Rafaelillo: “Ojalá hubiera una Pamplona todos los meses”

Después de dos años de su duro percance, el murciano analiza su relación con la plaza de Pamplona en la que ha coronado tardes a sangre y fuego

 

No es ningún tópico decir que Rafael Rubio ‘Rafaelillo’ está curtido en mil batallas. Conoce como nadie esta profesión porque ha estado en todos los estadios posibles: parado, en las ferias, en el hule, en el triunfo y en el fracaso. Celebra en este 2021 sus Bodas de Plata como matador de toros. 25 años de honrada trayectoria bailando casi casi todas las tardes con la más fea. En ese agrio circuito también hay una rendija por la que asoma la suerte y la gloria. Toda una vida buscando esa luz que en dónde de forma más evidente la ha encontrado ha sido en Pamplona. Su última tarde sufrió el percance más duro de su carrera: un toro de Miura le empotró contra la barrera causándole gravísimas lesiones. Trece costillas rotas, dos vértebras fracturadas y dos neumotórax. Han pasado dos años de aquella horrorosa estancia en el hospital y lo celebra como un segundo cumpleaños.

 

Con todo lo que ha vivido, ¿qué significa Pamplona para usted?

Pamplona para mi lo es todo. Profesionalmente y personalmente ha sido mi plaza talismán junto a Madrid. He faltado muy pocas veces a Pamplona, siempre me he sentido bien tratado. He conseguido dos puertas grandes pero hay muchas tardes que guardo con cariño. Tardes de triunfo, tardes muy duras y bueno, incluso las de triunfo han sido duras (ríe).

¿Cuál sería la tarde de la que guarda mejor recuerdo?

El toro que mejor he toreado de Miura en Pamplona fue un cárdeno en 2009. Maté mal pero habría sido una tarde de tres orejas.

Terrible última actuación que tuvo en San Fermín

La última vez que toreé allí estuve a punto de perder la vida. Ya significaba mucho en mi carrera como torero y ahora le debo mi vida al doctor Hidalgo que me la salvó. Me operaron allí mismo, es cómo un hospital esa enfermería. Con ese suceso imagínate lo que le debo a Pamplona, después de tanto vivido.

¿Cómo  definiría a la afición usted que la conoce bien?

Pamplona es muy especial. La sombra sabe mucho de toros, hay aficionados de mucha categoría y luego está la alegría del sol que muchas veces son los hijos de los que están en la sombra. Es un ciclo que se va moviendo, tiene una personalidad increíble.

Usted cogió el testigo de otro murciano predilecto de la afición pamplonica.

Pepin Liria también tuvo un cartelazo tremendo, tardes muy importantes con grandes triunfos y tambien cogidas. Es todo un ídolo allí. Es bonito que después de Liria otro torero de la tierra consiga tener su hueco en Pamplona y no me quiero olvidar de Paco Ureña que abrió la Puerta Grande en una corrida de José Escolar. Los últimos murcianos que hemos toreado en la Feria del Toro hemos encajado muy bien con su afición.

¿Merece la pena la presión que conlleva anunciarse en Pamplona?

En Pamplona es donde sale el toro más grande y los honorarios van acorde a el esfuerzo que hay que hacer. Ahora bien, con toda la dureza de esas ganaderías y la responsabilidad te digo que ojalá hubiera una feria como Pamplona todos los meses. Principalmente lo pienso por el reconocimiento profesional que se consigue triunfando en Pamplona.

Siempre se ha dicho que es la que mejor paga.

Tiene una base como mínimo muy alta, que empezando ayuda mucho. Es que tiene bueno hasta la época porque aún quedan muchas ferias de agosto y septiembre sin cerrar. Un triunfo en San Fermín te da mucho. Los aficionados saben reconocer la épica y la lírica, es una plaza muy justa.

En los últimos 15 años ha actuado en 11 ocasiones (teniendo en cuenta que en 2020 y 2021 no ha habido Feria).

La MECA siempre se ha portado muy bien conmigo. En mi percance estuvieron muy pendientes y durante toda mi carrera.

¿Cómo se encuentra ahora?

Sigo con molestias y dolores, pero no tiene nada que ver con cómo me he sentido tiempo atrás. Se me han quedado las costillas flotantes montadas y han hecho una especie de callo que en muchos momentos me provoca mucha presión en la boca del estómago. He aprendido a vivir con eso.

Hoy hace dos años del percance. 

Ahora celebro mi cumpleaños el día 14 porque volví a nacer y  también celebraré el 16 que es mi cumple real.

¿Le ha beneficiado el año en blanco de 2020?

El parón por el Covid-19 me ha venido muy bien. Había decidido reaparecer antes de tiempo pero ha sido mucho mejor así, más recuperado. Iba a haber vuelto con la de Miura en Arles a los nueve meses del percance. Habría hecho un esfuerzo grande pero estaba reventado, tenía fracturas de costillas sin consolidar. Recuerdo que en el campo después de torear dos becerras tenía que tumbarme en el suelo de los dolores que tenía. El Covid-19  llevó al traste esos planes y creo que, aunque ha sido muy duro para todos, en mi caso concreto ha venido bien para recuperarme al máximo.

Desde su reaparición en Jaén se han sucedido los triunfos.

Está siendo un año muy bonito desde mi reaparición en Jaén con la de Victorino Martín, una tarde preciosa en una tierra que me adoptó de niño y que me quiere como alguien suyo, la de Cuellar fue dura dura aún así me sobrepuse con un toro que no me lo puso fácil y fui calentándome hasta pasar la raya y la de Castellón fue muy importante, la mejor en sensaciones. Necesitaba demostrar cómo he vuelto y en Castellón pude hacerlo, un golpe en la mesa.

El circuito en que se ha convertido en un clásico tiene un desgaste físico y mental brutal.

Son corridas que te exigen mucho físicamente y mentalmente. Tienen reacciones mucho más inciertas, te quieren sorprender y se te vienen a por ti sin ninguna explicación. Hay mucha casta, fiereza, cambios en la embestida… desarrollan mucho. Todo esto te exige valor, capacidad, conocimientos técnicos, recursos, tener la cabeza muy despejada… Dentro de todo eso siempre tengo la esperanza de poder relajarme con un toro, de expresar el toreo como lo siento.

¿Se siente bien tratado por las empresas?

Salen toreros jóvenes que entran en estos carteles porque se lo han ganado y uno se empieza a quedar fuera. Hay veces que lo entiendes pero hay otras veces que con un historial en ferias de Francia y de España donde has dado la cara siempre no se puede entender. Todo eso influye para entregarte más cada día. Las dificultades te hacen una persona más fuerte, estos dos años han sido los más duros de mi vida y, al mismo tiempo, los que más me han marcado. Cuando uno madura es en los momentos  más complicados.

¿Ve en el horizonte el fin a esta dura carrera de fondo?

Hace un año o dos no se lo que te habría contestado… ahora no me lo planteo porque me encuentro muy bien físicamente y de motivación, me siento respetado,  que sigo teniendo interés para el aficionado y que tengo muchas cosas qué decir.

 

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