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La corrida de Victorino se queda en mano a mano, la opción menos deseada por los aficionados

En el día de ayer TORETEATE, a través de sus redes sociales, preguntaba a los aficionados cómo preferían que se resolviera la baja de Emilio de Justo en la corrida de Victorino en Sevilla, y casi el 82% de los encuestados se decantaba por que se sustituyera por otro torero. La Empresa Pagés, en cambio, ha dejado el cartel en un mano a mano.

Hace unos minutos que su gabinete de prensa ha comunicado la noticia: Antonio Ferrera y Miguel Ángel Perera, que entre los dos suman la friolera de 43 años de alternativa (25 y 18 respectivamente) matarán la corrida de Victorino Martín mano a mano.

TORETEATE lanzó una encuesta en Twitter e Instagram ofreciendo tres opciones: que la plaza de Emilio de Justo la ocupara un triunfador del día 24 en Sevilla (corrida de seis toros para seis toreros); que lo sustituyera otro torero; o que la corrida se quedara en un mano a mano.

Con casi 900 votos contabilizados en 24 horas, las dos primeras opciones sumaron el 81’8% de los votos. Concretamente, la opción de premiar a un triunfador del día 24 acumuló el 38’2; y la de elegir otro torero, el 43’6%. Sólo el 18’2% de los aficionados prefirió que la corrida se quedara en un mano a mano.

Pero más allá de esta encuesta, absolutamente contraria a la decisión de la Empresa, el caso es que se ha perdido una ocasión magnífica para dotar de un aliciente añadido a la corrida del día 24, con seis toreros jugándose un puesto en la tarde de los ‘victorinos’ que ni hubiese alterado el orden del cartel, ni hubiera restado interés al mismo, pues se incluiría un espada de triunfo muy reciente y bastante menos visto que sus dos compañeros de terna.

Y en el caso de que no hubiese habido un triunfador claro en ese festejo, había días de sobra para elegir a otro torero que mereciera estar en los carteles sin necesidad siquiera de esperar una sustitución. Entre ellos, quizá el caso más claro sea el de David de Miranda, que después de cortarle las dos orejas a un toro en Madrid el día de su confirmación de alternativa, todavía no se ha presentado en la Maestranza.

¿Qué gana la Empresa Pagés con esta decisión? ¿Lo hace por convencimiento propio o por exigencia de los toreros ya contratados? Sea como fuere, he aquí otro caso más del mayor problema de la Fiesta: los intereses de los taurinos, anteponiéndose al de los aficionados.

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