La Maestranza de Sevilla, un accidentado escenario de cine

Que Sevilla es una ciudad muy cinematográfica es algo que se da por hecho, es por ello que en la capital hispalense se han rodado películas de la talla de Star Wars o Lawrence de Arabia o más recientemente, series conocidas a nivel mundial como Juego de Tronos o The Crown.

Pero una faceta más desconocida, ha sido el papel de uno de sus monumentos más icónicos, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en estas grabaciones, momentos que, además, han estado acompañados de cierto peligro por el empleo de toros reales. En este artículo, nos centraremos en la grabación de una película de 1930, que contó con la ayuda del torero Rayito y que se llamó “El embrujo de Sevilla”.

Grabación de la película “El Embrujo de Sevilla” en la Maestranza (1930, Serrano).

“El embrujo de Sevilla”

A finales del año 1929, y tras el éxito cosechado por la novela del mismo nombre y escrita por el uruguayo Carlos Reyles, el afamado director de cine Benito Perojo, se lanza a trasladar la historia a la gran pantalla, con unos medios extraordinarios para la época, ya que consigue que se convierta en una producción compartida con Alemania que contaba con los mejores equipos de sonido de la época en Europa.

La película, se rodó a caballo entre Francia, Alemania y España, en la que Sevilla fue la ciudad elegida para rodar algunas de las escenas más importantes del largometraje. Los decorados, corrieron a cargo de Fernando Mignoni y el responsable de fotografía, fue uno de los grandes de la instantánea taurina, Juan Pacheco “Vandel”.

Cartel de la película dirigida por Benito Perojo (1931)

 

La trama de la película, es la típica de las producciones españolas de la época: toros, flamenco, líos de faldas y procesiones de Semana Santa. En la historia de la novela y que se traslada a la gran pantalla con algunas matizaciones, un joven aristócrata sevillano de nombre Paco Quiñones (interpretado por Rafael Rivelles), al encontrar vacías las arcas de su familia, sin resignarse con la suerte de joven pobre, se dedica a la tauroma­quia, convirtiéndose en un espacio corto de tiempo en una figura de renombre.

El protagonista, es novio de una joven de su misma condición, Pastora (a la que da vida María Fernanda Ladrón de Guevara), que quiere que abandone la peligrosa carrera taurina antes de casarse con él. El torero, lejos de abandonar su idea, se enamora de la bailaora flamenca más importante y deseada de Sevilla, Pura (María Dalbaicín), y entre estos líos amorosos transcurre la película con un trasfondo taurino.

Como he citado anteriormente, una parte de la película se graba en Sevilla y la correspondiente a una corrida de toros, se graba en la Maestranza el día 25 de julio de 1930, en plena velá de Santa Ana y con un formato de festival taurino de entrada gratuita y en la que el torero Rayito, a modo de actor secundario, estoqueó dos astados del hierro de Santa Coloma.

 

Programa de mano de la película (Todocolección)

 

Manuel del Pozo, Rayito

Antes de entrar de lleno en contar los pormenores de la grabación del festival, me gustaría recordar con unas breves líneas al torero real que protagonizó el film: Manuel del Pozo, anunciado en los carteles como Rayito.

Torero sevillano nacido en 1906, debutó en la misma localidad en 1925, tomando la alternativa al año siguiente en San Sebastián. De carrera desigual y poca fortuna, fue un torero que destacó, según los revisteros de la época, por su temple y mando con los toros y por ser uno de los toreros que han cortado un rabo en la Real Maestranza, concretamente el 16 de junio de 1929 a un toro de la ganadería de Sotomayor.

Tras su efímero paso por los ruedos españoles y cortarse la coleta en la temporada de 1934, se dedicó esporádicamente al cine, y además de la película que estamos tratando en el artículo, participó en muchas otras como actor secundario e incluso como protagonista en la película de 1944 “La maja del capote”, en la que encarnó a Pepe-Hillo.

Manuel del Pozo, Rayito, en un momento de la grabación de la película

 

El momento de la grabación: ocho heridos por asta de toro

Vamos al momento final, en el que comienza el festival taurino que se grabaría para la película. El ruedo y los tendidos de la Maestranza se han convertido en un gran plató y, además del gran número de cámaras y ayudantes de producción, destacan un enorme chasis con ruedas con un operario con cámara para grabar las escenas en movimiento y la presencia de un camión blindado para grabar desde el ruedo.

De las crónicas, podemos extraer que se llenó la plaza, y que además se contó con figurantes para la ocasión, sabiendo que se presentaron en la plaza ese día 140 <<señoritas ataviadas con mantilla y mantón de Manila>> que después acudieron, invitadas por la producción, a las casetas de la Comisión de Festejos y del Casino de Triana a orillas del Guadalquivir. En las imágenes de la película, se aprecian las manchas blancas en los tendidos de sol que corresponden a las mantillas de las muchachas sentadas en el tiro de cámara.

Todo estaba preparado para que saliera perfecto, pero el rodaje, sin embargo, resultó muy accidentado. El matador de toros Manuel del Pozo, Rayito, pasaportó dos ejemplares de la ganadería de Santa Coloma «grandes y bravos en los que estuvo valentísimo y muy lucido» de sendas estocadas, «por lo que fue muy ovacionado y salió en hombros».

Pero en el primer toro, y persiguiendo el astado a un mozo de la plaza, saltó al callejón sembrando el caos entre la muchedumbre que allí se congregaba. «Entre los alcanzados por la res, y los que, a impulsos del pánico, se lastimaron al saltar precipitadamente al anillo, hubo que lamentar ocho heridos», según se publicó entonces.

El más perjudicado de todos, fue un tambor de la banda de la Cruz Roja, corneado de gravedad «en la región torácica con una herida de doce centímetros que interesaba planos musculares en las regiones infrahioidea y supraescapular». También resultó herido el guardia de seguridad número 29, con una fractura de la octava costilla izquierda. Es curioso, que, en todas las crónicas de la época, aparecen los nombres y apellidos de todos los heridos, cosa que no era muy común.

Finalmente, la película se estrenó con gran éxito en el año 1931, y tras ello, se lanzó en otros países como Francia y Gran Bretaña con algunas modificaciones. Desgraciadamente, son unas imágenes difíciles de encontrar en la actualidad, pero guiándonos de las críticas, estamos hablando de una de las mejores producciones españolas de antes de la guerra.

Imagen del camión blindado que se usó durante el rodaje
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