Gloria para “Riverita”

Zahara de los Atunes (Cádiz). Sábado 21 de Abril, sábado de Gloria. Festival homenaje a José Rivera “Riverita”. Se lidiaron novillos -por este orden- de Santiago Domecq, La Palmosilla, Fermín Bohórquez, Lola Domecq “El Torero” y Torrestrella.

Francisco Rivera “Paquirri”, oreja; Cayetano Rivera, dos orejas y rabo; Fermín Bohórquez, dos orejas; Canales Rivera, dos orejas; y el novillero Manolo Vázquez, oreja. Entrada: lleno.
El festejó dio comienzo con una hora de retraso ya que el camión en el que se encontraban los astados quedó atascado en los aledaños de la plaza. Al concluir el paseíllo se le hizo entrega a José Rivera “Riverita” de un cartel en recuerdo de dicho homenaje. Destacar también que no se respetó el orden de lidia.

Francisco Rivera Ordóñez “Paquirri” templó las embestidas del primero de la tarde mediante una tanda de verónicas. Brilló en banderillas, sobresaliendo con el último par, el cual puso al violín. Brindó a su tío “Riverita”. Comenzó la faena por el pitón derecho a un novillo de buena condición aunque de poca fuerza de Santiago Domecq. Poco a poco el animal se fue afianzando, condición que le permitió dejar buenos momentos sobre la diestra al espada. Pinchó al primer intento siendo su balance final una oreja.

El de la Palmosilla, fue para Cayetano Rivera, que pudo lucirse de capa con el que sin duda fue el mejor animal de la tarde. De nuevo, el recibo capotero, estuvo basado en la verónica; pero a diferencia de su hermano, añadió al saludo medias y una brionesa muy templada. Brindó también a su tío. Bajo los acordes de “Nerva”, Cayetano, mostró lo mejor de su toreo a los tendidos: naturales de mucha profundidad, circulares invertidos y hasta pases de pecho con una rodilla en tierra. El novillo no dejó de embestir en ningún momento y , debido a su excepcional condición de nobleza, Cayetano decidió poner en práctica una suerte que semanas atrás hacía en el campo: torear con dos muletas. Es aquí donde me planteo ¿queremos un “toro educado” (como dice el maestro Francisco Ruiz Miguel) o un toro bravo? Estocada hasta los rubios y dos orejas y rabo para el diestro.

La lidia y muerte del tercero, de Fermín Bohórquez, perteneció a su dueño. Animal con nobleza pero que desde salida hizo notar su mansedumbre, consecuencia de esto fue que la faena se tuvo de desarrollar cerca de las tablas, primando los pares en el tercio sobre el resto. No obstante; Bohórquez le dio fiesta en lo que resultó siendo una lidia muy vistosa y alegre. Le costó trabajo enterrar el rejón de muerte ya que a esa altura de la lidia, el animal, se encontraba muy parado. Dos orejas.

De rodillas en el tercio, Canales Rivera, recibió al de “El Torero”. Dos largas cambiadas que fueron seguidas de un ramillete de verónicas. Como era de esperar, también brindó a su tío “Riverita” y a sus primos. Comenzó la faena sacando a su antagonista de las tablas y firmando un trincherazo de mucho sabor. Al dar comienzo la primera serie sobre la diestra, un aficionado se dispuso a entonar una melodía, de manera muy inteligente, Canales, aprovechó este momento para dejar “respirar” al novillo. Basó la faena en el pitón derecho. Al animal le faltó recorrido por la poca fuerza que poseía; aunque esto no fue inconveniente para que el diestro de Barbate sacara todo lo que el novillo llevaba dentro. Acabó la faena con un vistoso desplante. Mató de estocada y paseó dos orejas en una clamorosa vuelta al ruedo.

Cerraba el cartel el novillero Manolo Vázquez. Recibió al último de la tarde por verónicas, y cuando el animal lo permitió, se estiró, y dejó algunas de muy buen gusto. Dio fin a dicho recibo con una muy templada media. Muleta en mano, sacó al de Torrestrella al centro del anillo. El animal se venía de lejos y embestía mejor hacia adentro, virtudes que supo aprovechar el joven novillero hasta que el novillo las ofreció. El principio de la faena lo basó sobre la diestra logrando momentos muy buenos. El animal, fue acusando la faena y consecuencia de ello fueron los parones a mitad de las tandas y las embestidas a más de un tiempo. Fue con la zurda cuando llegaron los momentos más templados de la faena: naturales y multitud de remates para recordar. Mató al tercer intentó y tuvo que hacer uso del descabello. Una cariñosa oreja fue su balance.