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Menos es más

Lo bueno, breve, dos veces bueno. Roca Rey estiró de más el chicle frente a un encastado y exigente Victoriano, el último de la tarde.

Menos es más si la dicha es buena. Las faenas que llegan son aquellas del «si quieren más, vuelvan mañana». De nuevo pasó la vida en Las Ventas, hasta que llegó el sexto toro, cuando parecía que a la tarde nada le quedaba. 

El faenar de Roca Rey fue certero y dominador en su línea, hoy toreando más despacio que de costumbre, al menos de primeras. El toro se movía, había primero que poderle, luego que atacarle, y tragar. En esas estuvo el peruano, y llegó a los tendidos. Pero en el momento en el que el toro empieza a ir cuesta abajo, el estoque no llega. Y no llega. Otra serie. Y otra. El morlaco ya poco o nada tenía más allá de medias arrancadas, y precisamente ahí se le planteó un toreo cambiado en redondo que se quedó en medias tintas y arrimones algo tardos. Para gustos colores, ahí ya juzguen ustedes, pero sobraron pases. Si tan sólo la muerte hubiera llegado antes, estaríamos hablando de una faena de oreja en Madrid (que no es poco, válgame). Pero tardó en llegar, tanto por tiempos (sonó un aviso) como por uso del acero (sonó el segundo aviso). El chicle se rompió, y se tragó los pañuelos.

Por otra parte, no se puede olvidar uno de que hoy un torero, Fernando Adrián, confirmaba por fin su alternativa tras tomarla hace nueve años, en 2013 (en Ávila). Nada menos que el cartel que hoy vistió los tablones fue el premio recibido por proclamarse campeón de la Copa Chenel del año pasado. Esta tarde saltó hambriento al ruedo. Quiso repartir leña desde el principio, lo cual le limitó quizás en la expresión más pura de su concepto, quitándole algo de sitio frente a su lote, que tuvo opciones. Le falta rodar. Bien es cierto que el año pasado pudo ponerse el traje de luces en varias tardes gracias a la Copa Chenel, pero son menos de una quincena las corridas que tiene en su haber como matador de toros desde que tomó la alternativa. Quiere ser torero, y hoy Madrid le vio. Vendrá a por más cuando se le deje. 

Manzanares por su parte tuvo momentos, detalles, pero no consiguió conectar con suficiencia con los tendidos. Por la parte de toriles, la corrida de Victoriano tuvo sus teclas a tocar, pero salió con más genio que raza. Es complicado mantener el listón que portan habitualmente, pero ahí estuvo el sexto, toro interesante. Volverán a por más, igualmente.

Volvamos a la balanza. De la línea de toreros de toreo más moderno aflora un claro defecto con respecto a la duración de las faenas. No a todos se aplica, ahí tienen a El Juli (que realmente es escuela por sí mismo), capaz de irse a por la espada justo en el momento en el que la faena se encuentra en su clímax. Pero es un defecto que se achaca con frecuencia a día de hoy.

Bueno, para terminar. Sin entrar en conceptos, gustos, nombres o apellidos, menos es más en muchos aspectos de la vida. El toreo es uno de ellos, más vale calidad que cantidad. Aquí, aunque se corten orejas, la cosa no va solo de números aunque también tengan su importancia. Que se montó jaleo, pero. Hoy la sed de acontecimiento levantó mucho culo del asiento cuando se acercaba el final de la tarde. Se prefirió eso a pitar como otros días. Pero en fin, hay días y días, claveles y espinas de rosa. Ea, eso. Por cierto, ya de paso. Para vivas, viva la madre que me parió.

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