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La entrega sin concesiones de Diego García y la buena zurda de Álvaro Alarcón, en hombros en la primera de Sanse

Diego García, tres orejas y rabo, y Álvaro Alarcón han abierto esta tarde la Puerta Grande en el primer festejo de la Feria del Cristo de los Remedios, en San Sebastián de los Reyes. El novillero local cuajó en una faena de entrega máxima y toreo de mano baja a un bravo quinto de El Cahoso, que sacó la cara por la ganadería, pues lidió un encierro manejable, pero carente de raza y pujanza. No obstante, fueron de Álvaro Alarcón los muletazos de mayor enjundia de la tarde, merced a un toreo al natural excelso tanto en el segundo como en el cuarto. Zurda de muchos kilates que sigue evolucionando.

 

 

Más suelto de carnes, el quinto fue un castaño que salió con bríos de chiqueros. Lo paró con una larga cambiada Diego García. Codicioso, perdió las manos y claudicó por el ímpetu de perseguir el percal. Pareció acusar la costalada en el tercio de varas, pero se vino arriba en banderillas, tercio que protagonizó el propio novillero con facultades. Luego, Diego García firmó una faena entregada, en la que se vació, para cuajar la brava embestida del utrero de El Cahoso, que fue a más. Le apretó el sansero, por abajo siempre, toreando encajado, con mucho aplomo y verdad. El novillo, humillador, con transmisión y duración, respondió con calidad. Muletazos de mano baja por ambos pitones. Finalizó con manoletinas de rodillas y el espadazo, en el sitio, le procuró los máximos trofeos. Ovacionado, el de El Cahoso en el arrastre.

Rompió plaza un animal acapachado y bajo, terciado, que Diego García recibió con una larga cambiada. Luego hubo buenas verónicas y un quite ajustado por saltilleras, que abrochó con un farol invertido. Le faltó pujanza al de El Cahoso en la muleta del sansero, que trató de ayudarlo a romper con buen trato. Logró robarle así a base de echarle los vuelos, sin tirones bruscos, muletazos estimables. Más macizas las tandas con la zurda. Estuvo a punto de prenderlo dos veces en el epílogo por arlesianas, del que tuvo que desistir. Estocada trasera y oreja.

El tercero fue un novillo más lleno y cuajado, que no permitió estirarse a la verónica a Diego García. Pasó mucho tiempo metido en el caballo y fue un animal de escasa pujanza ya desde el tercio de banderillas, pues hubo que llegarle mucho siempre. Se desmonteró El Ruso con las farpas. Diego García trató de darle celo en la muleta, pero el de El Cahoso, tardo y muy parado, no llevaba nada dentro. El madrileño se incrustó entre los pitones y ahí logró conectar con el tendido exponiendo mucho. Arrimón importante. Sin embargo, el fallo a espadas, hasta cuatro pinchazos, hizo esfumarse la opción del trofeo. Fue ovacionado.

El segundo fue un castaño acapachado cornidelantero que apretó pare dentro de salida a Álvaro Alarcón, que se hizo ovacionar en un quite por angostas gaoneras. Marcó querencias el novillo. Se echó de rodillas en el comienzo del trasteo Alarcón, que después monopolizó la faena con la mano izquierda, pitón bueno del novillo. Se movió y tuvo raza el de El Cahoso, con el defecto de que le costaba irse de los vuelos. Cuando logró acoplarse y cogerle la distancia, algo que no consiguió siempre, dibujó naturales largos y de muy buen trazo. Con hondura. Se acabó rajando y lo mató de estocada corta desprendida y paseó un trofeo.

El cuarto fue otro novillo lavado de cara y terciado, que salió con pies de chiqueros. Lo recibió con sabor, rodilla en tierra, Álvaro Alarcón, que volvió a quitar por gaoneras. Tuvo nobleza el utrero de El Cahoso, aunque le faltaron finales. Pasaba, pero le faltaba clase. Alarcón volvió a apostar por la mano izquierda y lo toreó de categoría. Echando los vuelos y enganchando la embestida para recogerla detrás de la cadera, con ausencia total de toques, suavidad máxima en naturales excelentes. Todo ligado y reunido, con muy buen embroque. Finalizó por luquecinas en un palmo de terreno, muy ajustadas, con el novillo buscando ya la huida. La estocada, de premios, necesitó de un golpe de cruceta. Oreja.

Cerró plaza un utrero acapachado, enseñando las puntas hacia delante, pero estrechito de sienes, que repitió en el capote de Alarcón nada más salir. El joven toledano construyó una faena basada en la firmeza de plantas, muy asentado y sereno. Hubo relajo y buen trazo en cada una de las tandas, cuidando mucho siempre la colocación. Bueno, el embroque. Tuvo gusto y quietud para hilvanar las embestidas de un animal que, pese a su falta de entrega, resultó manejable. Perdió los premios con el acero, romo, esta vez. Ovación tras dos avisos.

RESEÑA

Plaza de toros de La Tercera, en San Sebastián de los Reyes (Madrid)España. Un tercio de entrada. Novillos de El Cahoso, mal presentados y terciados. Al conjunto, le faltó pujanza y raza, con la única excepción del bravo quinto, con prontitud, ritmo y clase, buen novillo.

Diego García (de verde hoja y oro), oreja, ovación y dos orejas y rabo tras aviso.

Álvaro Alarcón (de burdeos y oro), oreja, oreja y ovación tras dos avisos.

Incidencias: En banderillas, se desmonteró El Ruso en el tercero.

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