La mujer en la Tauromaquia

A lo largo de la historia, la mujer ha luchado por posicionarse en un lugar igualitario al del hombre. En el mundo del toro no ha sido menos. Más de 2000 mujeres han intentado consolidarse como toreras a lo largo de la historia. Desde la admiración y el respeto se hará un recorrido, sin profundidad, de la variación de la posición de la mujer.

A finales del siglo XVII, las mujeres empiezan a manifestarse dentro del mundo taurino: elaboraban faenas y labores de campo. Esto lo hacían de forma privada, cuidando que nadie pudiera verlas, ya que no estaba permitido que una mujer demostrara su valentía y sus aptitudes delante de una res brava.

A comienzos de siglo, tenemos constancia de la primera vez que una mujer se puso frente de un astado públicamente, gracias al cuadro de Goya: Valor varonil de la célebre Pajuelera en la de Zaragoza. La primara torera con nombre propio que encontramos en España se llama Nicolasa Escamilla y apodada La Pajuela, que logro rivalizar con lidiadores importantes de la época. Aparece en el cuadro ejecutando la suerte de varas. Esta obra la podemos encontrar en el museo del Prado de Madrid.

Tras muchas prohibiciones que le impedían a la mujer poder ser toreras, fueron José Bonaparte y Pepe Botella quienes levantan dicha prohibición para que las mujeres pudieran torear. En este periodo aparecerán figuras como Juana “La Frascuela”.
En 1908 se prohíbe radicalmente la actuación de mujeres en festejos taurinos, por el motivo de ser impropio y opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado, así lo menciona la orden que eliminaba a la mujer de las corridas de toros el 2 de julio de 1908. Es en este momento de la historia es cuando aparece la importantísima torera María Salomé Hernández “La Reverte”, que logra estar acartelada con grandes figuras del toreo como “Machaquito” y “Lagartijo”. Para burlar esa prohibición, La Reverte llega a anunciarse con el nombre masculino Agustín Rodríguez incluso a vestirse de hombre.

torera la reverte

En la época de La República, 1933, sin librarse de cierta polémica, las mujeres vuelven a torear aunque la prohibición seguía estando en pie. En este periodo de tiempo surgen toreras como Juanita Cruz, que estoqueó su primer becerro con 15 años y llegó a hacer el paseíllo en Cabra en 1933 en compañía de Manuel Rodríguez, “Manolete”. Su calidad, destreza y maestría pusieron en más de un brete a sus compañeros y contribuyó decisivamente a la abolición que se produjo en 1934. Se presenta como novillera con caballos en la plaza de Las Ventas, en 1936 cortando una oreja a su primer toro.

Juanita Cruz torera

Más tarde, con la caída de la República, la prohibición del toreo a pie vuelve a entrar en vigor por la Ley del 22 de julio de 1961. Surge aquí la llamada Edad de Oro en el rejoneo femenino con la figura clave de Conchita Citrón, la rejoneadora más importante de la historia. Más tarde aparece la figura de Ángela Hernández, que inicia sus pasos en el mundo del toro a caballo, siendo su verdadera vocación la de torear a pie. Ángela denunció ante los tribunales la prohibición del toreo femenino, logrando torear en más de 300 corridas. Finalmente, el 10 de agosto de 1974 se publica una orden ministerial autorizando el toreo a pie, en gran parte gracias a la tenacidad de “Ángela”, que gana la batalla que abrió el camino a muchas mujeres que vinieron después de ella.

Angela hernandez torera

En los años 80 y 90 con la aparición de las escuelas taurinas y sin prohibiciones, aparecen más mujeres como la importantísima Cristina Sánchez, la primera mujer que logro abrir la puerta grande de Las Ventas. También fue la primera en estar anunciada en los carteles de la Feria de San Isidro y que tomó la alternativa en Europa; lo hizo en la plaza de toros de Nimes, Francia, siendo su padrino Curro Romero y el testigo José María Manzanares. Entre otras, también destaca Mari Paz Vega, que tomó la alternativa el 29 de septiembre de 1997 con Cristina Sánchez y Antonio Ferrera.

alternativa Cristina sanchez

La Tauromaquia es un arte y ha quedado claro que no entiende de géneros, entiende de expresión, de personas valientes capaces de transmitir sensaciones inexplicables con su toreo, entiende de artistas.

Rocío Serrano

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