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La bravura del mundo rural paraliza Madrid

Multitudinaria respuesta de la gente del campo que colapsa el Paseo del Prado y la Castellana con un éxito sin precedentes de convocatoria y en contra del «ninguneo de este Gobierno»

En Madrid se ha reunido ese domingo 20 de marzo a todos los sectores del mundo rural bajo el lema ‘Juntos por el campo’ y ‘El Mundo Rural despierta’ al que el mundo del toro ha añadido: ‘La tauromaquia con el mundo rural’ en una pancarta comandada por Antonio Bañuelos como presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia -institución que ha marcado la alineación con el mundo rural del toreo- junto a Julián López ‘El Juli’. Junto a ellos han estado representantes de otras asociaciones profesionales de nuestro sector como: Asociación de Ganaderías de Lidia (AGL), la Unión de Matadores, la Unión Nacional de Banderilleros y Picadores (UNPBE), Asprot, la asociación de mayorales, la asociación de mozos de espadas, entre otras. Una manifestación histórica.

De esta sinergia entre estamos, comentaba Ana Mayoral (directiva de AGL), «He notado la unión entre todos, me he sentido cercana a compañeros de otras entidades ganaderas y toreros. Aunque la situación del campo cada día es más complicada y, en especial, la crianza del toro bravo, días como este te dan muchísimo ánimo».

La afluencia ha superado todas las expectativas. A la marcha han acudido 150.000 participantes, según delegación de Gobierno y 400.000, según la organización. Sea como fuere, un exitazo que ha paralizado el corazón de España con gente viniendo de todas las partes. Se fletaron más de 1.500 autobuses, que aparcaron en hilera ocupando todo un lateral de la calle Velázquez.

El ganadero Ricardo del Río, de la Unión Criadores de Toros de Lidia se mostraba muy satisfecho con la respuesta del mundo del toro integrado al movimiento de agricultores y ganaderos en general: «Hemos dado una imagen muy positiva, ha sido histórico juntar tantas personas clamando por el ninguneo y el abandono del Gobierno. Manifestación a través de la cual esperemos que nos tengan más en cuenta a la hora de tomar decisiones que atañen a colectivos como el campo». Y recordaba el ejemplo de la ley de protección animal o de la caza del lobo.

Entre las numerosas personas (profesionales y aficionados) que se echaron a las calles destacaron matadores de toros como El Fundi, Manuel Escribano, David Galán, Juan Ortega, Román (en labores de coordinación con su espontaneidad habitual y dotes innatas de animación), Álvaro Lorenzo, Joaquín Galdós, José Garrido, Ginés Marín, Fernando Robleño y Marc Serrano, entre otros. Ganaderos como María Jesús Gualda, Mara Mayoral, Ana Belén Escolar, Antonio López Gibaja, Íñigo Sepúlveda, Diego García de la Peña, Rafael Finat ‘Conde de Mayalde’, Lola Domecq -acompañada por todos su nietos en una entrañable imagen-, Juan Pablo Jiménez Pasquau, entre otros muchos. Mayorales de numerosas ganaderías como Teo González (de Alcurrucén), banderilleros y picadores como David Prados, mozos de espadas como Iván Morcuende, apoderados como Roberto Piles y empresarios como Víctor Zabala.

Una emocionante marcha que concluyó con el discurso de Antonio Bañuelos, que reproducimos prácticamente íntegro:

«Gracias gentes del campo, gracias a todos los que defendéis y respetáis las tradiciones. La tauromaquia es la actividad cultural más importante de España. Gracias Madrid y a todos los que habéis venido del norte, del sur, del este y del oeste. Hoy somos el grito ante la asfixia económica e ideológica impuesta por unas políticas desconocedoras del medio rural y de las gentes que lo habitamos. Como ganaderos de bravo mantenemos una raza autóctona única en el mundo, conservamos más de 500.000 hectáreas, somos guardianes de la biodiversidad, somos benefactores del CO2 y sufrimos las consecuencias de sus decisiones, como los ataques de lobo cada semana. Señora Ministra, los meses que le quedan en este ministerio repare el daño causado o váyase. A nosotros no nos subvencionan como a los chiriguitos ecoverdes. Exigimos respeto (con mayúsculas) a nuestras tradiciones, a nuestra ganadería, a nuestra forma de vida. No a la discriminación, no a la discriminación ideológica cultural, no a la discriminación por vivir por y para el toro bravo. El mundo del toro aporta en concepto de IVA 140 millones de euros y lo único que recibe de las arcas del Estado es miseria. Solo el toro aporta 1.200 millones a nuestra economía gracias a la celebración de ferias por todo España que quieren prohibir aunque sean completamente legales. Llega el día del cambio, del inicio de una nueva etapa, la tauromaquia como actividad cultural de nuestros pueblos, de nuestras raíces, se suma a este movimiento fundamental del campo. Viva España».

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