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La Córdoba de Manolete

Cuando uno llega a la ciudad de Córdoba, se queda prendado del misticismo y belleza que hay por sus angostas calles, sus bellos patios cuidados al detalle desde hace siglos o de esa proeza arquitectónica que es la Mezquita-Catedral, una de las mayores joyas artísticas que tenemos en España. En esta mágica ciudad, vino al mundo uno de los toreros más icónicos (si no el que más) de toda la historia, Manuel Rodríguez “Manolete” y, en este artículo, vamos a intentar conocer los puntos clave que perviven en la ciudad que tuvieron relación con el “Monstruo” cordobés.

Manolete rezando en una habitación de hotel antes de una corrida (Fototeka-Kutxateka)

INFANCIA Y JUVENTUD

Nace Manolete el 4 de julio de 1917 en la casa número 2-A de la calle Conde de Torres Cabrera, que aún se conserva y en la que podemos apreciar una placa conmemorativa, que se colocó siendo alcalde de la ciudad don Rafael Salinas. En la cercana Iglesia de San Miguel y, a los pocos días de nacer, es bautizado el torero bajo la hermosa cúpula mudéjar que conserva en su capilla bautismal; se trata de un templo situado en el centro de la ciudad y es una construcción gótica medieval con remodelaciones barrocas. Destacar el hermoso rosetón que hay en la portada y, en el interior, dividido en tres naves por pilares, desemboca en el presbiterio, decorado con un retablo marmóreo del siglo XVIII.

Un recién nacido Manolete posa junto a sus padres

Poco tiempo permaneció el torero en su domicilio natal puesto que, a los cinco años y, tras la pérdida de la figura paterna, su familia se mudó a otra casa más humilde en la Plaza de la Lagunilla. Allí, en los aledaños del antiguo barrio del Matadero y en más estrecho contacto con sus primos, surgió su vocación taurina. El Instituto Municipal de Turismo de Córdoba (IMTUR) colocó en el año 1951 en esta plaza un busto dedicado al diestro. Dicha escultura es copia en bronce de la realizada en mármol por el escultor Juan de Ávalos.

En el Colegio de los Salesianos de la ciudad cursó sus estudios el joven torero y, en la escuela Taurina Venta de Vargas, donde se formó como torero. Esta escuela taurina, estaba situada en la Carretera del Brillante y era propiedad de Federico Vargas.

Aún encontramos dos localizaciones más relacionadas con esta etapa tempranera del torero, la “Cuesta del Reventón” por donde subía Manolete entrenando hasta las Ermitas y el Cuartel de Artillería (hoy desaparecido) de la Avenida de Medina Azahara, donde realizó el Servicio Militar Obligatorio.

También comentar que, entrenando en el Campo de la Merced, a principios del año 1936, conoció al que sería su apoderado, el ex matador de toros José Flores González, Camará.

Manolete el día de su primera comunión

MANOLETE EN LA CUMBRE

Debemos realizar un salto temporal en el tiempo y, trasladarnos, a la etapa de madurez y fama de Manolete. En su ciudad, fue un benefactor, que ayudó en todo lo que pudo a sus paisanos y formó parte de diversas corporaciones benéficas y hermandades. En la Plaza de Capuchinos, encontramos el Convento de San Jacinto, en el que se encuentra la Virgen de los Dolores, del que era profundo devoto y a la que entregaba donativos para uso de la comunidad religiosa del hospital. De otra Hermandad, la de Jesús Caído del Convento de San Cayetano, conocida popularmente como la “Cofradía de los Toreros”, fue hasta Hermano Mayor, y conservan varios objetos del torero.

También deleitó a la afición cordobesa con tardes de triunfo clamoroso, pero no en Plaza de Toros de Los Califas que vemos en la actualidad (en la que sí que se conservan numerosos recuerdos del torero en su museo particular), sino en la desaparecida Plaza de Toros Los Tejares (conmemorada hoy mediante una placa sobre mástil).

El domicilio que adquirió el ya afamado matador para mejorar su estatus y mejorar la vida de su familia, se sitúa en la Avenida de Cervantes. Manolete se la compró a la familia Cruz Conde en 1942, siendo restaurada por el arquitecto Carlos Sáenz de Santa María, gran amigo del torero. En esta casa se instaló su capilla ardiente, y de aquí salió el cortejo fúnebre el día de su entierro. Actualmente, se sitúa en el domicilio el restaurante “La Casa de Manolete Bistró”, que homenajea al torero en sus estancias. Como curiosidad, decir que en esta casa vivió también durante su infancia el filósofo Ortega y Gasset.

Manolete posa junto a un grupo de amigos durante una de sus estancias en Córdoba (Kutxateka-Fototeka)

MONUMENTOS Y HOMENAJES EN LA CIUDAD

En las tabernas y bares de la ciudad, podemos encontrar colgado de sus paredes, innumerables recuerdos relacionados con el ídolo cordobés, desde fotografías y carteles, hasta objetos que pertenecieron al torero. De todas, tendríamos que destacar la Taberna Santa Marina, en la que se conservan distintos recuerdos del torero como fotos, notas, carteles, recortes de periódicos, banderillas y demás objetos, depositados allí por la Peña “Amigos de Manolete”; la Taberna La Sacristía, en la calle Alarcón López; la Taberna La Fuenseca, situada en la calle Juan Rufo, conservándose fotografías, recuerdos, notas y demás objetos; y la Taberna Rincón de las Beatillas, en la que tiene su sede la Tertulia Taurina Manolete.

El lugar seguramente más famoso en recuerdo y homenaje al torero se encuentra en Plaza del Conde de Priego, donde se alza el monumento dedicado a Manolete, cuya inauguración se celebró en la tarde del martes 8 de mayo de 1956, siendo alcalde de Córdoba don Antonio Cruz Conde. Es una obra de D. Luis Moya y D. Manuel Álvarez Laviada.

Monumento a Manolete en la Plaza del Conde de Priego (Fotografía vía Turismo de Córdoba)

También fue Córdoba la encargada de despedir con honores al héroe caído tras la tragedia de Linares y el lugar en el que reposan para la eternidad sus restos y que es de obligada visita para todo aficionado que se precie, para rendir homenaje sincero a uno de los toreros más importantes de la historia. En la Iglesia de San Nicolás de la Villa, se ofició el funeral de Manolete. Posteriormente, la comitiva se dirigió a la Plaza de la Lagunilla y, desde allí, subió por San Pablo y Claudio Marcelo hacia el Paseo de la Victoria en su camino hasta el cementerio de Nuestra Señora De la Salud.

En este camposanto fue enterrado Manolete, y bajo una hermosa estatua yacente labrada en mármol por el escultor Amadeo Ruiz Olmos, reposan los restos desde el 15 de octubre de 1951, fecha en la que fue trasladado desde el mausoleo de la familia Sánchez de Puerta, donde habían permanecido temporalmente.

La tumba del torero

OTROS LUGARES CERCANOS A CÓRDOBA QUE MERECEN UNA VISITA

Fuera de la ciudad cordobesa, pero a escasos kilómetros en coche, se encuentran otra serie de localizaciones que estuvieron relacionadas con el torero y que bien merecen una visita. La finca de El Lobatón, lugar donde torea Manolete por primera vez o las de El Carrascal y El Alcaparro, que fueron propiedad del torero.

En el municipio de Villa del Río, se encuentra la Casa Museo Manolete de mi amigo Paco Laguna, en la que se custodia uno de los archivos más importantes del torero cordobés, compuesto por una amplia colección de carteles, archivo fotográfico, pinacoteca, documentos y prendas personales del diestro.

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