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Guillermo Hermoso y Roca Rey, Puerta Grande generacional en el cierre de San Sebastián

Guillermo Hermoso de Mendoza y Andrés Roca Rey dejaron claro que, llamados a reinar en los próximos años en los escalafones, son ya una realidad. Ambos son ya figuras indiscutibles del toreo y, esta tarde, en el cierre de la Semana Grande, salieron en hombros, demostrando su madera de líderes. Roca Rey cuajó a base de mando y valor a uno encastado y con romana de Domingo Hernández, mientras que Guillermo Hermoso logró desorejar al primero, pero cuajó aún más, salvo por el acero, al que cerró plaza. Manzanares, ovacionado, pechó con el peor lote.

Hondo y grande, con romana, el quinto superaba con holgura los 600 kilos -625- y derribó a ambos picadores en su paso por los del castoreño. Toro exigente y con casta, que tendió a vencerse en el viaje por el pitón izquierdo. Roca Rey comenzó el trasteo en la boca de riego, con el cambiado por la espalda, en un prólogo lleno de verticalidad y naturalidad. Luego, lo toreó con mando hasta conseguir meterlo en el canasto. Entonces, apareció un toreo lleno de relajo, abandonándose por momentos, coincidiendo con el toro más atemperado ya. Final de infarto entre los pitones, dejándose llegar mucho las astas. La estocada, de premios, puso en su mano el doble premio.

Devuelto el tercero, que se partió los pitones al hundirlos en la arena, salió en su lugar un sobrero del mismo hierro, que no fue nada sencillo. Roca Rey pisó el acelerador desde el inicio y el ajustadísimo quite. Toro con muchas teclas y exigente, reponiendo lo suyo, fue una faena de querer mucho, de apostar y buscar las vueltas, que terminó con el peruano metido entre los pitones con estoicismo. Tras pinchazo y estocada desprendida, quedó todo en silencio.

Rompió plaza un buen astado de Carmen Lorenzo, con el que Guillermo Hermoso protagonizó los mejores momentos montando a ‘Extraño‘ y ‘Corsario‘, muy templado, supo aprovechar la clase de un animal que se terminó apagando en el tramo final. Rejonazo y dos orejas.

El sexto fue otro toro relevante y con clase de Carmen Lorenzo, tuvo duración, y Guillermo Hermoso tiró de profundidad de cuadra para, tras llevarlo cosido en el toreo a dos pistas y hacer la ‘hermosina‘ con una de sus grandes estrellas, ‘Berlín‘, mantener el tono con ‘Ilusión‘ y ‘Esencial‘. Faena maciza salvo por el rejón de muerte, con el que pinchó y, pie a tierra, necesitó de dos golpes de verduguillo.

Largo y con cuello, bien presentado, el segundo fue un toro que humilló en los primeros tercios, donde, además, marcó las querencias. Encastado y con disparo, buscó la mínima oportunidad para irse a las tablas en la faena de Manzanares, que logró sujetarlo con la muleta y así logró correr la mano, proporcionando de cierta ligazón y ritmo a un trasteo basado en la diestra. Tras la estocada, hubo tibia petición, que no se atendió.

Para preservar el estado del ruedo, se corrió turno y Manzanares lidió al cuarto. Un castaño de Domingo Hernández tardo y remiso a los cites. Bien picado por Paco María. El alicantino, franela en mano, se afanó y buscó holvanar las series a base de mando y toques secos con la muleta, pero el toro no rompió nunca. Tras estocada, saludó desde el tercio.

RESEÑA

 

hierro el capeahierro domingo hernández

Plaza de toros de Illumbe, en San SebastiánEspaña. Última de la Semana Grande. Más de un tercio de entrada. Toros de Carmen Lorenzo, para rejones (1º y 4º), y Domingo Hernández (2º, 3º, 5º y 6º), bien presentados. De juego variado, destacaron los dos de rejones, codiciosos y con duración; así como el encastado 5º.

Guillermo Hermoso de Mendoza, chaquetilla azul noche, dos orejas y ovación.

José María Manzanares (de marino y oro), ovación en ambos.

Roca Rey (de blanco y oro), silencio y dos orejas.

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