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Infalible Guillermo Hermoso, Puerta Grande en Santander en una temporada sin mácula

Sin mácula. La temporada 2022 de Guillermo Hermoso de Mendoza es un constante suma y sigue que siempre termina igual. En volandas. Sevilla, Madrid, Pamplona, hoy Santander… Da igual el escenario. Infalible. Ora por la vía del rejoneo templado y de pureza como en el tercero -al que pinchó los trofeos-, ora por la vereda de la entrega total que sacó en el sexto hasta desorejarlo. Tiró de raza para llegar al tendido con un animal que, como al resto de la corrida de Benítez Cubero-Pallarés, le faltó duración. Sin salir ese toro redondo, importante, tuvieron nobleza y dejaron estar, pero no tuvieron el fondo necesario. El otro trofeo de la tarde fue para Leonardo, que también debió salir en hombros, pues perdió trofeos -en plural- en el segundo por el acero. Sergio Galán, que puso ese rejoneo puro y clásico tan suyo, dio una vuelta al ruedo.

Cerró plaza un animal que se emplazó en los medios de salida a pesar de los intentos por darle celo de Guillermo Hermoso, que mantuvo esa búsqueda después a lomos de “Disparate”, una de las monturas destacadas de la familia. Pisó terrenos comprometidos, porque el toro estaba muy agarrado al piso, realizando la “hermosina” cambiando la pista, muy templado. Hubo pureza después con «Índico”, que templó mucho y con el que se dejó llegar mucho al toro, parado y complicado, porque no tuvo ritmo ni franqueza nunca. Muy entregado Guillermo Hermoso en toda su lidia, con el tordo “Corsario”, clavó tres cortas en un suspiro, que elevaron la intensidad de su labor. El rejonazo, caído, tuvo efecto fulminante en cuestión de segundos y el tendido se convirtió en una marea de pañuelos que no cesó hasta caer las dos orejas.

Hondo y muy voluminoso, toro fuerte, con casi 650 kilos, el acapachado tercero, que Guillermo Hermoso saludó sobre “Jíbaro”. Se lo dejó crudo, un único rejón de castigo, y tiró de “Berlín” para darle celo con la suerte de la “hermosina”. Muy templado en el toreo de costado, cambiando la pista con ajuste por los adentros. Auténticos muletazos a caballo. También muy ceñido pasó por los adentros sobre “Extraño” dándole siempre el pecho con una elasticidad enorme el caballo. Dejándolo llegar mucho. Se aplomó el toro pronto, pero, puso el navarro todo lo que faltaba para llegar al tendido. Dos rosas y un par de cortas a dos manos con «Justiciero» para mantener el tono de la faena. Era de premio, pero pinchó reiteradamente con el rejón de muerte y saludó desde el tercio.

 

 

Cercano a los 700 kilos -664 kilos- el hondo y atacado de kilos quinto lució la divisa de Pallarés. Pese a sus dimensiones, se movió con ritmo y tuvo celo en las monturas de Leonardo, que destacó a lomos de “Calimocho”, una de las grandes estrellas de su cuadra. Lo llevó enhebrado a la grupa toreando de costado muy templado, a milímetros de los pitones. Para después batir de punta a punta con ajuste. Clavó un par a dos manos con gran pureza, en una moneda. Igual de reunidas cayeron las tres rosas al violín, en las que derrochó facultades, ya con el noble toro más aplomado. Lo mató de rejón en dos tiempos y la cuadrilla logró que doblara para que asomaran los pañuelos. Oreja.

El segundo fue un toro bajo y con cuajo que tuvo movilidad y codicia en las monturas de Leonardo, que lo paró en un palmo de terreno con “Elmo”, para después pegar dos vueltas completas al ruedo con el de Benítez Cubero galopando con buen tranco. Continuó con “Enamorado”. El cogollo central de su labor tuvo lugar con el albino “Sol”. Sobre él, formó un lío, batiendo de punta a punta de la plaza y clavando en lo alto con seguridad. Destacó especialmente en un par a dos manos. Muy reunido. El rejón cayó desprendido y se amorcilló el burel, por lo que necesitó de tres golpes de cruceta y perdió premios, en plural.

Más liviano y suelto de carnes, al cuarto, que abría más la cara, lo enceló Sergio Galán con “Alcotán” de salida. Después exhibió doma y monta clavando con clasicismo con “Bribón”. Pero el momento cumbre de su faena tuvo lugar con “Bambino”, elegantísimo en los balancines para fijar al toro, de punta a punta, hasta clavar arrancando muy en corto. Aunque le faltó codicia, tuvo fijeza y cierta nobleza el de procedencia Hidalgo Barquero y conectó mucho con el tendido Galán. Las dos rosas con “Óleo” sostuvieron el tono de su faena. El rejón cayó muy trasero y tardó en doblar por lo que el palco no atendió la petición y dio una vuelta al ruedo.

Sergio Galán paró con “Amuleto” al acapachado y bajo primero, con cuajo, que salió con fijeza y muchos pies, pero que luego no tuvo excesiva movilidad, quizás, por el segundo rejón de castigo, que le hizo mella. Los mejores pasajes llegaron con “Capote”, dejándoselo llegar mucho, y, especialmente, “Capricho” con el quebró citando muy en corto. Hubo pureza y pulcritud en toda la faena. Sin embargo, el rejón de muerte en el sitio necesitó que echara pie a tierra y marró con el descabello.

RESEÑA

Plaza de toros de Cuatro Caminos, en Santander. Sexta de la Feria de Santiago. Más de tres cuartos de entrada. Toros, reglamentariamente despuntados para rejones, de Benítez Cubero y Pallarés (5º), de correcta presentación. Fuertes, hondos y con cuajo. Nobles y manejables, dejaron estar, destacaron los lidiados en segundo y quinto lugar.

Sergio Galán, silencio y vuelta al ruedo.

Leonardo, ovación y oreja.

Guillermo Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas.

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