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Lunes con «G» de Guardiola

La semana comenzaba con la triste noticia de la pérdida de don Jaime Guardiola, ganadero de saga, querido y respetado por muchos aficionados y que forjó, junto a sus progenitores y hermanos, una de las páginas más brillantes de la historia de la tauromaquia, gracias a las reses criadas en la mítica finca de “El Toruño”. La ganadería, herrada con el célebre hierro de María Luisa Domínguez, se hizo imprescindible en unos festejos, desgraciadamente hoy perdidos, que se celebraban los lunes de “resaca” en Sevilla, y que quedaron marcados para la historia con la G de la familia Guardiola. Vamos a repasar en este artículo algunos puntos clave de la ganadería y de estos festejos.

Los emblemas de la casa Guardiola: “El Toruño”, el toro y el caballo (Fotografía vía Yeguada Guardiola Fantoni)

UNA GANADERÍA ÚNICA, HEREDERA DE LOS ENCASTE VILLAMARTA Y PEDRAJAS

Hay que remontarse a 1942, cuando el empresario sevillano Salvador Guardiola Fantoni compra la ganadería a Álvaro Figueroa y Alonso-Martínez, II Marqués de Villabrágima, que había conformado su propio hierro tras haberse hecho con las reses que tenía María Dávila Garvey, a quien le correspondió por herencia la quinta parte de la ganadería de sus padres, los marqueses de Villamarta.

Tan solo dos años más tarde, en 1944, Guardiola se hacía con otra punta de ganado de este mismo hierro, esta vez con las reses que tenía en su poder Concepción Dávila Garvey; desde este momento, él y su familia se convirtieron en los grandes depositarios del tesoro genético del encaste Villamarta. Estas compras permitieron a la familia Guardiola crear dos hierros diferenciados con los que mantener abiertas las distintas líneas de consanguinidad. De un lado, se disponía del hierro de Guardiola Fantoni y, del otro, la ganadería con el hierro que éste ponía a disposición de sus hijos: los hermanos Guardiola Domínguez.

El debut de la ganadería en la Plaza de toros de Madrid llegaría el 23 de septiembre de 1945, de la mano de Pepe Luis Vázquez, Carlos Vera y Luis Miguel Dominguín. Las reses no dieron el juego esperado, pero, a pesar de ello, la ganadería mantuvo una posición privilegiada a lo largo de la década de los cuarenta y cincuenta, siendo uno de los hierros preferidos por las figuras y por la afición. Los sesenta serían buenos años para los toros de Salvador Guardiola que veía anunciado su hierro en las principales plazas del país junto a los toreros más importantes de su tiempo, que cosecharon incontables triunfos.

Destacable fue la presencia del hierro sevillano en la celebración de la corrida organizada por la Asociación de la Prensa de Madrid durante varios años.

La década de los ochenta sirvió para mantener el pulso de la ganadería, aunque sin el éxito rotundo de otros tiempos. En los noventa y principios de los dos mil, corridas como la que lidiaron en Las Ventas Víctor Puerto, Francisco Rivera Ordóñez y Julián López El Juli forman parte de la historia ganadera de los Guardiola, que sirvió para consagrar su fama, así como la carrera del propio Juli, que recibió una fuerte cornada de uno de los de Guardiola Domínguez.

La fea cogida que sufrió “El Juli” en Madrid por un toro de Guardiola

LOS LUNES DE RESACA EN SEVILLA

Pero si con algo está relacionado el nombre de Guardiola es a la ciudad de Sevilla y a los ya extintos, pero muy presentes en la memoria colectiva de los aficionados, festejos del lunes de resaca.

El empresario sevillano, en un momento boyante de la tauromaquia general (concretamente 1981), decide alargar un día más la extensión de la feria, con un festejo tras el último día de la Feria de Abril, que tome un cariz más torista. El aspecto más destacable es que, desde ese año de 1981, la corrida que se anunció durante un tiempo prolongado de tiempo fue de Guardiola, casi todas con el hierro de María Luisa Domínguez y Pérez de Vargas.

Aquel año, lidiaron el encierro Macandro, Antonio Chacón y Pepe Luis Vargas y desde el año próximo, en 1982, es el hierro de la casa a nombre de doña María Luisa Domínguez el que se instaura como tradicional y en un festejo de los mejores que se recuerdan, pues José Antonio Campuzano, abrió la Puerta del Príncipe tras cortar tres orejas.

Hasta 1990, los toros de la ganadería cerraban la feria, ya que este año, al día siguiente del lunes de Guardiola, se lidió un doble encierro en Sevilla: por la mañana uno de Miura y por la tarde otro de Pablo Romero (otros tiempos).

Tan solo diez años después, en la temporada del año 2000, se celebró la última corrida del lunes de resaca, con un cartel formado por Antonio Manuel Punta, Domingo Valderrama y Samuel López. Varios fueron los motivos de que la empresa para que decidiera terminar con este festejo, pero principalmente era el escaso juego que dieron las reses en los últimos años, la baja afluencia de público y que un día otrora festivo, se había vuelto laborable.

De 1981 al año 2000, una época en la que los aficionados de Sevilla pudieron disfrutar de la legendaria ganadería, casi veinte años en los que las reses de “El Toruño” hicieron las delicias del público más exigente, hicieron emplearse a toreros con buen oficio y que propició grandes y sonados triunfos. Un nombre propio destacó en esta época, Topinero que saltó al ruedo en el año 1988. Mención aparte merece otro astado de la casa, Comando Gris, un toro de Salvador Guardiola de gran temperamento que se lidió en abril de 1977 por Curro Camacho.

Sirva este pequeño artículo como homenaje a una casa ganadera histórica del campo bravo español y a una época en la que Sevilla era paladín del buen gusto y la afición de todo tipo.

La Puerta del Príncipe de Campuzano (fotografía Arjona)

 

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