada por tres artistas y una extraordinaria ganadería como es la de Núñez del Cuvillo. Al día siguiente toreó seis toros en solitario Miguel Ángel Perera, que también estuvo sensacional. He tenido la suerte de ir en más ocasiones a esta feria que ahora una sectaria alcaldesa se quiere cargar, pero el recuerdo de la primera vez en una plaza siempre es especial.

Años más tarde, he tenido la oportunidad de estar en invierno con algunas de las peñas compartiendo tertulias. Siempre me llamó la atención su respeto, su sabia afición, la buena sintonía creada entre todos los aficionados. Un lujo. A esas personas, que pese a vivir en una zona con pocas ocasiones al año para disfrutar de los toros, no se les puede arrebatar en un arranque lo que es su vida, un espectáculo perfectamente legal, por cierto.

Rectifique alcaldesa, deje de hacer el ridículo y pida perdón a todos los españoles por haber afirmado públicamente que hemos desplegado “una ideología contraria a los derechos humanos”. Hay que tener poca vergüenza para hablar así de un colectivo tan humano y solidario como es el mundo del toro.

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