Entonado Talavante, en busca del tiempo perdido (Vídeo)

Foto: Lances de Futuro / Arjona

El segundo fue un jabonero sucio, amplio de sienes, bajo y acapachado, bien hecho. Un taco. Franco de salida, aunque no pudo estirarse Talavante en el recibo y después dejó un ajustado y limpio quite por saltilleras. Miguelín Murillo protagonizó un buen tercio de banderillas. Comenzó en el tercio de rodillas, en un prólogo largo, de más de media docena de muletazos, alguno cambiado por la espalda, en el que toreó templado y con hondura. Luego, muy convencido, consiguió ligar tandas estimables, pero cortas para no exigir al toro, porque le faltó vida y poder, a pesar de su buena clase. Estocada trasera, oreja.

Más estrecho de sienes, el engatillado cuarto fue un precioso melocotón, lleno y con volumen, algo ensillado, pero de perfectas hechuras. Otro toro serio, que repitió con celo en el percal de Talavante de salida. Empujó en el caballo y no paró quieto en los primeros tercios. Esa movilidad se tradujo en cierto genio en la franela del pacense por el pitón derecho. Se violentaba al puntear el engaño. Tuvo mayor nobleza por el izquierdo, por ello, Talavante basó en esa mano un trasteo al que faltó emoción para llegar al tendido. Tras una estocada trasera, saludó desde el tercio.

 

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