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Roca Rey, que vuelve en plenitud, sale en hombros con un torerísimo Juan Ortega en Ronda

Foto: Firma Arjona

Ronda volvió a engalanarse para celebrara su 65 Tradicional Corrida Goyesca. Un acontecimiento que tenía como aliciente, además del atractivo cartel, la reaparición de Roca Rey tras el percance que sufrió en la Feria de Bilbao. El peruano salió en hombros junto a Juan Ortega, que firmó una de las faenas de su temporada. Morante, por el contario, se fue de vacío con un lote de nulas opciones.

«Oculista», alto y bien hecho, fue el coprotagonista de la reaparición de Roca Rey, al que saludó con lances, que remató con una especie de derechazo. Tomó la muleta el peruano para ponerse a torear sin probaturas e intentando que fuera largo, ya que tenía mayor recorrido que sus hermanos anteriores. La planteó la muleta dándole distancias para continuar los siguientes en la media para llevarlo ligado. Le exigió Roca Rey bajándole la mano e intentando torear con despaciosidad. A medida que la faena fue avanzando, se fue apagando y quedándose más corto y terminó con un arrimón. Mató con un gran espadazo y paseó dos orejas.

Roca Rey, pese a tener la Puerta Grande abierta, salió a por todas, dejando un buen recibo de capa. Inmóvil, por estatuarios inició la labor. Le dio distancias a «Maestro», que tenía buena condición y quería coger con celo la muleta. El peruano le echó la muleta en el hocico para imprimirle el ritmo, pero perdía en ocasiones las manos como si estuviera lastimado. El mismo hándicap se encontró por los dos pitones, además de ir apagándose. Mató de media estocada y un descabello.

Juan Ortega debutó en Ronda con «Pañero», al que le instrumentó un bonito ramillete de verónicas con la figura encajada. Algo dormido estuvo en los primeros tercios hasta llegar a las banderillas, desplazándose más. El «Jandilla» desarrolló genio, pero era muy deslucido, pegando cabezazos en cada muletazo. El sevillano estuvo muy firme y de verdad, buscándole las vueltas y jugándosela en muchas ocasiones.

Con las fuerzas justas, salió «Orégano», que no le permitió a Ortega lucirse en el recibo. Pasó demasiado tiempo en el caballo, lo que pudo condicionarlo en los tercios posteriores. El sevillano quitó para probarlo pero toro quería irse ya a tablas. Juan Ortega firmó dos trincherillas y un cambio con mucho gusto y armonía en el epílogo. La música sonó y empezó a torear acariciando el albero con la muleta. Acertó en los tiempos y en las distancias para lograr que el de Jandilla sacara buen fondo. Los naturales fueron más relajando aún. Una obra importante cargada de detalles muy toreros. Pinchó antes de meter la estocada y cortó dos orejas.

«Payaso», que salió algo distraído, tuvo poco recorrido en la capa de Morante, que recitó un par de verónicas de bello trazo. El de Jandilla se pegó una voltereta tras la salida del caballo, quedando algo quebrantado. Quitó el sevillano por chicuelinas muy toreras. Brindó el toro al maestro Rafael de Paula. Comenzó con ayudados por alto imprimiendo templanza. Lo sacó Morante fuera del tercio, donde se defendió el animal en la muleta por el pitón derecho. Buscó la estética por el izquierdo, intentando llevarlo cosido, pero era muy informal. Sin poder encontrar el lucimiento por las complicaciones, optó por abreviar.

«Zarpalimpio», más bajo y de bonitas hechuras saltó al ruedo algo descoordinado y el pañuelo verde asomó. Morante tuvo que estoquearlo. Más feote y largo, «Peleador», del mismo hierro. Le apretó en el capote, pero pudo dibujar un par de bonitos lances. El «Jandilla» protagonizó un tercio complicado de banderillas. Se fajó con él por doblones en un inicio en el que pasaba a regañadientes. El sevillano lo macheteó y lo mató como pudo

 

RESEÑA

hierro jandilla

Real Maestranza de Caballería de Ronda (Málaga) España. Segunda de la Feria de Pedro Romero. 65 Tradicional Corrida Goyesca. Casi lleno. Toros de Jandilla, desiguales de presentación y juego.

Morante de la Puebla (catafalco y plata), silencio y bronca tras aviso.

Juan Ortega (chaquetilla celeste y azabache y pantalón blanco), silencio y dos orejas.

Roca Rey (fucsia y azabache), dos orejas y ovación con saludos.

 

 

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