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López Chaves, en hombros tras cuajar a un bravo ‘Galache’ de vuelta al ruedo en Salamanca; importante y entregada tarde de Morante

Domingo López Chaves fue profeta en su tierra esta tarde en Salamanca y abrió la Puerta Grande de La Glorieta después de cuajar a un bravo ejemplar de vuelta al ruedo de Francisco Galache, que lidió una preciosa corrida, de interesante comportamiento, que tuvo en ese ‘Chillón‘ un esperanzador rayo de luz para el futuro. Morante, muy entregado toda la tarde, hizo un esfuerzo en sus dos faenas para dar una dimensión importante. Paseó un trofeo del cuarto en una tarde repleta de magisterio. Alejandro Marcos, por su parte, con el peor lote, no pudo repetir su impactante tarde del 2021.

Berrendo en cárdeno, lucero y calcetero, bien armado, astifino desde la mazorca, el segundo fue un toro definido desde que salió de chiqueros. Lo recibió López Chaves con torería añeja, por verónicas rodilla en tierra. Lleno de sabor ese saludo, así como el quite posterior por tafalleras, acompasadas y enroscándose al toro. Excelente el puyazo de José Palomares tras ponerlo en largo el de Ledesma, se arrancó con alegría y peló con bravura el toro. Se desmonteraron Roberto Blanco y Javier Gómez Pascual con las banderillas.

López Chaves comenzó muy torero sacándoselo a los medios y, ahí, construyó una faena llena de aplomo, con las zapatillas hundidas en el albero, sin perder pasos, echándole la muleta y enganchando las embestidas. Bravo y con enorme clase el toro, humillador y con profundidad cada vez a más. Muy encajado y tirando del toro siempre se sucedieron las series rotundas y macizas. Lo mató de estocada en el sitio y paseó las dos orejas. Vuelta al ruedo para un ‘Chillón‘, candidato a premios. Gran toro.

Berrendo en colorado, el quinto fue un animal acapachado que enseñaba las palas, bajo, pero lleno y voluminoso. Muy al límite de sus fuerzas, el animal blandeó y claudicó en repetidas ocasiones, pero el palco optó por mantenerlo en el ruedo y el burel se afianzó en un tramo final de trasteo en el que López Chaves pudo dibujar naturales de buen trazo. Esa estética no encontró refrendo con la espada y una posible oreja se esfumó por los dos pinchazos previos a la estocada. Por ello, sólo saludó desde el tercio.

El cuarto fue un animal serio y también entipado, otro berrendo en negro lucero y calcetero, que se quedó corto en los lances de capa de Morante, que lo toreó con bríos a la verónica. Fue un animal con el que el sevillano estuvo muy inteligente y capaz, para, con muleta algo retrasada, convertir las medias embestidas y en muletazos profundos que llegaron al tendido. Lo toreó reunido y muy templado, tirando siempre del animal para prolongar esas arrancadas, a las que faltó entrega. Toda la puso Morante, que hizo un esfuerzo grande, de fe pura para perdiendo pasos y manejando las alturas ligarle los muletazos en un trasteo lleno de interés. Costoso para cuadrar, sonó un aviso antes de montar la espada, que hundió a cámara lenta hasta la empuñadura. Soberbio. Se le pidió el doble premio con fuerza, pero sólo se otorgó una desde el palco.

Berrendo en negro, lucero y acucharado, rompió plaza un animal que se emplazó en el tercio en los terrenos del sol, Morante fue en su búsqueda para recibirlo con el capote plegado de un lado y agarrado por el centro de la esclavina por una mano. Lances, casi chicuelinas, de corte gallista, que tuvieron su continuidad a la verónica. Fue un toro que escarbó mucho y medido de fuerza, pero que humilló mucho. Sin preámbulos, con la diestra, Morante trazó muletazos de enorme factura, muy torero, templando mucho las embestidas, que fueron un tanto irregulares. Además, medido de motor, le costaba a partir del cuatro muletazo. Hubo un puñado de naturales excelentes, pero la faena tuvo mayor enjundia por el derecho, sobre todo, en la tanda final.

Largo y ensillado, berrendo en colorado, el de menos peso del encierro, pero con expresión de seriedad y engatillado. El tercero salió con pies y no permitió estirarse a la verónica a Alejandro Marcos. Cumplió en varas y se dejó en banderillas. Brindó a su compañero herido Manuel Diosleguarde y comenzó toreando a dos manos con gusto. Sangró mucho el de Galache, que soltó la cara y se defendió con genio en la primera mitad del trasteo. Le faltó entrega y clase, luego, una vez que se atemperó el toro en el tramo final, tuvo mayor nobleza por el izquierdo y permitió varios naturales estimables del charro, aunque el trasteo no tomó vuelo. La estocada, por derecho, de premios. Fue ovacionado.

Cerró plaza un toro negro girón, lucero y calcetero, más bastito de hechuras y alto, fuerte y con pecho, tocadito de pitones, que no tuvo ritmo en sus embestidas. Nunca quiso romper en la muleta de Alejandro Marcos a pesar del buen trato dado durante la lidia tanto por el torero como por su cuadrilla. El salmantino no pudo repetir su sonoro triunfo del año pasado y, al menos, pese a la condición del toro, logró mostrar actitud y ganas. La espada se le fue esta vez abajo.

RESEÑA

Plaza de toros de La Glorieta, en SalamancaEspaña. Tercera de la Feria de la Virgen de la Vega. Casi lleno. Toros de Francisco Galache, desiguales, pero bien presentados. Destacó el 2º, de nombre ‘Chillón‘, premiado con la vuelta al ruedo, gran toro, bravo en varas y a más en la muleta, con prontitud, humilladora embestida y profundidad. Con transmisión, pero embestidas irregulares, 1º y 4º. Muy al límite de fuerza, sacó fondo en la muleta el 5º. Más deslucido el lote de Alejandro Marcos.

Morante de la Puebla (de azul rey y oro), ovación tras leve petición y oreja con fuerte petición de la segunda.

López Chaves (de caldera y oro), dos orejas y ovación.

Alejandro Marcos (de sangre de toro y azabache), ovación y silencio.

Incidencias: En el segundo, se desmonteraron Roberto Blanco y Javier Gómez Pascual con las banderillas.

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