Jugarse la vida a cambio de nada o la ingratitud en el toreo

Chaves, Cortés y Colombo dan la cara sin recompensa con una corrida de enorme volumen de Pedraza de Yeltes

Javier Cortés entró en la corrida por la línea de la sustitución. Diego Carretero cayó en el campo, matando un toro a puerta cerrada. Le partió la clavícula cercenando el sueño de la confirmación en la Feria de San Isidro. Es joven, el toreo es una carrera de fondo y no se debe aburrir porque tiene personalidad. Cualidad que cotiza al alza en la tauromaquia.

Se perdió un paseíllo junto a un veterano torero como López Chaves que jamás ha vuelto la cara ante cualquier batalla y junto a Colombo que crece ante la hostilidad de parte del público. Cogió la sustitución el rubio torero de Getafe, Javier Cortés tras conseguir un trofeo hace unos días con la corrida de El Pilar.

Cortés consiguió firmar los naturales de la tarde. Fueron dos tandas, quizá tres. Limpias, medidas, con fino trazo y buen ritmo. Fue en el segundo, un toro protestado por su falta de remate pero de esbelta y caja, de morfología cuesta arriba. Cortés lo dejó en el caballo la segunda vez de largo con una preciosa media. Se arrancó con alegría el caballo. Cortés, que brindó a su compañero ausente, se dejó venir al toro de largo. Primero templándolo sobre la derecha pero con especial ajuste con la izquierda, como decíamos al principio. Después de esa reunión el toro se aburrió con la cara alta. Insistió Cortés buscando las sensaciones anteriores, enfangando la buena actuación, acelerándose al ver el triunfo escaparse de sus manos. El toro ya no era el mismo que al principio. No pudo recuperar el vuelo ni con los preciosos detalles finales.

Muy dispuesto salió ante el quinto, un precioso colorao que se movió con viveza en los primeros tercios pero que se desfondó demasiado pronto. De nuevo la disposición, las buenas formas, el precioso cite pero todo vacio por la escasa emoción del oponente.

Inauguró la corrida un toro colorao ojo de perdiz de gran alzada con el López Chaves anduvo sobrado, muy suelto, en lidiador. Muy templado en todo momento para tratar de mantenerlo ya que andaba muy justo de fuerza. Magistral la forma de llevarlo al caballo andando por delantales. El toro dio lo que dio en los primeros compases de una faena medida en cuanto a exigencia y quizá no tanto en cuanto a los tiempos lo cual provocó ciertas protestas. Tampoco permitió ver el estado de forma del torero charro el cuarto. Un toro grande y bien armado con mejor hechura que al concluir el tercio de banderillas se chocó contra las tablas lastimándose. Esto condicionó todo el trasteo de López Chaves. El toro exigía mando pero al mismo tiempo requería tiempos por esa lesión. No fue fácil encontrar el punto ni alcanzar el lucimiento.

A Jesús Enrique Colombo le trataron con una hostilidad impropia para un torero joven con tan buena actitud. Es cierto que algunos de sus pares de banderillas cayeron traseros y estuvieron carentes de ajuste. Pero hubo otros de inmensa pureza. Exposición no le faltó en ningún momento. Un acompasado quite por chicuelinas dejó en el segundo y otro de entonadas verónicas en el quinto, pero ni uno ni otro fue cantado como merecía. En el veleto tercero, quitó por bellas cordobinas. Este toro dio buen juego en el capote. El tercer par fue soberbio, pero ya tenía parte de la parroquia a la contra. Brindó al público. En la faena hubo un inicio de gran espectacularidad por la distancia que le permitió aprovechar la movilidad. Cuando le exigió de verdad, ya mediada la faena el toro no respondió. Se la jugó en unas bernadinas finales. En una de ellas fue prendido por la chaquetilla, el pitón recorrió la espalda del venezolano pero afortunadamente no tuvo consecuencias. Gran susto que no apaciguó a parte del público. Injustificada división de opiniones.

De nuevo le midieron mucho durante el tercio de banderillas. Hubo dos buenos pares y otro demasiado pasado. Actitud, actitud y actitud. Que extendió durante una faena en la que empezó doblándose con el toro. No rompió hacia delante el toro, saliendo desentendido. Colombo porfió sin esperanza. Un último susto: le echó mano al ir a descabellar. Lo elevó tanto que pareció que el pitón le había calado en la parte interna del muslo. Impresionante.

Los tres toreros cruzaron el anillo contrariados ya que los esfuerzos quedaron baldíos. Los tres, a su modo, se entregaron pero todo cayó en saco roto.

RESEÑA

Monumental de las Ventas. Jueves, 18 de mayo de 2022. Undécima de la Feria de San Isidro. Media plaza. Toros de Pedraza de Yeltes, bien presentada pero de juego desigual. Destacó el segundo aunque le faltaron finales.

López Chaves, de azul azafata y oro. Estocada desprendida (saludos con ciertas protestas). En el cuarto, estocada baja (silencio).

Javier Cortés, de catafalco y oro. Media estocada y descabello. Aviso (saludos). En el quinto, estocada desprendida (palmas).

Jesús Enrique Colombo, de azul marino y oro. Estocada (silencio). En el sexto, estocada caída y un descabello (silencio).

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