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Manzanares, una oreja y una faena de palpable suavidad

Foto: vía twitter @RocaRey

El quinto fue un ‘Cantapájaros’ tocadito de pitones, bajo y bien hecho, que empujó en el peto metiendo los riñones. Buena pelea y buena vara. Se desmonteró Daniel Duarte en banderillas. Manzanares hilvanó una faena en la que hubo mucha suavidad en el tramo inicial de faena, tratando de afianzar al toro, que tuvo nobleza y entrega en la muleta del alicantino, porque, mediada la faena, apretó más al animal y respondió por derecho. Hubo elegancia y tandas de buena composición, especialmente dos tandas postreras en redondo. La primera de ellas con un cambio de mano larguísimo, sin fín, marca de la casa, que cosió al de pecho. El conjunto tuvo temple y esa dulce suavidad para enganchar las embestidas sin un solo tirón. Era de premios, posiblemente, en plural, pero marró con el acero por dos veces antes de la estocada, que necesitó del descabello. Fue ovacionado.

Bajo y de lomo recto, con los pitones para delante, el segundo tenía hechuras perfectas. Apretó para dentro en el recibo de Manzanares y luego blandeó en el paso por el caballo. Buen tercio de Mambrú en banderillas. A pesar de su medida fortaleza, el de Victoriano lo quiso todo por abajo -aunque embistió con el pitón de fuera- y tuvo largo recorrido. Esa profundidad la aprovechó el alicantino que corrió la mano para torear con empaque y prestancia por la derecha. Con la izquierda, más descompuesto, no logró cogerle el pulso del mismo modo. Lo mató de estocada trasera y algo perpendicular y paseó una oreja.

 

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