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¿Quién es Ángel Téllez?

Cuando Ángel Téllez abandonaba la Puerta Grande de Las Ventas a hombros, se me vino a la cabeza su descubridor: José Antón ‘Josete’. Personaje afable aunque con aire serio. Taurino de Los Molinos. Iba de plaza en plaza con sus gafas de sol y su chupa de cuero. El coronavirus se lo llevó joven, no pudo disfrutar del resultado de su apuesta, de la promesa que se preocupó de preparar y apoyar.

Un joven que en unos días cumplirá 24 años, nació en Madrid aunque su vinculación principal es con la provincia de Toledo. En concreto con los pueblos de Orgaz y de Mora.

Ángel Téllez fue ya un destacado novillero sin picadores. Alumno aventajado de la Escuela de Madrid. Una de las primeras veces que escuché hablar de él fue con motivo de la tremenda cornada que padeció en el campo. Una vaca de santacoloma le partió la femoral siendo un adolescente, en un tentadero de la escuela. Al borde de la tragedia se recuperó con entereza. La siguiente vez que le vi fue en una sin caballos en Alalpardo dónde se echó de rodillas en los medios para empezar la faena. Recuperado el chaval y el torero continuó su camino.

Como novillero destacó por unos naturales extraordinarios a un novillo de Los Maños. Aquella noche del 2018 rozó la Puerta Grande. Fue la cumbre de una trayectoria en la que abrió salió a hombros de Valencia y orejas sueltas en Zaragoza, Vistalegre y Castellón.

La alternativa llegó en Guadalajara en el inicio de la temporada 2019 con Morante como padrino y con El Juli como testigo ante una corrida de Garcigrande. Tarde de agua y de entrega, tres orejas como balance del toledano. Al día siguiente, el inolvidable Gistau publicó unas líneas en El Mundo sobre aquella tarde porque le hizo un reportaje a Morante en la habitación del hotel donde le visitó Santiago Abascal.

Confirmó en el San Isidro del mismo año de manos de Sebastián Castella junto a Emilio de Justo a quién ha sustituido esta tarde, la tarde que le ha cambiado la vida. No tuvo suerte con el lote de Jandilla de aquel día pero ya dejó patente su compromiso, su gran sentido de la colocación.

La pandemia se llevó a su apoderado. Su tío, el gran subalterno Fernando Téllez ha continuado a su lado. Apoyándole en la sombra. En este San Isidro pegó unos de los naturales de mayor hondura de la feria. Pasaporte que le permitió entrar en la sustitución. Al salir a hacer el paseíllo se le veía un aurea especial. Motivado, concentrado, crecido ante el reto. Así afrontó la tarde y así ha sido el resultado.

Una vez alcanzado el sueño vienen las decisiones que marcarán su futuro: ¿Debe o no torear la Corrida de la Beneficencia? ¿Debe o no poner su carrera en manos de algún apoderado o alguna empresa? El momento que atraviesa el toreo no es fácil para los toreros nuevos. La única obligación que recae sobre sus hombros es la de seguir siendo fiel a su concepto. Lo que decida estará bien. Hay ganas de verlo, ha salido lanzado de esta Feria de San Isidro. Gran revelación.

Su forma de concebir el toreo es lo que ha conquistado a la afición más exigente. Ha aprovechado de forma extraordinaria el lote de Victoriano del Río, el mejor de la tarde.

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