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México: Noche de pesadilla para Santo Toribio

Imagen: @LapPlazaMexico

La torería de José Sainz y un novillo sustituto de la dehesa San Constantino salvaron la accidentada función en la Plaza México.

Difícil sería pensar que en un encierro seleccionado para presentarse en la plaza de toros más grande del mundo se recreen la mala fortuna, la falta de casta, la falta de bravura y
hasta la debilidad de los novillos, para dar al traste en forma histórica a un festejo taurino.
Fue lo que sucedió anoche en el coso máximo cuando el desempeño de los astados
frunció el ánimo hasta del más optimista de los asistentes.

El primero, al salir de toriles, se resbaló en la arena y se lastimó los cuartos traseros. El
segundo dio una vuelta de campana y se rompió un pitón. El tercero salió lastimado de la
mano derecha. El cuarto, ausente de bravura. El quinto, tirando derrotes todo el tiempo. El
sexto, un novillo débil que se caía de sólo respirar. Así de lamentable todo el encierro.

Por fortuna, para sustituir al segundo salió ‘Confiable’, de la ganadería de San
Constantino, y en verdad que se pudo confiar en él. Embestidas bravas y continuas
durante toda la faena para que José Sainz se explayara en su personal torería. Se vio
variado y pulcro con el capote al instrumentar chicuelinas y navarras, llevando con tersura
el novillo al caballo. Muleta en mano inició su faena con gran entusiasmo, o mejor dicho con espíritu de triunfador. Primero de rodillas con una sonrisa en el rostro, y luego ya de pie, le endilgó tandas por ambos lados al magnífico novillo, mostrándose con clase, valor y calidad. Y todo ello con un remanso de esbeltez artística que emocionó al público. Con toda seriedad lio la muleta para tirarse a matar y dejar una estocada entera, un poco trasera pero verdaderamente efectiva. Le fue concedida la oreja y al novillo, el honor del arrastre lento.

Con el segundo de su lote, un utrero que llevaba la cabeza alta y sólo atinaba a tirar
derrotes, estuvo valiente con cambiados por la espalda en los que tenía que recorrerse un
paso adelante para no ser arrollado, y luego insistente y atrevido tratando de ejecutar
series por ambos lados. Algunos desorientados le gritaron ¡toro, toro! a lo que sólo volteó
a verlos para sonreír de incredulidad. Mató de estocada caída y escucho división de
opiniones.​

Cristian Iván tuvo que enfrentar el infortunio con el primero de la noche, que se lastimó de
salida del toril y como el juez no tuvo a bien cambiarlo, entonces el novillero realizó una
larga faena para tratar de forjarla pero no había cómo hacerlo con un animal imposibilitado físicamente. Liquidó a su enemigo de pinchazo y tres descabellos para escuchar un aviso. Con el cuarto de la noche, un novillo manso, con comportamiento de buey, aquerenciado en tablas desde el tercio de banderillas, no había nada que hacer, de ahí no salía. Se lo quitó de enfrente con dos pinchazos y cuatro descabellos para escuchar división de opiniones.

El joven español Manuel Perera, quien se despedía de novillero y llegaba con buen cartel
al compromiso, se enfrentó al tercero de la noche, un novillo lastimado al que le daba tres
muletazos y se caía. Así imposible, y peor aún cuando recibió recriminaciones injustas por parte de un sector de los aficionados. Mató de media estocada y escuchó división de opiniones.

Con el que cerraba el infortunado festejo, tampoco había nada que hacer. Débil de
solemnidad el novillo, que caminaba un metro y no podía más. Abrevió Manuel ante tanta
insolencia y después de pinchazo y estocada escuchó algunos aplausos. A tan irreverente muestra de la ganadería de Santo Toribio asistieron unos 5.000 espectadores.

FICHA

Plaza México. Novillada con picadores. Muy floja entrada. 5 novillos de Santo Toribio de muy escaso juego. Y 1 sobrero de San Constantino (2º), bravo y noble. Cristian Iván, silencio tras aviso y división; José Sáinz, oreja y división; y Manuel Perera, división y palmas.

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