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Madrid: solitaria vuelta al ruedo para Álvaro Burdiel, que corrobora su buena imagen de San Isidro

Álvaro Burdiel corroboró esta tarde en Las Ventas, en la primera novillada de triunfadores post San Isidro, la buena imagen que dejó en el ciclo primaveral. El madrileño mostró gusto, empaque y buen trazo en los muletazos, argumentos que le sirvieron para dar una vuelta al ruedo en el sexto de una notable novillada de Montealto en Madrid, con varios utreros con opciones de los que destacaron el bravo segundo y el enclasado sexto.

Burdiel rozó la oreja de un sexto serio y con pecho, bien presentado como todo el encierro. Animal definido de principio a fin, el madrileño gustó por sus maneras. El inicio fue convincente para sacarlo más allá del tercio y luego le dio continuidad toreando en redondo, encajado y muy relajado a un utrero de nota. El trazo, la composición, llamaron la atención del tendido que entró en la faena y, tras una estocada en el sitio, se le pidió el trofeo. Sin embargo, el palco no atendió la petición y dio la vuelta al doble anillo.

El tercero, novillo serio y fuerte, estuvo medido motor y terminó algo desfondado en la muleta de Álvaro Burdiel. El novillero madrileño demostró, como ya hiciera en San Isidro, que tiene empaque y que compone muletazos de buen trazo. Sin embargo, el animal se fue quedando cada vez más parado de mitad de faena en adelante y resultó imposible mantener el diapasón de su obra. Pese a ello, tras pinchazo y un buen espadazo saludó desde el tercio.

Rompió plaza un novillo que salió enterándose de Montealto que, sin embargo, tuvo celo en el capote de Manuel Diosleguarde, que le pegó un buen ramillete de verónicas. Tuvo luego nobleza el utrero, aunque le faltó poder, y el novillero charro demostró su condición de novillero al borde de la alternativa, si bien, por ese comportamiento del animal no prendió la faena. Tras un primer pinchazo, dejó una estocada algo tendida.

El cuarto, lleno y serio, de pitón negro, pecó del mismo defecto que su hermano anterior y, es que, se paró demasiado pronto. Diosleguarde puso tesón y trató de buscarle las vueltas, pero la falta de raza del animal, que quiso más que pudo, convirtió en un imposible que el trasteo tomara vuelo.

Bien hecho y bajo, el segundo también salió a su aire y sin demasiada fijeza. Daniel Barbero comenzó el trasteo en la boca de riego con cambiados por la espalda y el animal se arrancó desde las tablas con prontitud y alegría. el novillero trató de lucirlo y apostó por otorgarle distancia también en las series posteriores. Demostró el de Montealto su encastada condición y rompió a embestir en la franela del abulense que dejó una faena con ciertos altibajos fruto de su corto rodaje. Destacó una tanda con la zurda. Pasó una quimera con la espada, pues escuchó dos avisos. Ovación para el utrero de la divisa de San Sebastián de los Reyes en el arrastre y silencio para el novillero.

En el quinto, volvió a ser silenciado. El de Montealto tuvo embestidas francas por el pitón izquierdo y Barbero, animoso, trató de ligarlas con oficio. Sin embargo, algún que otro enganchón y un par de desarmes inoportunos hicieron que el tendido no le echara cuentas al trasteo, que no se elevó. La media resultó suficiente.

RESEÑA

Plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Casi un tercio de entrada. Novillos de Montealto, bien presentados y serios. Nobles y con opciones, en general, salvo 3º y 4º, que duraron poco en el último tercio. Destacaron el bravo 2º y el buen 6º.

Manuel Diosleguarde, (de grana y oro),  silencio en ambos.

Daniel Barbero, (de verde hoja y oro), silencio tras dos avisos y silencio.

Álvaro Burdiel, (de sangre de toro y oro), ovación y vuelta al ruedo tras petición.

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